La industria automotriz china no le tiene miedo a nada y alista inversiones por más de 45 mil millones de dólares fuera de su territorio durante esta década, de 2020 a 2030, de acuerdo con cifras de S&P, una expansión global que abre oportunidades para captar capital a México, aunque las barreras comerciales de Estados Unidos y la competencia por atraer manufactura pueden limitar la llegada de nuevos proyectos.
Un ejemplo de este cambio es Great Wall Motor (GWM) que considera que los aranceles impuestos en México y otros países a productos hechos en China representan un desafío de corto plazo, por lo que en 2027 meterán el acelerador a fondo para fortalecer su presencia en el mercado mexicano, donde busca ampliar su oferta de vehículos y su red de distribución.
Pedro Albarrán, VP y director general de GWM México, afirmó a MILENIO que la compañía mantiene sus planes de crecimiento en el país, pese a los cambios en las condiciones comerciales que afectan a las marcas de origen chino.
La apuesta ocurre mientras los fabricantes chinos aceleran su expansión internacional para compensar las condiciones de su mercado interno y ganar participación en regiones como América Latina y Europa. Sin embargo, el crecimiento de sus ventas no garantiza que México reciba una parte proporcional de las inversiones destinadas a nuevas fábricas y proveedores.
Guido Vildozo, director asociado de consultoría de S&P Global Mobility, explicó que las empresas chinas están transformando la industria mundial mediante una combinación de precios competitivos, avances tecnológicos y una creciente capacidad de producción.
En el Foro Automotor AMDA 2026, el experto explicó que la caída de la demanda en China contrasta con el crecimiento de su producción y sus exportaciones, lo que ha llevado a las armadoras a buscar nuevos mercados y oportunidades de manufactura fuera de su país.
Vildozo señaló que los fabricantes han compensado una reducción de alrededor de cuatro millones de unidades en su mercado local con mayores exportaciones, particularmente hacia América Latina, además de una presencia creciente en Europa.
La expansión internacional no solo implica vender más vehículos: también abre la posibilidad de trasladar parte de la producción y las cadenas de suministro a otros países, con oportunidades para las economías que consigan atraer esas inversiones.
Albarrán sostuvo que GWM asumió costos derivados de los aranceles y anticipó que sus efectos comenzarán a reflejarse gradualmente en el mercado, conforme las marcas agoten los inventarios que mantenían antes de los cambios comerciales.
No obstante, consideró que el impacto no necesariamente será abrupto, debido a la competencia de precios que enfrenta el sector y al poder de negociación que actualmente tienen los consumidores.
El directivo explicó que una empresa con rentabilidad y planes de largo plazo puede enfrentar las presiones comerciales sin modificar su estrategia de expansión en México. A su juicio, las nuevas barreras también podrían favorecer a las compañías con mayor capacidad financiera, pues no todos los fabricantes estarán en condiciones de asumir los costos adicionales.
La compañía considera que estas medidas representan un reto temporal dentro de su proyecto de crecimiento; sin embargo, la evolución de los precios será determinante para medir cuánto del costo adicional pueden absorber las armadoras y cuánto podría terminar trasladándose a los compradores.
La presión competitiva también obliga a las empresas a diferenciarse. En el caso de GWM, Albarrán aseguró que su estrategia no consiste en disputar el mercado exclusivamente con los vehículos más económicos, sino en ofrecer modelos con mayor equipamiento, seguridad, potencia y tecnología por el precio que paga el consumidor.
La automotriz busca competir mediante una oferta que combina vehículos de gasolina, híbridos e híbridos enchufables, con productos dirigidos a diferentes segmentos del mercado.
Para México, la expansión internacional de las automotrices chinas representa una oportunidad para atraer nuevas plantas y ampliar la participación de proveedores nacionales en las cadenas de suministro.