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Nevaco Global
2 de julio de 2026

BBVA Research prevé que Castilla y León sea la segunda comunidad con mayor crecimiento del PIB per cápita entre 2019 y 2027

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El servicio de estudios de BBVA estima que el incremento del PIB de Castilla y León alcance el 2,2% en 2026, significativamente por encima del resto de la Eurozona y del promedio registrado entre 1995 y 2019 (1,3%), aunque levemente por debajo del previsto para el conjunto de España (2,4%). La recuperación de las exportaciones de bienes y el mejor comportamiento de la industria habrían apoyado la actividad. Hacia delante, BBVA Research prevé que el PIB de Castilla y León aumente un 2,0% en 2027. El PIB per cápita podría situarse 10 puntos por encima del nivel de 2019, siendo la segunda región con mayor avance, tras Galicia. De cumplirse estas previsiones, en 2027 el PIB regional superaría en 11,2 puntos el nivel de 2019. Además, la tasa de paro podría reducirse hasta el 7,7% de media en 2027 y se podrían crear en torno a 28.000 nuevos empleos entre 2025 y 2027.

Según el informe 'Situación Castilla y León 2026' de BBVA Research, presentado este miércoles por Miguel Cardoso, economista jefe para España y Portugal de BBVA Research, y por Guadalupe Hernández, directora de la territorial Noroeste de BBVA en España, la economía regional mantiene un crecimiento sólido, impulsado por un aumento del empleo que se mantiene en línea con el del año pasado, la recuperación del sector exterior y el buen comportamiento del consumo privado. Hacia delante, el encarecimiento de la energía y de otros insumos clave, junto con las interrupciones de las cadenas de suministro podrían afectar a la producción industrial y a las exportaciones en el corto plazo. No obstante, la progresiva resolución de estos problemas, junto con la inercia positiva del empleo, el buen tono del consumo y de la inversión, y una política fiscal más expansiva, continuarán sosteniendo el crecimiento.

El avance de la afiliación en Castilla y León ha ido mejorando los últimos trimestres, apoyado en la fortaleza de las áreas urbanas de Burgos, León y Valladolid, además de en las zonas rurales. Por sectores, los servicios públicos, las manufacturas, las actividades profesionales y la hostelería impulsaron el crecimiento del empleo en 2025, explicando el 79% del incremento total. En 2026 el ritmo de crecimiento anual se mantiene similar al año pasado gracias a esos mismos sectores.

En cuanto a la demanda interna, el consumo de los hogares en Castilla y León continúa mostrando fortaleza. El gasto presencial realizado por clientes de BBVA y con tarjetas de otras entidades nacionales y extranjeras registrado en TPV de BBVA en Castilla y León alcanzó el 14,9% en 2024 y se moderó hasta un todavía dinámico 9,3% en 2025. Hasta mayo de 2026, el crecimiento se aceleró hasta el 10,1% interanual, con aumentos en grandes superficies, alimentación, vehículos y restauración, mientras que se observa una caída en alojamiento y electrónica.

Con respecto al turismo, tras aumentar un 13,9% en 2025, el gasto con tarjetas de extranjeros en TPV de BBVA en Castilla y León sigue creciendo a doble dígito, con un avance del 12,0%, frente al 4,6% registrado en España. Por su parte, las pernoctaciones de viajeros extranjeros caen un 2,7%, tras el avance observado el año anterior.

Además, las exportaciones de bienes de Castilla y León repuntan tras el estancamiento de 2025 y crecen un 5,0% nominal en lo que va de año, frente al 2,0% de España. Por destinos, la aceleración de las ventas a Francia y Alemania logra más que compensar el freno en el resto de la Eurozona y Reino Unido. Aunque en términos nominales las ventas al exterior superan en un 49% las de 2019 (34% en España), en términos reales están 17 puntos por encima del nivel prepandemia (+5 puntos en España).

Entre los factores que apoyarán el crecimiento en 2026 y 2027 destaca el dinamismo de la demanda interna. El crecimiento del empleo, el aumento de la renta disponible y la mejora de la riqueza inmobiliaria seguirán sosteniéndola, aunque con una moderación gradual.

Asimismo, la inmigración continuará apoyando el crecimiento de la población y del empleo, compensando parcialmente las limitaciones demográficas existentes. En Castilla y León, la regularización de trabajadores extranjeros podría afectar a cuando menos 17.000 personas.

La inversión residencial también seguirá creciendo, impulsada por la creación de hogares, la evolución favorable del mercado laboral y unas condiciones financieras todavía relativamente positivas. En este contexto, la vivienda en ejecución podría aumentar un 17,2% en 2026 y un 7,7% en 2027, hasta alcanzar unas 9.000 unidades el próximo año.

Por último, la política fiscal seguirá apoyando la actividad en el corto plazo. La finalización de la licitación y adjudicación de los fondos NGEU, junto con el mayor gasto en defensa, impulsarán la demanda interna. Además, las medidas para limitar el impacto del encarecimiento del petróleo podrían beneficiar a sectores intensivos en el uso de combustible y a determinados hogares, dado que las familias de Castilla y León tienen una exposición mayor que la media española a estos bienes.

Aunque Castilla y León mantiene una senda de crecimiento sólido, el deterioro del contexto externo introduce riesgos para los próximos trimestres. El encarecimiento de la energía y de otros insumos clave, junto con las interrupciones en las cadenas de suministro, podría frenar la actividad industrial y elevar la inflación. La economía regional resulta especialmente expuesta a estos factores por el mayor peso de la industria y del sector agroalimentario.

Asimismo, el deterioro del entorno europeo podría afectar al dinamismo exportador y a la producción industrial. En 2025, el Índice de Producción industrial (IPI) creció un 6,5% en Castilla y León y, en el primer semestre de 2026, mantiene un aumento sólido, aunque algo inferior al del año anterior, con un avance del 5,6%. Por componentes, el retroceso de la energía y de los bienes intermedios explica la moderación, aunque la producción de bienes de equipo sigue creciendo con fuerza.

La escasez de mano de obra también podría limitar el avance en determinados sectores. El porcentaje de vacantes sin cubrir en Castilla y León se sitúa en niveles históricamente elevados y por encima del promedio nacional, mientras que la población en edad de trabajar podría desacelerarse hacia delante incluso con el apoyo de la inmigración.

A estos retos se suma la necesidad de seguir incrementando la productividad, sobre todo en algunos servicios, como información y comunicaciones y actividades profesionales, técnicas y administrativas. Lo anterior puede limitar el crecimiento de las exportaciones de servicios no turísticos y aminorar el del PIB per cápita a medio plazo.

Por otro lado, la mayor actividad constructora no será suficiente para satisfacer la demanda acumulada de vivienda. Desde 2021, en Castilla y León se han creado 42.000 hogares y se han construido solo 27.000 viviendas, lo que puede dificultar la atracción y retención de capital humano.

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