La ofensiva con drones marinos y aéreos aísla Crimea y amenaza las rutas de exportación de grano y crudo ruso. Los cancilleres europeos se disponen a aprobar el vigésimo primer paquete de sanciones este lunes, aunque persisten las dudas sobre el gas natural licuado y la inclusión
He analizado los datos de la ofensiva naval ucraniana que Kiev ha difundido este sábado y encuentro una magnitud sin precedentes en el conflicto: 28 buques rusos alcanzados en una semana, de los cuales 21 son petroleros. No se trata de una escaramuza aislada, sino de una campaña coordinada con drones marinos y aéreos para cortar la línea de suministro entre los puertos rusos del mar de Azov y la península de Crimea, anexionada por Moscú desde 2014. La operación ha reducido el tráfico marítimo en el estrecho de Kerch a niveles mínimos y dispara las alarmas en los mercados de materias primas y seguros navales.
Robert Brovdi, jefe de las fuerzas no tripuladas del Ejército ucraniano, anunció que sus unidades habían alcanzado 28 embarcaciones rusas, entre las que destacan 21 petroleros, varios mercantes y remolcadores. La cifra global no distingue entre hundidos y averiados, pero el efecto es el mismo: Rusia ha perdido temporalmente la capacidad de trasladar combustible y pertrechos hacia Sebastopol, su principal base en el mar Negro.
«Hemos alcanzado 28 buques rusos en la última semana. La mayoría eran petroleros, vitales para abastecer Crimea.» — Robert Brovdi, jefe de las fuerzas no tripuladas de Ucrania, 11 de julio de 2026
La estrategia se enmarca en el intento de Kiev de aislar la península. Desde finales de 2025, la ruta terrestre que conecta Rusia con Crimea a través de los territorios ocupados del este de Ucrania se había vuelto cada vez más peligrosa por la acción de drones. Ahora, con el bloqueo marítimo, la situación logística de las tropas rusas en Crimea se complica aún más. El sábado por la tarde apenas circulaban barcos en la zona, según cables de agencia.
Mientras tanto, Rusia lanzó una nueva oleada de ataques con misiles y drones sobre territorio ucraniano. El presidente Volodimir Zelensky informó en su canal de Telegram de once heridos en Kiev. Los primeros impactos, según el Gobierno, llegaron antes de que sonaran las sirenas aéreas, lo que Kiev atribuye al uso de sistemas antiaéreos S-400 como misiles tierra-tierra.
Las fuerzas rusas dispararon seis misiles balísticos Iskander/S-400, varios misiles de crucero X-59/69 y dos misiles antiradar X-31. De los 121 drones lanzados, Ucrania afirma haber derribado 111. Los ataques también golpearon la ciudad costera de Odesa. Un dato que no ha pasado desapercibido para los diplomáticos europeos es que los ataques rusos se redujeron significativamente durante la cumbre de la OTAN en Ankara, una pauta que se repite ante cada cita aliada para no facilitar nuevos argumentos sancionadores.
El Mar Negro es una arteria vital para las exportaciones de cereales y de crudo ruso. El bloqueo naval ucraniano no solo aísla Crimea: paraliza de facto la ruta que une Novorossiysk con el Danubio y el mar Mediterráneo. Desde el fin del acuerdo de grano en 2023, Kiev ya había dificultado la salida de barcos rusos, pero la actual ofensiva multiplica el riesgo.
El impacto no es inmediato —Rusia ha desviado parte de sus exportaciones por oleoducto—, pero la incertidumbre pesa sobre los futuros del trigo y del maíz, que ya cotizan al alza en Chicago y París.
En paralelo, los cancilleres europeos se disponen a aprobar este lunes el vigésimo primer paquete de sanciones contra Moscú desde el inicio de la invasión. Sin embargo, persisten las divisiones internas sobre la inclusión de restricciones al gas natural licuado (GNL) ruso, que sigue entrando por puertos de Países Bajos, Bélgica, Francia y España. La Comisión Europea había propuesto también sancionar al patriarca de la Iglesia Ortodoxa rusa, Kiril, por su papel como «altavoz espiritual» del Kremlin, pero Bulgaria —con el apoyo de Italia— lo ha vetado.
El bloqueo húngaro anterior desapareció tras la llegada al poder de Peter Magyar, pero Sofía y Roma alegan que las palabras de Kiril quedan dentro de la libertad religiosa. El debate ilustra la fatiga sancionadora que en algunos países convive con la urgencia de mantener el apoyo a Ucrania.
España es uno de los grandes puntos de entrada del GNL ruso a la UE. En el primer trimestre de 2026, Rusia seguía siendo el segundo proveedor de gas del país. Cualquier restricción directa al suministro ruso dispararía la factura energética española y añadiría presión a la inflación, que el Banco Central Europeo todavía lucha por domeñar. Para el consumidor español, eso significa que el Euríbor podría mantenerse en niveles elevados más tiempo del previsto.
Además, el cereal ucraniano es clave para la cabaña ganadera española. Un encarecimiento del grano por la inestabilidad en el mar Negro se traduciría en costes más altos para el pienso y, en última instancia, en los precios de la cesta de la compra. No es un escenario hipotético: los seguros de carga para maíz y girasol ya han comenzado a subir.