La estabilidad que muestra el dólar ya no está apoyada únicamente en el ingreso de divisas por la típica liquidación del campo en esta época del año. El Gobierno ve con entusiasmo que aparecieron nuevos motores que suman oferta a una cosecha récord: el regreso de empresas y provincias al mercado de deuda y el salto exportador de Vaca Muerta en un contexto de precios internacionales altos por la guerra en Medio Oriente.
Es en ese contexto que el Banco Central (BCRA) acumuló compras por casi US$9000 millones en lo que va de 2026 y el tipo de cambio mayorista se mantiene en torno a los $1400, con una baja nominal cercana al 4% desde el cierre de 2025.
El conjunto entre agro, deuda corporativa, emisiones provinciales y boom energético permitió reforzar la oferta de divisas incluso en un escenario en el que el Gobierno todavía evita volver a emitir deuda soberana en el mercado internacional. Al mismo tiempo, distintos informes privados empiezan a detectar un cambio más estructural en el frente externo: la estabilidad cambiaria comienza a depender menos exclusivamente del calendario agrícola y más de un flujo diversificado entre energía, financiamiento y exportaciones industriales.
Según Invecq, el mercado de obligaciones negociables (ON) recuperó dinamismo luego de la volatilidad financiera de febrero y marzo. La reapertura comenzó en abril y en mayo se aceleró: las colocaciones ya superan los US$1600 millones.
Entre las operaciones más relevantes se destacaron Pampa Energía, con una emisión por US$500 millones a 18 meses y una tasa de 7,775% anual; Arcor, que colocó deuda en dólares a tres años al 5,25%; y Mercado Pago, que emitió una ON a 106 días a tasa 0%. También volvió a emitir la Ciudad de Buenos Aires, con una colocación por US$500 millones, equivalente a un tercio del total emitido en mayo.
En abril habían reaparecido provincias que aprovecharon la baja del riesgo país y la mejora financiera para volver al mercado: Chubut colocó US$650 millones al 9,45%; Córdoba, US$725 millones al 9,75%; Santa Fe, US$800 millones al 8,10%; y Entre Ríos, US$300 millones al 9,55%.
Para el mercado cambiario, el punto clave es que esas emisiones implican oferta futura de divisas. Las ON hard dollar cuentan con hasta 180 días para liquidar parcialmente los dólares en el Mercado Libre de Cambios (MLC), lo que garantiza ingresos futuros.
El nuevo ciclo de financiamiento además muestra un fuerte sesgo energético. Según Invecq, el 47% de las emisiones corporativas de mayo correspondió a compañías vinculadas al sector. El dato refleja cómo Vaca Muerta no solo gana peso exportador, sino también capacidad para atraer financiamiento externo en dólares.
La dinámica acompaña el crecimiento de la producción petrolera. Un informe de GRIT Capital destacó que Neuquén alcanzó en abril una producción récord de 628.924 barriles diarios, con una suba mensual de 3,13% y un avance interanual de 36,18%. La provincia ya explica más del 70% de la producción petrolera argentina y las empresas aceleran extracción para completar la utilización del sistema Oldelval y ampliar exportaciones.
El crecimiento del crédito en dólares también empieza a reflejar esa dinámica. Según Quantum Finanzas, el financiamiento en moneda extranjera al sector privado pasó de representar 1% del PBI en noviembre de 2023 a 5,8% en mayo de 2026, impulsado por el blanqueo, el aumento de depósitos en dólares y las emisiones corporativas. En el mismo período, los depósitos privados en moneda extranjera saltaron de US$14.000 millones a US$39.000 millones.
En paralelo, el agro volvió a acelerar la liquidación impulsado por la cosecha gruesa y la baja temporal de retenciones anunciada por el Gobierno. GMA Capital estimó que el flujo de divisas del sector rondaría los US$2300 millones en mayo.
Ese flujo ayudó a explicar la aceleración de las compras del BCRA. Según GMA y Econviews, el Central ya acumula adquisiciones por alrededor de US$9000 millones en 2026 y el tipo de cambio continúa estable cerca de los $1400.
Sin embargo, el mercado reconoce que el aporte del agro sigue siendo marcadamente estacional y perderá fuerza en el segundo semestre. Ahí es donde empieza a ganar relevancia la energía.
Según GMA Capital, el complejo energético acumuló exportaciones por US$9003 millones en los últimos 12 meses y exhibe una volatilidad considerablemente menor a la del agro. Mientras las exportaciones agrícolas muestran oscilaciones superiores al 20%, el flujo energético tiene una volatilidad cercana al 7,4%, lo que empieza a darle a la Argentina una fuente de dólares más estable y previsible.
En la consultora definieron el fenómeno como un posible “cambio de motor” del superávit comercial. “La energía no solo empieza a aportar más dólares, sino que también podría modificar la calidad del flujo externo con mayor previsibilidad”, señalaron.