Martín Rappallini pidió la baja de presión tributaria a las empresas radicadas. En tanto, Toto Caputo le autorizó el ingreso de su proyecto minero al régimen.
Martín Rappallini, el presidente de la UIA, no quedó conforme con el anuncio del súper-RIGI
La Unión Industrial Argentina (UIA) advirtió que el anuncio del súper- RIGI, que presentaron Javier Milei y Toto Caputo, no solucionan los problemas del sector industrial ya instalado, que se siente abandonado mientras enfrenta apertura económica, caída de ventas, altos impuestos altos, créditos caros, dólar retrasado, y un otras desventajas frente sus competidoras internacionales.
“El súper-RIGI está bien, pero es necesario un RIGI industrial”, resumió a Letra P el presidente de la UIA, Martín Rappallini, quien ya le pidió una reunión al ministro de Economía, que se concretará el martes, para puntualizar que la industria siguen esperando una política específica que les permita salir de la recesión con índices similares a los de la pandemia de COVID.
"La industria no está pidiendo privilegios, está pidiendo igualdad de condiciones, las que se le otorgan a los sectores en el marco de un RIGI, súper-RIGI para resolver las distorsiones", expresó Rappallini en una columna de opinión que firmó en Infobae.
“El súper-RIGI genera beneficios para grandes multinacionales, sirve para pelear inversiones globales en determinados segmentos, pero es fundamental y estratégico generar compromisos de participación de las pymes locales para el desarrollo y la generación de empleo local”, planteó a Letra P un integrante del Comité Ejecutivo de la UIA.
La crítica surge desde sectores empresariales que desde hace meses le reclaman a Rappallini una postura más firme frente al gobierno de Milei, al que acusan de haber “ninguneado y castigado desde el comienzo a la industria nacional”.
Pese a ese malestar, el presidente de la UIA mantiene una estrategia dialoguista con la Casa Rosada. En una entrevista radial evitó definir al Gobierno como “antindustria”, aunque reconoció que en febrero se perdieron 3000 puestos de trabajo fabriles.
Esa posición le genera costos internos tanto entre dirigentes fabriles como dentro del propio Comité Ejecutivo de la central empresaria. En la UIA cuestionan especialmente que mientras la actividad industrial atraviesa una fuerte caída, el esquema económico oficial favorece sectores vinculados a proyectos extractivos y exportadores.
En ese contexto, varios empresarios ponen la mira sobre los intereses personales de Rappallini. Esta semana, Minera San Jorge —el proyecto de extracción de cobre que impulsa en Mendoza— obtuvo la aprobación para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, que garantiza beneficios fiscales y cambiarios por 30 años.
"El planteo de Rappallini es claro, un poco tardío, pero vale: la industria nacional, instalada y con muchos problemas, también necesita el apoyo del Gobierno nacional”, sostuvo el empresario.
Dentro de la UIA, en charlas en las que participó Rappallini, resumen así la situación: “No puede haber sectores de primera y sectores de segunda dentro de la economía productiva”.
Allí resaltan que la industria produce el 19% del PBI, aporta el 27% de la recaudación fiscal nacional y genera 3,5 millones puestos de trabajo directos e indirectos.
Fuentes de la UIA insisten en que la industria argentina aporta en promedio el 26,6% del total de los principales impuestos que financian al Estado. Por caso, uno de cada tres pesos de la recaudación del IVA los aporta la industria. “Está financiando las importaciones que pagan menos impuestos que nosotros a través de una presión impositiva extremadamente elevada y desproporcionada”, grafican.
“Argentina tiene un sector industrial entero compitiendo con el mundo con una estructura impositiva, laboral y financiera mucho más elevada que la de sus competidores internacionales”, detalló Rappallini y agregó que “la discusión ahora es cómo hacemos para que haya equidad entre los sectores que compiten globalmente”.