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Nevaco Global
27 de mayo de 2026

Alex Saab, la pieza que puede comprometer a Maduro ante la Justicia estadounidense

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La presión judicial de Estados Unidos sobre el entorno de Nicolás Maduro ha entrado en una nueva fase. El Departamento de Justicia norteamericano ha abierto una segunda investigación criminal contra el dirigente venezolano en Miami, una causa centrada en presuntos delitos financieros y que sitúa en el epicentro a Alex Saab, el empresario colombiano considerado durante años uno de los hombres de máxima confianza del chavismo.

La nueva ofensiva judicial se desarrolla en paralelo al proceso que ya afronta Maduro en Nueva York por narcoterrorismo, narcotráfico y delitos relacionados con armas. Sin embargo, los fiscales estadounidenses creen ahora que el flanco económico puede convertirse en el punto más vulnerable del entramado político y empresarial que rodeó al exmandatario venezolano.

La clave de esta nueva investigación está en la figura de Alex Saab. El empresario, que fue deportado recientemente desde Venezuela a Estados Unidos, permanece detenido en Miami acusado de lavado de dinero, conspiración financiera y ocultación de fondos vinculados a contratos públicos del régimen venezolano. Para las autoridades estadounidenses, Saab no era únicamente un intermediario comercial, sino el supuesto arquitecto de buena parte de la maquinaria financiera utilizada por el chavismo para sortear sanciones internacionales y mover capitales en plena crisis venezolana.

Según diversas filtraciones procedentes del entorno judicial estadounidense, los investigadores consideran que Saab posee información extremadamente sensible sobre la estructura económica de Maduro, incluyendo operaciones internacionales, redes de sociedades pantalla y mecanismos de blanqueo de capitales utilizados durante años por dirigentes cercanos al poder venezolano.

La investigación abierta en Florida estaría dirigida por el fiscal Michael Berger y cuenta con la participación de agentes del FBI, Homeland Security y la división criminal del IRS, la agencia tributaria estadounidense. El objetivo sería reforzar la estrategia judicial contra Maduro mediante nuevos cargos vinculados al lavado de dinero y a operaciones financieras internacionales, un terreno en el que Washington cree tener mayores opciones de éxito procesal.

El caso Saab vuelve además a poner el foco sobre el polémico programa venezolano CLAP, creado oficialmente para distribuir alimentos subvencionados entre la población más vulnerable. Según la acusación estadounidense, detrás de ese sistema se habría desarrollado una compleja red de corrupción, sobornos y sobreprecios que permitió mover millones de dólares fuera de Venezuela mediante contratos opacos y operaciones internacionales.

La figura de Saab siempre ha estado rodeada de misterio dentro del chavismo. De origen colombiano y ascendencia libanesa, el empresario pasó de ser un discreto operador comercial a convertirse en una pieza fundamental para el régimen venezolano durante los años más duros de sanciones internacionales. Su capacidad para abrir canales financieros, cerrar acuerdos petroleros y garantizar importaciones estratégicas le convirtió en uno de los hombres más protegidos por el entorno de Maduro.

Precisamente por eso, su regreso a manos de la justicia estadounidense supone un terremoto político para el chavismo. Durante años, Caracas defendió públicamente a Saab como un “diplomático” perseguido por motivos políticos. Sin embargo, el reciente giro del Gobierno venezolano y su entrega a Estados Unidos han alimentado especulaciones sobre posibles pactos internos, reajustes de poder o incluso maniobras para reducir daños dentro del propio aparato chavista.

Mientras tanto, en Washington observan el proceso con enorme interés. La posibilidad de que Saab coopere con las autoridades estadounidenses podría abrir una vía inédita para reconstruir las finanzas internacionales del chavismo y reforzar las causas judiciales abiertas contra antiguos altos cargos venezolanos.

La nueva investigación de Miami demuestra que el frente judicial contra Maduro está lejos de cerrarse. Al contrario: Estados Unidos parece decidido a trasladar la batalla desde el terreno político al económico, intentando desmontar la red financiera que durante años sostuvo al régimen venezolano pese al aislamiento internacional. @mundiario

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