Informalidad laboral se estanca en México y complica meta para 2030, advierte ONG
El reporte señala que la tasa apenas bajó 4.5 puntos porcentuales en 21 años, desde el 59.3% registrado a comienzos de 2005.
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Las compras al exterior realizadas a través de servicios courier marcaron un nuevo récord en junio. Aunque todavía representan una porción reducida del total de las importaciones, comienzan a mostrar efectos sobre los sectores con los que compiten de manera directa.
Según un informe de la consultora Analytica, durante el sexto mes del año las importaciones vía courier alcanzaron los US$125 millones, lo que implicó un crecimiento interanual del 73,8% y un nuevo máximo histórico, por encima del anterior récord de US$118 millones registrado en abril. Si la comparación se realiza con junio de 2024 —antes de la flexibilización del régimen, implementada a mediados de noviembre de ese año— el incremento asciende al 641,5%.
En el acumulado de 2026, las compras por esta vía suman US$643 millones, un 104,2% más que en el primer semestre del año pasado y apenas US$251 millones por debajo de todo lo importado mediante este mecanismo durante 2025.
Desde una perspectiva macroeconómica, el fenómeno todavía tiene una incidencia acotada. En junio, las importaciones vía courier representaron apenas el 1,8% del total importado y el 13,5% de las compras externas de bienes de consumo. Sin embargo, la consultora advierte que el impacto puede ser significativo en los rubros donde estas operaciones compiten directamente con la producción y el comercio local.
“Para dimensionarlo, lo que se importa cada mes a través de los servicios postales equivale aproximadamente al 40% de las ventas de indumentaria, artículos deportivos, electrónica, muebles, decoración y juguetes en los más de 70 centros comerciales relevados por el Indec, que abarcan más de 6000 locales. En 2024 esa proporción era inferior al 10%”, señalaron desde Analytica.
El informe sostiene que el fenómeno afecta tanto a los fabricantes nacionales como al comercio minorista. Al eliminar la intermediación comercial, las compras puerta a puerta captan parte de una demanda que ya se encontraba debilitada. Así, las importaciones vía courier se suman al estancamiento de los ingresos reales y del crédito al consumo, dos de los principales factores que explican la debilidad del consumo privado.
“Ese conjunto de factores explica buena parte de las caídas en las ventas de supermercados y shoppings en estos segmentos: -4,8% frente a 2025 y -12,3% respecto de 2023 en centros comerciales, y -5,2% y -23,5%, respectivamente, en supermercados. De todos modos, sería incorrecto atribuir este deterioro exclusivamente al crecimiento de las importaciones puerta a puerta. La debilidad de la demanda interna sigue siendo el principal condicionante para el comercio, mientras que las compras vía courier actúan como un factor adicional que intensifica la competencia en determinados segmentos”, agregaron.
A nivel agregado, el comercio registra una caída interanual del 1,7% entre enero y mayo y se ubica un 4,8% por debajo de los niveles del mismo período de 2023, lo que revierte la recuperación observada entre el segundo semestre de 2024 y el primero de 2025.
El deterioro también comenzó a reflejarse en el empleo. Hasta mayo de 2025, el sector había incorporado 25.754 trabajadores registrados desde el inicio de la actual gestión. Sin embargo, desde entonces perdió 35.167 puestos, por lo que el saldo desde noviembre de 2023 pasó a ser negativo en 9413 empleos. También cayó la cantidad de empleadores: hubo 5535 menos que un año atrás y 7567 menos que en noviembre de 2023.
En la industria, además del menor dinamismo del consumo, se suma el aumento de las importaciones tradicionales. Las cantidades importadas de bienes de consumo, ajustadas por el nivel de actividad, se encuentran en máximos históricos.
En particular, las importaciones de indumentaria, calzado y electrodomésticos —especialmente heladeras y lavarropas, pese a la desaceleración observada en el último año— continúan en niveles elevados. A eso se agrega el fuerte crecimiento de las compras externas de smartphones, impulsadas por la eliminación de aranceles. Durante el primer semestre aumentaron un 737% interanual y multiplicaron por nueve el promedio registrado entre 2012 y 2023.
Los sectores industriales vinculados con estas cadenas productivas son, precisamente, los que muestran los mayores retrocesos. En comparación con el promedio de los últimos diez años, la producción de equipos de informática, televisión y comunicaciones cayó 57%; tejidos y acabado de productos textiles, 56,5%; curtido y artículos de cuero, 50%; preparación de fibras textiles, 44,3%; y aparatos de uso doméstico, 40,3%. Todos presentan descensos muy superiores al promedio de la industria, que se ubica en 9,3%.
La contracara de este escenario es una fuerte reducción de los precios relativos de estos bienes. Si bien sus valores nominales aumentaron, lo hicieron muy por debajo de la inflación general, por lo que hoy adquirir un electrodoméstico o una prenda de vestir requiere un menor esfuerzo económico que en años anteriores.
Según Analytica, este fenómeno no solo contribuye a moderar la inflación, sino que amplía el acceso de los consumidores y la variedad de productos disponibles. Tanto los electrodomésticos como la indumentaria registran sus menores precios relativos desde, al menos, 2012. En relación con el nivel general de precios, los electrodomésticos son hoy un 57% más baratos y la indumentaria un 42%.
Tomando como referencia el IPC de la Ciudad de Buenos Aires, mientras la inflación acumulada entre noviembre de 2023 y junio fue del 338,3%, la indumentaria aumentó 155,6% y los electrodomésticos apenas 88%. En términos de salario registrado promedio, comprar un electrodoméstico es hoy un 54,3% más accesible que en noviembre de 2023, mientras que la indumentaria mejoró su accesibilidad en un 36,8%.
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