La escasez de memoria para dispositivos tecnológicos por la demanda excesiva que absorbe la era de la inteligencia artificial ya ha comenzado a encarecer muchos productos, sobre todo ordenadores y móviles, y las previsiones apuntan a que esa subida se irá extendiendo e incrementando en los próximos meses e incluso años.
A esa línea no escapan las grandes tecnológicas, incluida Apple, que ya deja caer que subirá los precios de algunos de sus dispositivos para compensar el fuerte encarecimiento de los chips de memoria y almacenamiento provocado por la creciente demanda de infraestructuras de IA.
"Desafortunadamente, las subidas de precios son inevitables", explicó el consejero delegado de la tecnológica estadounidense, Tim Cook, en una entrevista a The Wall Street Journal en la que aseguraba que Apple ha intentado absorber parte del incremento de costes y proteger a los consumidores, pero dice que la situación se ha vuelto "insostenible".
La presión sobre los costes procede principalmente del mercado de memorias DRAM y de almacenamiento NAND, componentes esenciales en teléfonos, ordenadores y otros dispositivos electrónicos.
La expansión de los grandes centros de datos para inteligencia artificial ha disparado la demanda de estos chips, reduciendo la oferta disponible para la electrónica de consumo.
Según The Wall Street Journal, los precios de las memorias y del almacenamiento se han multiplicado por cuatro desde que grandes tecnológicas como Google, Microsoft, Meta y Amazon comenzaron a elevar sus inversiones en IA.
Cook destacaba especialmente las tensiones en el mercado de memorias DRAM, donde una parte creciente de la producción se destina a las denominadas memorias de alto ancho de banda (HBM), utilizadas en servidores de IA.
"Hay menos oferta en un momento en que los consumidores quieren dispositivos y los fabricantes de memoria están trasladando enormes aumentos de precios", afirmaba el ejecutivo. "Necesitamos que los precios y el suministro de memoria vuelvan a niveles razonables para los productos de consumo. Esa es la cuestión fundamental".
El mercado mundial de memorias DRAM está dominado por Samsung Electronics, SK Hynix y Micron Technology, mientras que en almacenamiento NAND destacan también Kioxia y Sandisk.
Preguntado sobre la posibilidad de flexibilizar las restricciones que limitan el acceso de empresas estadounidenses a proveedores chinos del sector, Cook responde que "todo debería estar sobre la mesa" y añade que sería necesario analizar "todas las fuentes de suministro" disponibles.
Apenas unas horas después de publicarse esa entrevista, Donald Trump aseguraba en su red social que Intel y Apple colaborarán en el diseño y producción de microprocesadores en Estados Unidos. "Apple aceptó trabajar con Intel para diseñar y construir sus chips en EEUU", anunciaba el inquilino de la Casa Blanca.
Trump presumía de que EEUU inventó la tecnología de la que depende el mundo, pero "presidentes ineptos" permitieron que Taiwán y otros países se apoderaran de las fábricas de semiconductores, olvidando proteger las industrias estadounidenses con aranceles. Y defendía que su país, además de diseñarlo todo, necesita también construirlo en sus propias fábricas: "Así que decidí ayudar a Intel porque necesitamos diseñar y construir nuestros chips aquí mismo, en EEUU", explicó.
Se atribuía en su mensaje el mérito de haber ayudado a que Nvidia aceptara fabricar sus chips de primera generación con Intel y que Elon Musk aceptase construir su TerraFab, la fábrica de chips más grande del mundo, diseñada junto con el equipo de tecnología de Intel. A esa lista de logros añade ahora, dice, que Apple haya aceptado trabajar con Intel.
"Decidimos ayudar a Intel a cambio del 10% de sus acciones. ¿Es demasiado o demasiado poco? Valían alrededor de 100.000 millones de dólares cuando hicimos nuestra oferta. ¡Ahora valen más de 600.000 millones de dólares! En nueve meses, su valor ha aumentado en más de medio billón de dólares. La participación de EEUU supera ahora los 60.000 millones de dólares. ¿Cuándo fue la última vez que un presidente hizo ganar dinero a EEUU?", insistió.
En agosto de 2025, Intel Corporation y el Gobierno de EEUU alcanzaron un acuerdo por el que Washington invertía 8.900 millones de dólares (7.685 millones de euros) en acciones ordinarias de Intel, después de los 2.200 millones de dólares (1.890 millones de euros) en subvenciones CHIPS que Intel había recibido, elevando la inversión total a 11.100 millones de dólares (9.585 millones de euros). El Gobierno estadounidense adquirió 433,3 millones de acciones ordinarias de Intel a un precio de 20,47 dólares por acción, equivalente a una participación del 9,9% en la compañía.