Hace escasos días veíamos como la Agencia Internacional de la Energía publicaba su Informe del Mercado Petrolero en el que se prevé un panorama sombrío de cara al invierno en Europa.
El estancamiento de las negociaciones de EE UU e Irán y una bajada en los rendimientos de las refinerías están repercutiendo, sobre todo y según la Agencia, en el diésel y otros destilados medios. «No se produce suficiente diésel para cubrir la demanda global de este combustible, pese a que el fuerte crack spread (el diferencial entre el barril de petróleo y diésel) genera un incentivo para que las refinerías se pongan rápidamente a producirlo», dice el informe.
Según el informe del precio de los carburantes de la República Francesa el 14% de las estaciones de servicio francesas presentan grandes dificultades por falta de producto, especialmente en diésel y gasolina. De esta manera, para que una estación de servicio se etiquete como "en dificultad" tiene que quedarse sin todo el diésel o sin toda la gasolina. Así, si se quedara sin SP98, pero aún tuviera SP95, no entraría en ese porcentaje.
En nuestro país vecino existen 9.900 estaciones de servicio por lo que si hacemos el cálculo saldría que al rededor de 1.300 gasolineras estarían sufriendo este problema de escasez nacional.
Según el Gobierno de Francia, esta situación no es alarmante ya que la mayoría de las estaciones de servicio que reportan escasez de diésel o gasolina son propiedad de la empresa TotalEnergies, que estaría vendiendo a unos precios inferiores a los que marca el mercado, haciendo que un mayor número de conductores vayan a sus gasolineras y los productos se agoten con mayor velocidad.
En este contexto, España podría sufrir tensiones de suministro solo si la crisis internacional se prolonga, pero no parece estar en la misma situación que Francia. El riesgo más probable para España a corto plazo es una subida adicional de precios como viene ocurriendo, que las ayudas del estado disminuyan y/o problemas puntuales en determinadas gasolineras, no un desabastecimiento generalizado.
La situación se concentra especialmente en TotalEnergies. Según los datos difundidos, cerca del 86% de las estaciones afectadas pertenecen a esta compañía. El límite de precios aplicado por TotalEnergies ha atraído a muchos conductores, que acuden a sus estaciones buscando combustible más barato y aceleran el agotamiento de los depósitos.
A este problema puntual de demanda se suma una debilidad estructural francesa: el país cuenta con seis refinerías y necesita importar aproximadamente la mitad del diésel que consume. Además, entre el 20% y el 30% de esas importaciones de gasóleo proceden de Oriente Medio, una zona sometida actualmente a fuertes tensiones geopolíticas