La movilidad hacia la terminal más importante del país está siendo amenazada por un cóctel de problemas asociados a protestas y fallas en las vías
Hay un cóctel de factores que está colapsando la movilidad hacia el puerto más importante del país. Los camioneros están tardando entre seis y ocho horas en recorrer el trayecto entre el Alto de Calima y Buenaventura, una distancia de poco más de 70 kilómetros que normalmente tomaría entre dos y tres horas. A esto se suman esperas de hasta 12 horas adicionales para descargar contenedores en las terminales portuarias.
Solo en lo corrido de 2026 se han registrado 20 bloqueos en el corredor vial hacia Buenaventura. De ellos, dos ocurrieron en febrero y otros dos en mayo por una misma causa: protestas de mineros artesanales.
A estos cierres, provocados por movilizaciones ciudadanas y protestas de comunidades indígenas, se suman otros problemas asociados al deterioro de las vías, las obras de reparación, las deficiencias en infraestructura y las fallas en la operación logística del puerto.
La presidenta ejecutiva de Colfecar, Nidia Hernández, explicó que el alto volumen de carga represada, sumado a la congestión vehicular en distintos tramos, “hace que los vehículos no alcancen a llegar a tiempo para descargar los contenedores vacíos y cumplir las citas en las terminales portuarias para cargar nuevos contenedores de importación”.
Como consecuencia, el proceso completo puede tardar hasta 24 horas si no se presentan contratiempos adicionales. “Las citas de cargue en las terminales portuarias son escasas por la alta demanda y todo este desgaste operativo genera cansancio en los conductores y sobrecostos en materia de fletes”, enfatizó Hernández.
El conjunto de estas variables afecta el tránsito de más de 4.600 vehículos de carga y la movilización de cerca de 55.700 toneladas diarias desde y hacia el puerto. Además, genera pérdidas estimadas en $39.200 millones y repercusiones sobre el abastecimiento y las cadenas logísticas nacionales.
Cabe recordar que el Puerto de Buenaventura concentra cerca de 40% del total de las importaciones del país. En 2025, esta terminal movilizó 20 millones de toneladas, de las cuales 15,5 millones correspondieron a carga de salida y 4,4 millones a mercancías de entrada.
Con esas cifras en mente, Javier Díaz, presidente de Analdex, advirtió que los bloqueos y trancones en Buenaventura no solo “generan afectaciones en materia de comercio exterior, sino también en la producción, porque por allí ingresan muchas de las materias primas que requiere el aparato productivo del país.
De acuerdo con estimaciones de Fedetranscarga, por cada día de cierres y bloqueos se paralizan cerca de 57.000 toneladas de carga, lo que genera pérdidas aproximadas de US$92 millones en comercio exterior. De ese total, alrededor de US$23 millones corresponden a exportaciones y hasta US$69 millones a importaciones.
El impacto de los trancones y los retrasos en los desplazamientos se extiende a toda la cadena empresarial. Según explicó Arnulfo Cuervo, presidente de Fedetranscarga, “alrededor de $10.000 millones se pierden en la cadena de transporte y almacenamiento, y cerca de 400 empresas reducen diariamente su capacidad operativa como consecuencia de estos bloqueos”.
El líder gremial también recalcó que más de 8.000 trabajadores de la cadena logística se ven afectados y que hasta 2.000 empresas importadoras y exportadoras se ven obligadas a frenar sus operaciones. “Por supuesto, el comercio local y el turismo, especialmente en Buenaventura y el Valle del Cauca, pierden alrededor de $1.200 millones diarios”, añadió.
Ante este panorama, Díaz señaló que Buenaventura necesita avanzar en la habilitación de una doble calzada y en “todo un sistema de infraestructura logística especializada que permita operar por fuera de la terminal y de la ciudad, para contar con un sistema portuario mucho más eficiente”.
“Las afectaciones ya generan pérdidas estimadas en $39.200 millones y están impactando la competitividad y las cadenas logísticas”.
“Por Buenaventura ingresa cerca de 40% de las importaciones del país. El impacto no solo se siente en el comercio exterior, sino también en el aparato productivo”.