El nuevo plan estratégico FaSTLAne 2030 contempla inversiones de 60.000 millones de euros y refuerza el triángulo industrial español. La planta de Madrid pasará a manos de Leapmotor para fabricar dos modelos a partir de 2028.
Stellantis ha presentado su nuevo plan estratégico FaSTLAne 2030, una hoja de ruta que blinda la electrificación del grupo en España con 60.000 millones de euros de inversión en cinco años y dos movimientos de gran calado industrial: Zaragoza empezará a fabricar en 2027 los nuevos Opel Corsa y Peugeot e-208 eléctricos sobre la plataforma STLA Small, y la planta de Madrid pasará a manos de la joint venture con Leapmotor para ensamblar dos modelos del fabricante chino desde 2028.
La factoría de Figueruelas será la primera en recibir los modelos pequeños de la nueva plataforma. Con una inversión superior a los 1.000 millones de euros, compartida con Vigo, el proyecto implica la llegada de las versiones eléctricas del Corsa y del 208, dos superventas que dan escala a la estrategia de Stellantis para el segmento B. La producción arrancará el año que viene, según confirman fuentes conocedoras del plan, y convierte a Zaragoza en el primer eslabón de la cadena STLA Small en Europa.
A ese impulso se suma la gigafactoría de baterías que Stellantis levanta en Figueruelas junto al gigante chino CATL, a través de la joint venture Contemporary Star Energy. La instalación empezará a funcionar de forma parcial a finales de este año y alcanzará una capacidad de de hasta 50 gigavatios hora (GWh) cuando esté a pleno rendimiento. Tener las celdas a pie de línea de montaje reduce costes logísticos y acorta la cadena de suministro, dos ventajas competitivas para una planta que aspira a ser referente en coches eléctricos asequibles.
Además, este mismo año llegará a Zaragoza un nuevo modelo fruto de la colaboración con Leapmotor: el B10, un todocamino compacto que convivirá en la línea con los Corsa y los 208. Para 2028 se espera otro SUV eléctrico de Opel basado en ese mismo modelo, lo que garantiza carga de trabajo más allá de la primera oleada de electrificación.
La fábrica de Madrid, que hoy produce únicamente el Citroën C4 hasta 2029, cambia de manos. La filial Leapmotor Internacional, participada al 51% por Stellantis y al 49% por la firma china, se hará con la propiedad de la planta y recibirá dos modelos eléctricos a partir del primer semestre de 2028. La operación permite mantener la actividad industrial en la capital y evita un cierre que el grupo ya había deslizado en ejercicios anteriores.
Vigo, por su parte, compartirá con Zaragoza la plataforma STLA Small y se beneficiará de la inversión conjunta. Stellantis no ha detallado aún qué modelos concretos saldrán de la cadena gallega, pero el plan garantiza la continuidad de los 5.800 empleos directos de la factoría al menos hasta 2030, un mensaje de calma para una comarca muy dependiente del motor.
El plan FaSTLAne confirma que Stellantis apuesta por España para la nueva generación de eléctricos pequeños, pero la competitividad depende hoy tanto de CATL y Leapmotor como de las plantas propias.
El impacto para el empleo y el tejido auxiliar es la primera lectura. Las tres plantas españolas suman cerca de 15.000 puestos directos y la llegada de la plataforma STLA Small y los modelos chinos asegura horizonte industrial más allá de los motores de combustión. La zona cero es el entorno de Figueruelas, donde se concentran inversión, baterías y nuevos modelos; Madrid sale del perímetro tradicional de Stellantis para integrarse en la órbita de Leapmotor, un movimiento que tiene menos carga emocional pero idéntico valor estratégico.
El dato que resume la operación son los más de 1.000 millones de euros que el grupo destina a la electrificación de las factorías de Zaragoza y Vigo, a los que hay que añadir los 4.100 millones de la gigafactoría con CATL. Es la mayor apuesta industrial sobre suelo español desde la llegada del vehículo eléctrico y sitúa a Stellantis en una posición compleja: fabrica en Europa con socios chinos mientras Bruselas estudia aranceles a la importación de coches eléctricos del gigante asiático.
Observamos un precedente incómodo: el anterior plan Dare Forward, pilotado por Carlos Tavares, ya prometía inversiones en España, pero la salida del ejecutivo dejó algunos proyectos en el aire. Ahora el mensaje es más concreto, con modelos identificados y plazos cerrados. Aun así, la capacidad productiva europea se recorta en 800.000 unidades —un 9%—, y la transformación de la fábrica de Poissy (Francia) en una instalación de economía circular recuerda que no todo es crecimiento.
La gran pregunta es si Stellantis puede mantener el liderazgo manufacturero en España mientras abraza la tecnología china. La respuesta llegará en 2027, cuando las líneas de Figueruelas empiecen a escupir Corsa y 208 eléctricos y se mida la rentabilidad frente a los rivales asiáticos que ya asaltan el mercado europeo. Hasta entonces, la hoja de ruta está trazada; falta saber si el viaje será tan rectilíneo como promete.