Los cucuteños y habitantes de la frontera colombo-venezolana observan con expectativa las relaciones que se mantienen entre los Gobiernos de Venezuela y Estados Unidos. La promesa de una mayor inversión y vigilancia de los recursos destinados al pueblo venezolano alimentan las esperanzas de una mejora en la economía del país vecino, lo que favorecería a la región fronteriza.
El tema fue abordado en el marco de la IV Cátedra de Economía de la Universidad Simón Bolívar, un espacio académico orientado a comprender las tensiones económicas actuales, la geopolítica y las transformaciones en el orden económico mundial.
Hechos como el incremento de la producción e inversión petrolera, el libre comercio de mercancías, así como el levantamiento de restricciones al sector bancario para que entidades venezolanas puedan volver a operar en el sistema financiero internacional, hacen parte de los beneficios que actualmente tendría el país caribeño para fortalecer su economía. Sin embargo, entre los expertos persiste la incertidumbre sobre el futuro del bolívar, una moneda desplazada por el dólar estadounidense.
Desde mediados de 2017-2018, el dólar ha emergido como la divisa de facto en el mercado venezolano, circulando de manera informal y posicionándose como la moneda de preferencia frente a la inestabilidad económica. Este fenómeno tiene repercusiones en distintas ciudades fronterizas como Cúcuta.
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Por ahora, el Gobierno bolivariano no ha renunciado a la soberanía que le permite mantener una moneda propia, aunque este escenario podría cambiar.
Según Karen Carrillo Güechá, directora del programa académico de Comercio y Negocios Internacionales de la Universidad Simón Bolívar, la moneda venezolana perdió su valor de uso y se ha transformado en una divisa sin respaldo. Actualmente, los bienes y servicios tienen precios en dólares que posteriormente se convierten a bolívares mediante una tasa de cambio elevada.
“Un tema interesante para discutir es el efecto de la medida (dolarización) para disminuir la inflación desde niveles incalculables o poco probables hasta las tres cifras. La economía ha funcionado de forma clandestina con operaciones y comercio en dólares desde 2018, para establecer precios y llevar a cabo transacciones de alto valor. En cambio, el bolívar se utilizaba para abonar pagos menores y realizar operaciones fiscales. La inflación extrema, la pérdida de valor del bolívar y la ineficacia de las políticas monetarias del Banco Central de Venezuela son algunas de las causas que condujeron a este panorama”, precisó Carrillo Güechá.
En complemento, señaló que los especialistas discuten la viabilidad de oficializar el dólar, argumentando que, aunque estabiliza los precios, elimina la política monetaria independiente y puede afectar la competitividad de las exportaciones.
Ejemplos de países dolarizados son Panamá, El Salvador y Ecuador, naciones donde esta medida ha representado desafíos en términos de política monetaria y fiscal. En Ecuador, la dolarización ha aportado estabilidad; sin embargo, también ha limitado la autonomía monetaria del país. Además, la dependencia de factores externos, como la política monetaria de Estados Unidos, ha incidido en la estabilidad financiera.
En la investigación Dolarización y Desdolarización de Venezuela, del profesor y economista Luis Zambrano Sequín, se exponen diversos trabajos empíricos que reportan efectos positivos de la dolarización al reducir, a corto plazo, la tasa de inflación, especialmente por el impacto de las expectativas. No obstante, aún no son claras las implicaciones a mediano y largo plazo.
Según el director de la Comisión Regional de Competitividad e Innovación de Norte de Santander, José Gabriel Román, una formalización de la dolarización por parte del Gobierno venezolano tendría consecuencias favorables para Cúcuta y la zona fronteriza. Primero, fortalecería el consumo: “Aproximadamente 50.000 personas cruzan la frontera diariamente de manera pendular. Al contar con una moneda estable, tendrían una mayor capacidad de compra, incrementando la demanda de productos y servicios tanto en la región como en el resto de Colombia”.
Así mismo, un segundo efecto directo sería la recuperación de la competitividad logística. “Con el dólar como moneda oficial en el país vecino, los productos y servicios colombianos ganarían competitividad. Esto permitiría que Cúcuta recupere su posición como el puerto terrestre más importante para el comercio exterior de la nación”.
Como tercer aspecto positivo, Cúcuta se convertiría en un centro de atracción para inversiones: “La estabilidad monetaria en Venezuela transformaría a la ciudad en un destino estratégico para la inversión nacional y extranjera, incentivando el desarrollo de zonas francas, infraestructura logística, servicios financieros, turísticos y comerciales”.
“No obstante, el incremento en el flujo de divisas dentro del departamento también podría generar presiones inflacionarias locales debido al aumento de la demanda y a la posible distorsión ocasionada por el flujo de dinero en comparación con el resto del país, situaciones que deberán monitorearse de manera permanente”, indicó Román.