El presidente Javier Milei volvió a apuntar este domingo contra su par brasileño Lula da Silva, pero esta vez fue más enfático. En una entrevista con Luis Majul para La Cornisa (LN+), el mandatario aseguró que Lula es un “ladrón”, un “corrupto” y sostuvo que la condena en su contra en el marco de la operación Lava Jato fue anulada por cuestiones procesales. “Lo liberaron por una falla en el procedimiento. No es inocente”, afirmó.
A su vez, el Presidente defendió el tono de sus declaraciones previas y rechazó las críticas que llegaron desde el gobierno brasileño. “Agresivo es que alguien robe. Es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar”, sostuvo. También aseguró que sus palabras surgieron de manera espontánea y aprovechó para ampliar sus cuestionamientos. “Estos hablan de interferencia política en la región. Si hay alguien que interfiere políticamente en la región es Lula, contaminando con las ideas inmundas del socialismo por todos lados”.
“Se enoja porque yo le dije algo a Lula que es verdad. Pero omiten los insultos de Lula y sus ministros, los de Petro, los de Evo Morales, Correa, Pedro Sánchez y su gente. Cuando me insultan a mí, está bien”, afirmó.
Y sentenció: “Lo peor de todo es que ellos acusan con mentiras y yo les contesto con verdades. Yo no mentí. Cuando le contesto con verdades, ¿el señor Lula se siente tocado? Es un chorro y ladrón. Es un presidiario. Salió por un recurso administrativo. Yo fui a Brasil y no ataqué a los brasileños, hablé a favor de los brasileños. Hablé de Lula, el corrupto, el presidiario, y del juez -Alexandre de Moraes, que le negó la visita a Bolsonaro-“.
Por último, el mandatario acusó al gobierno brasileño y a otros sectores políticos y mediáticos de haber impulsado una campaña contra la Argentina durante y después del Mundial. “Lo hizo Brasil, con plata, recursos, influencers y actores para mover la campaña en redes, junto a México, el Partido Demócrata de Estados Unidos y España. Todo ello con su contraparte argentina, que es el kirchnerismo”, sostuvo.
Las declaraciones del jefe de Estado se producen en medio de la fuerte tensión diplomática que se desató entre la Argentina y Brasil tras el acto del Partido Liberal celebrado el sábado pasado en San Pablo, donde Milei participó del lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. Desde el escenario, el mandatario argentino había calificado a Lula como “ladrón”, “corrupto”, “presidiario” y “basura socialista”.
La respuesta del gobierno brasileño no tardó en llegar. El Palacio de Itamaraty convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para expresarle formalmente el malestar de la administración de Lula y, al mismo tiempo, llamó a consultas a Julio Bitelli, representante diplomático de Brasil en Buenos Aires.
En el comunicado difundido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, las autoridades calificaron el episodio como un hecho “sin precedentes”. Por su parte, el canciller Mauro Vieira descartó que el gobierno de Lula avance, por el momento, con medidas de mayor dureza, como el retiro de la representación diplomática. Sin embargo, admitió la gravedad de la situación y mantuvo reuniones para evaluar el alcance del conflicto.
En un principio, Lula evitó involucrarse de manera directa en el conflicto. Al ser consultado por la prensa, se limitó a lanzar una frase cargada de ironía: “¿Quién es ese tipo?”. Sin embargo, días más tarde -el pasado jueves-endureció el tono y calificó como una “payasada” la participación de Milei en la convención del Partido Liberal.
“Ustedes vieron el disparate que vino a hacer el presidente de la Argentina. Pero yo amo la Argentina y eso no va a cambiar por culpa de esa cosa. Mientras yo sea presidente, nadie de afuera podrá interferir en las elecciones”, afirmó en un acto del Partido Socialista Brasileño, en el que oficializó su candidatura a la reelección.
Durante la entrevista, el mandatario volvió a defender la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y aseguró que la iniciativa busca atacar una de las causas históricas de la crisis económica. “El mensaje de la cadena apunta al corazón de la decadencia argentina de los últimos 91 años”, sostuvo. También afirmó que, sin esos cambios, la Argentina se encaminaba a convertirse en “Cuba”.
Además, Milei reconoció que se trata de una discusión compleja para gran parte de la sociedad. “Entiendo que parezca una cuestión técnica y lejana”, señaló. Sin embargo, remarcó que la reforma impedirá la emisión monetaria para financiar al Estado. “No se va a poder falsificar dinero. Es un delito”, afirmó.
El Presidente también definió la iniciativa como “una reforma para terminar de extirpar la inflación” y sostuvo que sus principales beneficiarios serán los sectores de menores ingresos. “A los que más beneficia es a los más vulnerables. Es terminar con la estafa de la política a los argentinos”, concluyó.
A continuación, prosiguió con un balance del aspecto económico en lo que va de su gestión. “Desde que llegamos, llevamos 26 meses de la economía creciendo. En promedio, hemos crecido cinco veces más fuerte que lo que ha hecho la economía a lo largo de la historia. No se pueden revertir 100 años de decadencia en cuatro”.
“La construcción está empezando a arrancar. El consumo está en su pico histórico. Si miramos el PBI, está en máximo histórico. Las exportaciones están en su máximo histórico y crecen cinco veces más que el PBI. Si miro la inflación mayorista, no estamos lejos del 0%”, enumeró el jefe de Estado.