¿Qué explica la persistente informalidad laboral en Costa Rica? ¿Por qué las zonas francas crecen más rápido que el resto de la economía? ¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrentan las empresas para generar empleo formal y aumentar su productividad? ¿Cómo ha actuado el Banco Central respecto al tipo de cambio del dólar?
En esta entrevista, Rodrigo Cubero, economista, socio en Cefsa y expresidente del Banco Central, analiza los desafíos estructurales de la economía costarricense, el impacto de las cargas sociales, la competitividad del país para atraer inversión extranjera, las brechas territoriales y los efectos que el envejecimiento de la población tendrá sobre las finanzas públicas en los próximos años.
— La informalidad es un problema tanto por sus causas como por sus consecuencias. Empecemos por las consecuencias.
“Cuando hablamos del sector laboral informal, nos referimos a un segmento de la población trabajadora costarricense que, en este momento, no está siendo cubierto por los mecanismos de protección social. Se trata, por tanto, de una población en una mayor situación de vulnerabilidad.
“No tienen acceso a pensiones, no tiene acceso al sistema de salud pública de la Caja y no está cubierta por el seguro de salud. Además, en buena medida, los trabajadores informales desempeñan labores en las que tampoco se cumplen muchas de las regulaciones establecidas en el Código de Trabajo.
“En general, el sector informal tiende a ser un sector muy vulnerable. Esa es una consecuencia evidentemente dañina. Pero hay otros fenómenos asociados a la informalidad. Uno de ellos es, precisamente, que los trabajadores informales suelen ser empleados en empresas muy pequeñas.
“El hecho es que, cuando las empresas empiezan a contratar más trabajadores, comienzan a temer que reciban inspecciones laborales o de la Caja y queden sujetas a regulaciones que pueden resultar muy costosas. Eso hace que las empresas tiendan a mantenerse relativamente pequeñas.
“Al ser pequeñas, son también relativamente ineficientes. No tienen la posibilidad de aprovechar lo que llamamos economías de escala, es decir, las ventajas de eficiencia que genera un mayor volumen de producción. Como consecuencia, pagan salarios más bajos.
“De esta forma, los trabajadores informales no solo son más vulnerables porque carecen de acceso a la protección social, sino también porque la informalidad suele estar asociada con menores niveles salariales”.
“En el caso de Costa Rica, esa carga es mucho más alta que el promedio de la OCDE, estamos hablando de una tasa de contribución patronal del 26,3%, comparado con un 16,5% de la OCDE”
— Las causas de la informalidad son complejas y múltiples, pero hay un fenómeno común en Costa Rica que ha venido señalando la OCDE, que son las altas cargas patronales sobre la seguridad social.
“En el caso de Costa Rica, esa carga es mucho más alta que el promedio de la OCDE, estamos hablando de una tasa de contribución patronal del 26,3% como porcentaje del salario, comparado con un 16,5% de la OCDE. ¿Y qué ocurre con eso? Que encarece significativamente la contratación de trabajadores, especialmente en el sector formal. Esto genera un desincentivo para la formalización y, a su vez, un incentivo para la informalidad.
“Además, al encarecer la contratación de trabajadores, se reduce la competitividad de nuestro sector productivo. En consecuencia, perjudica tanto a las empresas como a los trabajadores y, por ende, afecta el bienestar de todos los costarricenses”.
— Se va a agravar. Indefectiblemente, tenemos una población que está envejeciendo, como ocurre en muchos países del mundo.
“En el caso de Costa Rica, el envejecimiento de la población se está dando a un ritmo incluso más acelerado que en muchos otros países de la región y del mundo. Esto implica que vamos a tener una proporción cada vez mayor de adultos mayores, muchos de los cuales ya no estarán trabajando.