La amenaza de la Casa Blanca de imponer 50 por ciento de nuevos aranceles a productos de Canadá, a partir del 19 de agosto, amaga con profundizar la tensión comercial entre ambos países y golpear a sectores como el forestal, bebidas, lácteos, manufactura y materiales de construcción.
Washington recurrió a la Sección 338 de la Tariff Act de 1930 —conocida históricamente como la ley proteccionista Smoot-Hawley—, una disposición que no había sido utilizada en la era moderna. De concretarse, la medida afectaría unos 20 mil millones de dólares en productos canadienses, cerca de 5 por ciento de sus exportaciones a Estados Unidos.
El arancel alcanzaría una amplia canasta de bienes, desde cemento y productos de madera hasta palos de hockey, textiles, muebles, lácteos y bebidas alcohólicas. El acero y el aluminio también permanecen sujetos a medidas arancelarias.
El primer ministro Mark Carney aseguró que Canadá mantiene negociaciones de alto nivel con Washington y que su equipo busca evitar la entrada en vigor de los nuevos gravámenes.
El Consejo Empresarial de Canadá, que agrupa a las mayores empresas del país, exigió al gobierno acelerar una transformación económica ante la dependencia de Estados Unidos.
Su director ejecutivo, Goldy Hyder, advirtió que la economía canadiense está “bajo asedio” y es “vulnerable a choques externos” debido, entre otros factores, a sus sistemas tributario y regulatorio y a los bajos incentivos a la innovación.
Canadá enfrenta tres escenarios antes del 19 de agosto: alcanzar un acuerdo integral que modernice el tratado de Norteamérica (T-MEC) y atienda sectores estratégicos como acero, aluminio, forestal, automotriz y cobre; lograr un acuerdo parcial, opción que Carney considera insuficiente, o enfrentar los aranceles y activar medidas de represalia.
Las nuevas tarifas afectarían al sector forestal, particularmente en Columbia Británica y Quebec, además de materiales de construcción, plásticos, caucho, maquinaria, aparatos eléctricos, vidrio, joyería, herramientas, productos químicos y aceites esenciales.
Bebidas alcohólicas, incluidos vinos, cervezas, sidras y licores, así como lácteos, huevos y aves, también figuran entre los afectados.
Para Joseph Steinberg, profesor del Departamento de Economía de la Universidad de Toronto, aunque un arancel de 50 por ciento tendría efectos severos en industrias específicas, su impacto sobre la economía canadiense sería acotado porque no abarcaría la totalidad del comercio bilateral. Estimó que los productos sujetos a la medida representan alrededor de 5.5 por ciento de las exportaciones canadienses a Estados Unidos.
El economista señaló que el sector energético, incluidos petróleo y gas, y la industria automotriz quedarían fuera de esta tarifa, aunque el acero y el aluminio permanecen.
Mientras que el boicot canadiense a bebidas alcohólicas estadunidenses ya afectó a productores de ese país. Datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos muestran una caída de 360 millones de dólares en las exportaciones de vino a Canadá durante 2025 y de 150 millones en las de licores.
Actualmente, Estados Unidos aplica un arancel generalizado del 10 por ciento a todos los productos procedentes de Canadá, sin embargo, los bienes que cumplen con las normas de origen del T-MEC están exentos, lo que significa que la gran mayoría de las exportaciones canadienses entran libres de aranceles.