¿Cómo ha cambiado Reino Unido desde el referéndum del Brexit?
En general hay una lectura negativa del impacto de la salida de Reino Unido de la UE, especialmente en lo económico. Repasamos los cambios desde el Brexit
Cargando análisis estratégico...
La primera jornada de conversaciones de alto nivel entre Estados Unidos e Irán en Suiza estuvo marcada por las amenazas, los reproches mutuos y la sensación permanente de que todo podía saltar por los aires. Sin embargo, después de varias horas de tensión y de un aparente abandono de la sala por parte de los representantes iraníes, las negociaciones lograron sobrevivir gracias a la mediación de Qatar y Pakistán.
El resultado no fue un gran acuerdo definitivo, sino algo más modesto y quizá más importante: ambas partes decidieron ganar tiempo y tratar de mantener vivo el frágil alto el fuego regional mediante una hoja de ruta provisional de sesenta días.
La reunión celebrada en el complejo de Buergenstock, en Suiza, se había concebido inicialmente como un paso hacia un acuerdo más amplio sobre el programa nuclear iraní y la seguridad regional. Sin embargo, el deterioro de la situación en el Líbano y el nuevo cierre del estrecho de Ormuz por parte de Teherán transformaron la agenda y obligaron a ambas delegaciones a concentrarse en evitar una nueva escalada.
El ambiente se enrareció todavía más cuando Donald Trump volvió a recurrir a las amenazas. Según varias informaciones difundidas por medios estadounidenses, el presidente advirtió que Irán “se quedaría sin país” si volvía a cerrar el estrecho y reiteró la posibilidad de que Estados Unidos asumiera el control de esa vía marítima estratégica e incluso cobrara peajes por su utilización.
Las declaraciones provocaron una protesta formal de la delegación iraní. Los medios oficiales de Teherán afirmaron que los negociadores abandonaron temporalmente el lugar de las conversaciones mientras calificaban de “insultante” el mensaje del presidente estadounidense y denunciaban que ese tipo de lenguaje contradecía el pacto de no agresión contenido en el memorando firmado la semana anterior.
Sin embargo, mientras las versiones iraníes hablaban de ruptura, los representantes estadounidenses sostenían que los contactos continuaban mediante los mediadores cataríes y paquistaníes. Finalmente, las conversaciones se prolongaron hasta la madrugada del lunes y desembocaron en un principio de acuerdo para continuar trabajando.
La declaración conjunta difundida por Catar y Pakistán confirmó que Washington y Teherán acordaron una hoja de ruta destinada a alcanzar un pacto definitivo en un plazo de sesenta días. Mientras tanto, los equipos técnicos permanecerán en Suiza durante toda la semana para seguir negociando.
Más que un avance espectacular, el resultado refleja la voluntad de ambas partes de preservar el memorando firmado recientemente y evitar que las tensiones en varios frentes terminen provocando una ruptura total. Entre las medidas acordadas figura la creación de una línea directa de comunicación destinada a evitar incidentes en el estrecho de Ormuz y un mecanismo específico para supervisar el cumplimiento del cese de hostilidades en el Líbano.
La situación libanesa se ha convertido en uno de los principales obstáculos. Teherán acusa a Israel de incumplir los compromisos adquiridos después de los bombardeos registrados durante el fin de semana, que dejaron decenas de muertos en territorio libanés. Para la República Islámica, el mantenimiento del alto el fuego exige que cesen todas las operaciones militares en ese frente.
Uno de los aspectos más llamativos de la jornada fue el contraste entre el lenguaje empleado por Donald Trump y el tono mucho más conciliador adoptado por el vicepresidente J.D. Vance.
Mientras el presidente advertía de nuevos ataques contra Irán y exigía que la República Islámica frenara inmediatamente a Hezbolá, Vance trató de transmitir una imagen diferente de la estrategia estadounidense. “Lo que el presidente nos ha pedido que hagamos es pasar página, transformar nuestra relación con el pueblo de Irán y tenderles la mano para decirles que, si sus líderes están dispuestos a dejar de ser un motor de inestabilidad regional y a renunciar a largo plazo a sus ambiciones de poseer armas nucleares, entonces Estados Unidos está preparado para transformar radicalmente su relación con ese país”.
“La cuestión que tenemos ante nosotros ahora es cuánto más podemos lograr juntos. ¿Podemos pasar página?”. Esa dualidad entre presión y conciliación ha caracterizado toda la primera jornada de contactos y refleja las distintas sensibilidades existentes dentro de la Administración estadounidense.
The first round of US-Iran talks ended with both sides agreeing on a roadmap to a final deal within 60 days. Iran said the talks resulted in waivers for oil exports and the release of frozen assets. They also agreed to a ‘de-confliction cell’ to monitor the ceasefire in Lebanon. pic.twitter.com/ii2etwNvi6
Otro de los elementos que explica la complejidad de las conversaciones es la secuencia que exige Irán. Según fuentes próximas a la delegación iraní, el inicio de las negociaciones sobre el programa nuclear depende de que Estados Unidos cumpla previamente varios compromisos incluidos en el memorando.
Entre ellos se encuentran la liberación de activos iraníes congelados y la concesión de exenciones que permitan reanudar las exportaciones de petróleo y productos petroquímicos. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que se habían conseguido avances en ese terreno y agradeció el papel desempeñado por Qatar y Pakistán. Según explicó, el éxito del nuevo mecanismo creado para controlar la situación en el Líbano constituirá la primera prueba real de la viabilidad del acuerdo.
Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.
Leer artículo en Nevaco GlobalNevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.
En general hay una lectura negativa del impacto de la salida de Reino Unido de la UE, especialmente en lo económico. Repasamos los cambios desde el Brexit
La lista incluye principalmente a empresas de defensa, aeronáutica, drones, sistemas militares y seguridad, entre ellas Lockheed Martin, Raytheon, General Dynamics, Boeing Defense, Anduril, BAE Systems, Teledyne y Cubic Global Defense.