Red Eléctrica vuelve a 'desconectar' a la gran industria tras otra 'caída' eólica
La medida -la segunda en menos de una semana- se produjo alrededor de las 22.18 horas y no «puso en riesgo el suministro», asegura el operador del sistema
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El tránsito por Ormuz cayó un 31% y el de Bab al Mandeb un 34% en una sola jornada. La firma Kpler advierte de que una interrupción prolongada afectaría a una cuarta parte del suministro global de crudo.
El estrecho de Ormuz, llave de paso de una quinta parte del comercio petrolero mundial, sufrió el 21 de julio un desplome de tráfico del 31% tras el bloqueo hutí a Arabia Saudí. El Brent superaba los 94 dólares por barril en la sesión del martes, mientras los analistas alertan de que una interrupción simultánea y prolongada de los pasos estratégicos podría poner en riesgo una cuarta parte del suministro global de crudo.
Los datos de la firma de análisis y seguimiento de buques Kpler muestran que el 21 de julio apenas nueve embarcaciones cruzaron Ormuz, una caída del 31% respecto a la jornada anterior. En Bab al Mandeb, la puerta de entrada al mar Rojo, el descenso fue aún mayor: solo 29 buques completaron la travesía, un 34% menos. Kpler atribuyó la situación al “deterioro de la seguridad” tras las amenazas de los rebeldes hutíes contra cualquier barco vinculado a Arabia Saudí.
La tensión se materializó el lunes 20 de julio, cuando los hutíes impusieron un bloqueo marítimo a Riad, país que interviene militarmente en Yemen desde 2015 y al que acusan de haber bombardeado el aeropuerto internacional de Saná para impedir el aterrizaje de un avión procedente de Irán. El bloqueo activó de inmediato las alertas en el sector energético.
Los sistemas de monitoreo confirmaron además cuatro maniobras de cambio de rumbo de buques en las cercanías del golfo de Adén, lo que sugiere que los operadores están actuando con extrema cautela. “Los petroleros cargados con crudo saudí y con destino a Asia parecen haber quedado en espera en el mar Rojo”, explicó Sumit Ritolia, especialista en modelización del suministro de productos refinados de Kpler. El experto añadió que, hasta el momento, no se detectan buques con crudo saudí atravesando el estrecho, mientras que los petroleros que transportan crudo ruso sí continúan transitando por la zona.
La especialista en petróleo de la misma firma, Amena Bakr, calificó la situación como “la mayor perturbación de los flujos de crudo con riesgos concentrados en el Estrecho de Ormuz, el mar Rojo y el oleoducto CPC”.
Bakr advirtió de que si Bab al Mandeb y Ormuz sufrieran cortes simultáneos y prolongados, alrededor del 25% de las rutas mundiales de suministro de petróleo podrían verse afectadas. El estrecho de Ormuz canaliza habitualmente cerca del 20% del tránsito global de crudo, lo que lo convierte en el punto de mayor fricción geopolítica de los mercados energéticos. Bab al Mandeb, por su parte, es la ruta natural para las exportaciones de Oriente Medio hacia Europa y para las importaciones asiáticas de gas natural licuado (GNL) procedentes de Catar.
El episodio ha pillado a Arabia Saudí, el mayor productor de la OPEP, en un momento en el que exploraba rutas alternativas para sus exportaciones, muchas de las cuales tenían como punto de partida sus puertos del mar Rojo. La imposibilidad de utilizar con normalidad esa fachada marítima deja a Riad con pocas opciones logísticas y fuerza a los compradores a buscar barriles en otros orígenes, con la presión alcista que eso implica para los precios.
La coincidencia de bloqueos en dos de los pasos marítimos más críticos del planeta empuja al mercado petrolero hacia un escenario de riesgo extremo que no se veía desde las tensiones del Golfo Pérsico de 2019.
La dependencia de las grandes potencias industriales de dos corredores marítimos tan estrechos es un problema estructural que periódicamente recuerda su fragilidad. El actual bloqueo hutí añade un factor diferencial: el ataque preventivo contra Arabia Saudí se produce en un contexto de fricción regional creciente, con la guerra de Yemen enquistada y la sombra de Irán alargándose sobre el tablero energético. Cualquier escalada que cierre ambos pasos durante más de una semana obligaría a recurrir a reservas estratégicas en países como Estados Unidos, Japón o Corea del Sur.
Para Europa y, en concreto, para España, la amenaza también se deja sentir en el mercado del gas. Gran parte del GNL que llega a las plantas de regasificación españolas procede de Catar y transita habitualmente por Bab al Mandeb. Si los hutíes extienden el bloqueo a cualquier cargamento con destino a un país que apoye a Riad, se dispararían las primas de riesgo en el TTF y se encarecería la factura energética de los consumidores europeos. La subida del Brent por encima de los 94 dólares ya anticipa un impacto directo en los precios de la gasolina y el gasóleo en las estaciones de servicio nacionales en las próximas semanas.
Sin embargo, el mercado aún no descuenta una interrupción total. Los volúmenes transportados por Ormuz no han llegado a cero y los operadores rusos mantienen sus rutinas. Eso sí, las primas de seguro para buques tanque han comenzado a escalar en las últimas horas, y varias navieras han activado cláusulas de desvío. La experiencia de los ataques en el mar Rojo de años anteriores demostró que la capacidad de adaptación de las rutas es limitada y que los costes logísticos se trasladan al barril con rapidez.
El episodio deja al descubierto, una vez más, la necesidad de acelerar la diversificación de suministros energéticos y la inversión en fuentes que reduzcan la dependencia de pasos marítimos geopolíticamente sensibles. La transición energética, en este caso, no solo es una meta climática: es también un imperativo de seguridad económica.
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La medida -la segunda en menos de una semana- se produjo alrededor de las 22.18 horas y no «puso en riesgo el suministro», asegura el operador del sistema
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