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Nevaco Global
22 de agosto de 2026

Sorpresa: se necesitan hasta 26 toneladas menos de soja para comprar una camioneta 4x4, según un informe

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Después de un año marcado por una recuperación parcial de los precios relativos, los productores agropecuarios comenzaron a encontrar un escenario algo más favorable para realizar inversiones. Según el último informe de Coninagro, la agricultura y la ganadería mejoraron su capacidad de compra frente a julio de 2025 para acceder a bienes como camionetas, tractores, sembradoras, cosechadoras e incluso tierras.

Sin embargo, la recuperación todavía convive con relaciones insumo-producto que, en varios casos, permanecen por encima de sus promedios históricos, mientras que actividades como la lechería y la yerba mate continúan mostrando un deterioro. El relevamiento analiza el poder de compra de siete producciones representativas —soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba mate— frente a una amplia canasta de insumos, servicios e inversiones que incluyen herbicidas, fletes, maquinaria agrícola y otras variables que inciden sobre la competitividad del productor.

El objetivo del indicador es medir cómo evolucionan las relaciones entre los precios que recibe el productor y los costos que enfrenta para invertir, una herramienta que permite seguir la evolución de la competitividad del sector mediante un enfoque insumo-producto.

En julio pasado, el comportamiento fue dispar. Mientras la ganadería y los principales cultivos extensivos fortalecieron su capacidad de compra, la lechería y algunas economías regionales perdieron terreno.

Uno de los ejemplos más representativos aparece en la compra de una camioneta Toyota Hilux 4x4. Para un productor ganadero fueron necesarios 11.238 kilos de novillito, un 22,5% menos que un año atrás. En términos concretos, esto significó un ahorro equivalente a 3262 kilos de carne respecto de julio de 2025 y de 6850 kilos frente al promedio de los últimos cinco años.

La soja también mostró una mejora significativa. Para adquirir la misma camioneta fueron necesarias 107 toneladas, un 20% menos que hace un año. Esto representa un ahorro de 26 toneladas respecto de julio de 2025 y, además, la relación quedó un 10% por debajo del promedio quinquenal.

El trigo y el maíz también mejoraron su capacidad de compra. En el primer caso fueron necesarias 170 toneladas, un 5% menos que un año atrás, mientras que para el cereal amarillo hicieron falta 191 toneladas, un 6,5% menos que en julio del año pasado y también por debajo del promedio histórico.

La situación fue muy distinta para otras actividades. En la lechería, comprar esa misma camioneta demandó 99.755 litros de leche, un 5% más que hace un año. En la yerba mate el deterioro fue todavía mayor: se necesitaron 202 toneladas, un 35% más que en julio de 2025 y un 41% por encima del promedio de los últimos cinco años.

La mejora también alcanzó a la maquinaria agrícola, aunque con diferencias entre actividades. Para adquirir un tractor, un productor ganadero necesitó 44.725 kilos de novillito, un 22% menos que un año atrás y también por debajo del promedio histórico.

La soja también recuperó poder de compra para este tipo de inversión. Fueron necesarias 424 toneladas, unas 101 toneladas menos que hace un año. No obstante, la relación todavía permanece 11,5% por encima del promedio de los últimos cinco años.

En cambio, para la lechería el tractor volvió a encarecerse. Se requirieron 396.988 litros de leche, un 6% más que en julio de 2025 y un 14% por encima de la media histórica.

Las cosechadoras también mostraron una mejora interanual para los cultivos agrícolas. El maíz necesitó 2263 toneladas y el trigo 2020 toneladas, aunque en ambos casos la relación continúa siendo más exigente que el promedio de los últimos cinco años.

Entre las inversiones analizadas, una de las mayores mejoras correspondió a la sembradora para soja. Su compra demandó 313 toneladas, un 27,8% menos que un año atrás y también por debajo del promedio quinquenal.

El acceso a la tierra mostró un comportamiento diferente según la actividad. En la zona maicera, una hectárea requirió 55,5 toneladas de soja, un 12% menos que hace un año, aunque todavía un 27% por encima del promedio histórico.

Para el maíz y el trigo la situación fue menos favorable. Una hectárea demandó 99,5 toneladas de maíz y 88,8 toneladas de trigo, relaciones que incluso superaron las registradas en julio de 2025 y permanecen muy por encima de la media de los últimos cinco años.

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