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Nevaco Global
5 de septiembre de 2026

Trump llama ‘pequeñas patatas’ al conflicto con Irán: el petróleo de Ormuz condiciona la economía global

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El presidente de Estados Unidos minimiza el enfrentamiento armado pese a los 18 militares fallecidos y al bloqueo intermitente del estrecho por el que circula una quinta parte del crudo mundial. El Brent supera los 96 dólares y el diésel marca máximos.

Trump ha llamado «pequeñas patatas» al conflicto con Irán mientras el petróleo supera los 96 dólares. La frase, recogida por la prensa internacional, llega al cierre de una semana en la que el Brent y el diésel han vuelto a tensarse por el bloqueo intermitente del estrecho de Ormuz.

Me detengo en las cifras. El conflicto comenzó el 28 de febrero con un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares iraníes. Irán respondió cerrando Ormuz y dejó cerca de 2.000 buques varados. Tras 39 días de hostilidades, entró en vigor un alto el fuego el 8 de abril con mediación de Pakistán, pero los enfrentamientos navales no han llegado a cesar.

Los datos de mercado y de seguridad muestran un desajuste con el relato de conflicto menor:

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha ido más lejos: espera que el crudo caiga hasta los 40 dólares una vez superado el conflicto. Declaró que habrá un exceso de oferta y que «podríamos ver el crudo a 50 o 40 dólares». Por ahora, el mercado no compra esa hipótesis.

«. No es gran cosa.» — Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en declaraciones a la prensa el viernes

El vicepresidente JD Vance había defendido el jueves que no describiría las hostilidades como una guerra. Trump respaldó ese argumento horas después y añadió una frase de mayor alcance: «Hemos tomado el control de Venezuela y, en esencia, hemos tomado el control de Irán». De fondo, la Casa Blanca intenta presentar la intervención como un éxito estratégico.

Mientras tanto, la implicación internacional sigue ampliándose. Corea del Sur ha comenzado los preparativos para un posible despliegue naval en Ormuz; según medios locales, Seúl baraja un buque de apoyo y unos 150 efectivos. En paralelo, Washington ha sancionado al banco turco Golden Global Bank por sus vínculos con la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní.

Lo que veo es un mercado que no descuenta el final rápido del conflicto. El Brent ha cerrado la semana un 7,80 % al alza y el diésel marca récord en Estados Unidos. Si la guerra fuese realmente «pequeñas patatas», los precios energéticos no deberían comportarse con tanta volatilidad.

Hay dos factores que alimentan esa desconfianza. El primero es geográfico: Ormuz sigue siendo el punto de tránsito más sensible para el suministro global de crudo y los ataques navales no han cesado del todo. El segundo es inflacionista: la escalada ucraniana contra infraestructuras petroleras rusas también está presionando los precios de los combustibles. El componente energético vuelve a ser la variable incómoda para los bancos centrales, justo cuando la desinflación parecía consolidada.

No descarto que la tesis de Bessent acabe cumpliéndose a medio plazo. El exceso de oferta puede golpear al crudo si la Administración Trump cierra el conflicto y normaliza las exportaciones. Pero mientras persista la inestabilidad naval, la prima de riesgo seguirá incorporada. El siguiente dato a vigilar es la evolución semanal de los inventarios estadounidenses y cualquier señal de reapertura completa del estrecho.

Para España, el canal más directo es el precio del crudo. El Brent por encima de 96 dólares traslada presión a la inflación europea y reabre la cautela del BCE; si el repunte se mantiene, el alivio monetario en la eurozona podría retrasarse más de lo previsto por los mercados.

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