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Nevaco Global
12 de julio de 2026

Alfredo Caro: “El Gobierno apoya la relación con Meitner Energy para hacer un reactor, pero está destruyendo el sector nuclear argentino”

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“El sector de inversión en ciencia está sufriendo los embates de una política presupuestaria que tiende a hacerlo desaparecer y en el sector nuclear en particular, la crisis va en esa dirección”, plantea. “Al mismo tiempo se hizo un anuncio sobre la llegada de Meitner Energy, un inversor privado para desarrollar un reactor en Argentina con enormes posibilidades de traer resultados positivos”, reconoce. “Hoy el Gobierno tiene una primera prioridad que es reducir el gasto público y para eso fue elegido. Ahora, achicar el Estado destruyendo el sistema de ciencia y técnica es miope”, cuestiona. “Hace cincuenta años que (Conrado) Varotto creó INVAP porque desde la administración pública no se puede hacer negocios en la industria, en el comercio, en la producción de bienes y servicios”, concede.

“El sector de inversión en ciencia está sufriendo los embates de una política presupuestaria que tiende a hacerlo desaparecer y en el sector nuclear en particular, la crisis va en esa dirección”

“En la administración pública, los instrumentos de gestión no son los adecuados. Sacar empresas afuera es la manera”, dice. “Después está CONUAR, que genera el combustible nuclear que utilizan esas centrales. Es considerada por toda la comunidad como el mejor ejemplo de cómo la CNEA supo generar empresas donde intervienen capitales privados para poner la actividad de producción fuera de lo que es la administración pública”, señala. “Quiero resaltar que el apoyo que el Gobierno brinda a la empresa Meitner es positivo. Es lo mejor que puede hacer el Gobierno: el máximo poder posible para apoyar la actividad de esta empresa privada con todo lo que ella puede brindar, junto con NASA y también INVAP y lo que pueden brindar en sus laboratorios, en su gente”, dice. “Por eso no me hace ruido que el Gobierno quiera hacer eso en el caso del RA-10 y la producción de radioisótopos. Lo que me hace ruido es que el Gobierno desatiende enteramente lo que queda de CNEA y no tiene una definición de para qué está la CNEA”, desarrolla. “Todos los países se enorgullecen de tener instituciones de élite. Si hoy China es una potencia económica es porque tiene instituciones de élite. ¿Cómo puede el Gobierno desatender la supervivencia del Instituto Balseiro?”, se pregunta. “Dentro de diez años va a surgir esta pregunta: ¿qué conocimiento va a vender si la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) no genera nuevos conocimientos?”, reflexiona. “Es como un regalo para la Argentina que exista un inversor privado interesado en desarrollar un reactor de patente argentina con ingenieros argentinos: le va a dar trabajo a muchísima gente. Abre la puerta para vender numerosos reactores al resto del mundo”, valora. “Los inversores tienen la capacidad de gerenciamiento, comercialización y de financiación como para llevar adelante este emprendimiento a escala. La Argentina no cuenta con ninguna institución con experiencia suficiente para afrontar esa escala”, advierte. El rol del Estado es poner dinero público para el desarrollo de nuevas capacidades. “Sin el desarrollo del sector nuclear apoyado por el Estado, la Argentina no tendría el peso que tiene hoy en el sector nuclear y en muchos otros sectores de la ciencia”, asegura. “El documento del Gobierno con los nuevos lineamientos del Plan Nuclear dice que la CNEA no genera recursos. Pero se equivoca. La CNEA genera recursos enormes con la generación de energía eléctrica. Hace cincuenta años que los genera, pero nunca volvieron a CNEA”, precisa. “El uranio no va a volver rica a la Argentina. Exportar uranio, o producir hexafluoruro de uranio, puede ser una fuente de ingresos, pero muy moderada. Los Small Modular Reactors (SMR) sí pueden cambiar la economía argentina”, subraya. “Con los años que tengo viviendo en el exterior, he comprobado que el rol del Estado en la inversión en investigación y desarrollo es el de generar nuevos conocimientos que pasan al sector productivo, privado o público, pero al sector productivo. Pero el rol del Estado fomentando el desarrollo de nuevas capacidades es un rol ineludible. Cuando el Gobierno haya estabilizado la economía, ¿qué sigue como modelo de país?”, concluye.

El respetado físico Alfredo Caro estuvo en La Repregunta. Exdirector del Instituto Balseiro en la década del ´90, de donde también se graduó de Licenciado en Física, Caro es un experto de reconocimiento global en la ciencia de los materiales aplicada a la tecnología nuclear. Hace más de veinte años que desarrolla su carrera en Estados Unidos, donde es profesor investigador en George Washington University.

Sector nuclear argentino: ¿hay crisis o una reestructuración con potencial? Estado v sector privado, ¿una alianza deseable? Reactor CAREM, ¿disputa ideológica o proyecto fallido? SMR, ¿una Vaca Muerta nuclear? Uranio, ¿por qué no hay futuro en ese sector? Meitner Energy y una ventana de oportunidad para la Argentina: ¿un nuevo sector de exportación? Caro hizo su análisis.

-Hay debates más o menos subterráneos, más o menos públicos, en relación a la situación del sector nuclear en la Argentina. La palabra que aparece es “crisis”. ¿Está en crisis el sector nuclear argentino?

-Está en crisis porque hay una colisión de dos fuerzas opuestas, fenomenales. Una de ellas está destruyendo el sector nuclear y por el otro lado, está la presencia de actores privados que prometen un futuro venturoso para el sector nuclear. Esa lucha entre ambas fuerzas se encuentra hoy en un punto crítico, y vaya a saber cuál es el desenlace de esta confrontación. El Gobierno está desatendiendo de una manera muy fuerte a todo lo que es educación, investigación y desarrollo. En general, el sector de inversión en ciencia está sufriendo los embates de una política presupuestaria que tiende a hacerlo desaparecer y en el sector nuclear en particular, la crisis que vemos va en esa dirección. Al mismo tiempo se hizo un anuncio sobre la llegada de Meitner Energy, un inversor privado, para desarrollar un reactor en Argentina que tiene enormes posibilidades de traer resultados positivos. Así que es una lucha entre dos fuerzas con objetivos diferentes.

-Según usted explica, la crisis tiene que ver con una decisión de achicar el gasto público por parte de este Gobierno y el impacto que esa política tiene en sectores de investigación y desarrollo nuclear. ¿Podría plantearse como un tema coyuntural o hay una decisión estratégica en ese achicamiento como consecuencia de la visión del Gobierno sobre el sector nuclear, que según esa perspectiva, debe genere rentabilidad y ser sostenible económicamente, con sus propios medios o sumando sus propios medios y ganancias al presupuesto cada vez más reducido que el Estado nacional aporta?

-Hay una visión que piensa que el Estado quiere destruir al sistema nuclear y hay otra versión un poco más benigna, que es lo que yo pienso, que dice que el Estado no sabe bien qué hacer con el sector nuclear. Voy a hablar del sector nuclear en particular, aunque en la Argentina toda la investigación y desarrollo está en crisis. Pero el sector nuclear, por ejemplo, con este documento que emitió el Gobierno hace unos días…

-Se refiere a esto: el domingo pasado, se cumplieron setenta y seis años de la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). En ese acto de celebración, las autoridades de la Secretaría de Asuntos Nucleares presentaron los nuevos lineamientos del Plan Nuclear Argentino.

-Sí, así es. Es un documento de cincuenta páginas que se enfoca en cómo la CNEA no ha sabido hacer negocios con el conocimiento que produce. Y en ese sentido, el documento acierta en hacer un diagnóstico duro y en proponer una estrategia de futuro para vender mejor los conocimientos de CNEA. Ahora bien, ese documento podría ser el capítulo dos de un documento que se titule “Lineamientos de Política Nuclear”, pero el capítulo uno debería estar dedicado a la política nuclear, es decir: ¿a dónde quiere el Estado argentino llevar la enorme infraestructura que tiene el sector nuclear hacia el futuro? Se pueden vender los conocimientos de hoy. Es cierto que se puede hacer eso mejor que lo que hace la CNEA, pero dentro de diez años va a surgir esta pregunta: ¿qué conocimiento va a vender si la CNEA no genera nuevos conocimientos? El documento tiene un componente positivo, de diagnóstico. Pero lo que falta es, tal vez, más importante que lo que aporta. El documento no tiene autores. En un documento de lineamientos de política nuclear uno espera ver el conjunto de nombres de las personas con experiencia en el área que han contribuido a las ideas allí expresadas. Bueno, el documento del Gobierno no tiene firma, ni siquiera la del secretario de Asuntos Nucleares, pero menos aún del conjunto de gente consultada para generar ese documento. No refleja lo que el Estado quiere hacer. Hoy el Estado tiene una primera prioridad que es reducir el gasto público y para eso fue elegido el Gobierno. Es un Gobierno legítimo y fue elegido para achicar el Estado. Ahora, achicar el Estado destruyendo el sistema de ciencia y técnica es miope: el día de mañana la Argentina no va a poder comprender cómo funciona el mundo.

“Todos los países se enorgullecen de tener instituciones de élite. Si hoy China es una potencia económica es porque tiene instituciones de élite. ¿Cómo puede el Gobierno desatender la supervivencia del Instituto Balseiro?"

-La palabra “negocio” resuena y se destaca casi con un resaltador flúor, lo mismo que “investigación y política estratégica”. Su planteo es que los lineamientos están enfocados en la comercialización de servicios, de posibilidades de fabricación, de operación, de concesiones de reactores que sean explotados a partir de cánones que las empresas privadas pagan, y que ya no sean explotados por la CNEA Su planteo es que lo que se está descuidando es la producción del conocimiento que sostiene ese sistema.

-Sí, así es. El documento del Gobierno deja entrever la posibilidad de que el RA-10, que pronto va a ser terminado, un enorme logro de CNEA y de INVAP, pueda ser operado por manos privadas y que los radioisótopos que produce puedan ser vendidos y comercializados por del mundo productivo, empresas públicas inclusive, pero por el mundo empresarial y no la administración pública que es la CNEA. Esa idea no es equivocada. Ahora, uno puede vender hoy el RA-10 a una empresa y que lo opere otra empresa. El asunto es qué va a vender mañana si no queda definido qué es la CNEA residual. ¿Se acuerdan que hace treinta años quedó una CNEA residual? Fue en el año ‘94 cuando se separó NASA, para vender NASA.

-Vamos a precisar los términos; CNEA es la Comisión Nacional de Energía Atómica y NASA es Nucleoeléctrica Argentina S.A., una empresa que la gestión del presidente Javier Milei quiere privatizar.

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