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Nevaco Global
28 de junio de 2026

Inditex recurre al Supremo su litigio fiscal por importaciones asiáticas: ¿qué impacto tendrá en los precios de Zara?

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La matriz del grupo textil esgrime la confianza legítima y la contracción a posteriori, dos puntos que el Supremo no abordó en la sentencia de Massimo Dutti. Si el fallo le es adverso, la doctrina fiscal podría extenderse a otros ejercicios y presionar la factura de las prendas.

Inditex lleva su litigio fiscal por las importaciones asiáticas hasta el Tribunal Supremo con un nuevo recurso de casación, esta vez de la matriz del grupo, y el resultado puede tener una lectura directa para el bolsillo del comprador: si la doctrina se vuelve en su contra, el mayor coste fiscal podría acabar notándose en las etiquetas de Zara.

El origen está en las inspecciones que la Agencia Tributaria realizó sobre los ejercicios 2013 a 2016 a raíz del IVA y de la Tarifa Exterior Común (TEC) de varias sociedades del grupo. La operativa era la siguiente: la filial suiza ITX Trading compraba las prendas a fabricantes asiáticos y, a continuación, las revendía a las filiales españolas aplicando el sistema de ventas sucesivas. En aduana se declaraba el precio de la primera venta, más bajo, lo que permitía un ahorro fiscal considerable.

Hacienda rechazó ese criterio porque consideraba que el destino final de la mercancía podía modificarse más tarde. La Audiencia Nacional dio la razón al fisco, y Inditex recurrió. El pasado marzo, el Supremo ya resolvió un recurso idéntico de Massimo Dutti (otra de sus cadenas) en contra del grupo, después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) respaldara la tesis de la Agencia Tributaria: debe acreditarse desde el inicio que el destino final está en la UE.

La sentencia ahora recurrida afecta a la matriz, Inditex SA, y habla de unos ajustes de 4,75 millones de euros por la TEC. Una cifra minúscula si se compara con las ventas anuales del gigante, pero que abre la puerta a revisiones de ejercicios posteriores.

Con la doctrina europea ya en contra, el nuevo recurso no discute la validez del sistema de ventas sucesivas. Inditex centra sus esfuerzos en dos argumentos que el Supremo no abordó en la sentencia de Massimo Dutti: la vulneración del principio de confianza legítima y la contracción a posteriori.

En el primer punto, la textil defiende que durante años Hacienda realizó inspecciones similares sin derivar regularización alguna. Recuerda las comprobaciones hechas a Tempe en 2009, a Zara Home en 2010 y a Oysho o Stradivarius en años posteriores, y subraya que desde 2005 contaba con una autorización expresa del Departamento de Aduanas para acogerse a ese sistema, además de poseer el certificado de operador económico autorizado.

La contracción a posteriori alude a que la Administración ya conocía la operativa aduanera y no exigió la documentación que después sí reclamó para determinar el valor en aduana. Con estos mimbres, Inditex pide la devolución de los importes ya abonados.

La clave ya no es si el sistema de ventas sucesivas era correcto, sino si la Agencia Tributaria podía exigir más documentación después de años sin hacerlo.

Aunque los 4,75 millones de euros apenas representan un 0,01% de los ingresos de Inditex, la lectura cambia si la Agencia Tributaria extiende el criterio a otros ejercicios o a otras sociedades del grupo. Sumadas, las regularizaciones podrían alcanzar decenas de millones y apretar los márgenes en un contexto de fuerte competencia.

En el sector retail, cualquier incremento de costes suele traducirse, tarde o temprano, en un alza del precio final. Sin embargo, Inditex opera en un segmento muy sensible al precio: Zara compite con Primark, H&M o las plataformas asiáticas de moda rápida, y una subida generalizada de etiquetas le haría perder clientes. Por eso, lo más probable es que el grupo asuma el golpe fiscal sin repercutirlo de forma directa en el lineal.

El verdadero peligro está en el efecto acumulativo. Si el Supremo falla en contra, la Agencia Tributaria dispondrá de una doctrina firme para revisar todas las importaciones del grupo bajo el antiguo esquema, y eso sí podría influir en la estrategia de precios a medio plazo, sobre todo en las prendas de ticket más bajo, donde cualquier céntimo cuenta.

El precedente del TJUE, por otro lado, no es aislado: varios países europeos están endureciendo la revisión de las cadenas de suministro asiáticas, y la decisión final sentará jurisprudencia para todo el comercio textil que utiliza estructuras similares.

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