Reactivan recepción y salida de cargas en Puerto La Guaira
Las operaciones de carga y descarga en el Puerto de La Guaira se reactivaron de manera paulatina, según un informe emitido por la Cámara de Comerciantes Industr...
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Para el año 2050, mis proyecciones teóricas predicen, en el escenario más recatado, que necesitaremos 8.500 MW (mega watts) de capacidad instalada para producir la electricidad para cubrir la demanda de Costa Rica en ese año. Necesitaremos adicionar cerca de 5.000 MW a los 3.630 MW que tenemos ahora para satisfacer esa demanda. Al menos la mitad de esos 5.000 MW la deberíamos de estar produciendo con energía nuclear de SMR’s, energía limpia de reactores modulares pequeños, y la cantidad restante con las fuentes convencionales y fuentes renovables.
Los reactores modulares pequeños, conocidos por sus siglas en inglés SMR (Small Modular Reactors), son una nueva generación de reactores nucleares de fisión con una capacidad de hasta 300 MW con la tecnología actual -creo que pronto su capacidad se aumentará en mucho-, lo que representa cerca de un tercio de la capacidad de generación de los grandes reactores nucleares de potencia tradicionales, que suelen rondar entre 1.000 y 1.400 MW. Funcionan bajo el mismo principio físico que una central nuclear convencional. La fisión de átomos de combustible nuclear genera calor, ese calor produce vapor y el vapor mueve una turbina mecánicamente unida a un generador que produce electricidad.
La diferencia entre un SMR y una central nuclear convencional no es tecnológica en el sentido de la física involucrada, sino de escala y de método constructivo. Mientras una gran central se diseña a la medida para un emplazamiento específico, con obras civiles masivas que pueden tardar una década o más, los SMR’s se conciben para fabricarse en gran parte dentro de una fábrica y luego trasladarse ya ensamblados, o casi, hasta el sitio donde operarán.
Justamente de ahí proviene el nombre de modulares; no se refiere a que el reactor esté hecho de piezas sueltas cualquiera, sino a que cada unidad es un módulo estandarizado que se produce en serie, como ocurre en una línea industrial, y que puede combinarse con otros módulos idénticos en la misma planta para ir sumando capacidad de generación a medida que crece la demanda. Básicamente la tecnología tiende a fabricar los SMR’s como se fabrican vehículos o camiones.
Como los SMR’s son unidades de producción de energía eléctrica independientes, resultan altamente convenientes para las redes eléctricas de un país por varias razones:
Respecto al combustible, la mayoría de los diseños en desarrollo —el reactor de agua a presión (PWR) es el más habitual— utilizan uranio 235 enriquecido entre el 3.5 y 5% de forma similar a las centrales tradicionales, aunque también existen variantes de generación IV que exploran neutrones rápidos, sales fundidas o refrigeración por gas con grafito como moderador, como el HTR-PM chino, que emplea helio como refrigerante. Una ventaja asociada al combustible es que los SMR’s necesitan recargar combustible en periodos de entre 3 y 7 años, frente a los intervalos de 1 o 2 años de las mega centrales convencionales, lo que reduce la frecuencia de las paradas operativas y consecuentemente aumenta su factor de planta (las horas de operación por año).
En cuanto al espacio físico, aquí radica una de sus mayores ventajas pues al ser más simples pueden construirse en instalaciones controladas de un par de hectáreas, porque su huella es notablemente menor que la de una central convencional, lo que permite instalarlos en terrenos donde antes era inviable levantar infraestructura nuclear, como sitios industriales reconvertidos, tajos de piedra abandonados, haciendas y recientemente Rusia inauguró la planta flotante Akademik Lomonosov, que opera desde mayo de 2020 con dos unidades de 35 MW cada una.
Los edificios que albergan los SMR’s también rompen con la imagen clásica de las gigantescas cúpulas de las grandes centrales nucleares, pues se trata de estructuras compactas y modulares, con arquitectura moderna que más parece un edificio corporativo que una central nuclear. Algunas partes de estos reactores modulares son semienterradas o de menor altura, diseñadas para integrar sistemas de seguridad pasiva que permiten que el reactor se enfríe por sí solo ante una falla, sin necesidad de intervención humana ni de electricidad externa, reduciendo así la complejidad y el tamaño de los sistemas de respaldo que antes exigían edificios auxiliares enormes.
Estados Unidos encabeza el desarrollo mundial con 28 anuncios de emplazamientos para SMR’s, seguido por Canadá y el Reino Unido, con nueve y siete respectivamente; también aparecen Rusia con cinco, y China, Finlandia, Francia y Polonia con cuatro cada uno. También figuran en distintas etapas de desarrollo o construcción Corea del Sur, Rumanía.
La República Checa firmará la próxima semana un acuerdo con Rolls-Royce SMR para preparar la construcción de SMR’s en Dětmarovice, en la región de Karviná, y en Tušimice, en la región de Chomutov. Con ello dará continuidad a los trabajos ya iniciados para el primer reactor de este tipo en Temelín.
La empresa energética ČEZ -que posee aproximadamente una participación del 20 % de Rolls-Royce SMR- tiene previsto construir hasta tres gigavatios de capacidad con SMR’s en Chequia. Según ČEZ, el primer reactor checo debería construirse en el complejo de Temelín durante la primera mitad de la década de 2030. Sin embargo, el primer reactor en el que ambas empresas colaborarán será desarrollado en el emplazamiento de Wylfa, en el Reino Unido.
En América Latina, Argentina desarrolla desde hace años su propio diseño, el CAREM, a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica, aunque el proyecto ha sufrido demoras significativas.
En Brasil, la petrolera estatal Petrobras planea instalar un SMR de unos 300 MW en una refinaría de Río de Janeiro, con miras a usar la tecnología también en plataformas de exploración petroleras y buques, y ya mantiene reuniones con la Autoridad Nacional de Seguridad Nuclear sobre el marco regulatorio.
Colombia aprobó un marco legal para explorar proyectos nucleares y analiza la instalación de un reactor modular de 300 MW hacia 2035. Además, Colombia participó junto a otros nueve países de la región, incluidos Brasil, Argentina, Perú, Ecuador y El Salvador, en la Escuela Latinoamericana de SMR’s organizada por la CNEA argentina y el OIEA en Buenos Aires en agosto de 2025, presentando su estatus actual en desarrollo de SMR’s, avances regulatorios y planificación energética. Colombia está en etapa de construcción de marco legal y capacitación técnica, sin proyecto físico en marcha todavía.
En México el programa institucional del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) para 2026-2030 incluye estudios de SMR’s para generación eléctrica, cogeneración industrial y desalinización de agua de mar utilizando el calor residual, particularmente para regiones con estrés hídrico como la península de Baja California. El ININ ha presentado previamente ideas para una planta con tres reactores compartiendo una corriente de agua de mar para enfriamiento y desalinización, que podría producir 140,000 m³ de agua potable al día además de 840 MW. Sin embargo, no hay decisión política para este programa todavía.
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