Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, ha sido relacionado por la justicia de Estados Unidos con una red dedicada al contrabando de personas y mercancías ilícitas, identificada como la “Mafia Cubana en Quintana Roo”, según testimonios y registros judiciales de una corte federal en Miami obtenidos por The New York Times.
De acuerdo con esos documentos, la organización utilizaba lanchas robadas en Florida para trasladar migrantes cubanos hacia México. Una vez en territorio mexicano, algunos eran retenidos y torturados en casas de seguridad hasta que sus familiares pagaban por el traslado.
Dos acusados que se declararon culpables afirmaron que Rodríguez Castro presuntamente recibió sobornos consistentes en una lancha Fountain 38, ropa de Louis Vuitton, una motocicleta Suzuki y un reloj Rolex.
A cambio, habría utilizado su influencia para disminuir la vigilancia de la Guardia Costera y la Aduana de Cuba, facilitando el ingreso de mercancías compradas con tarjetas de crédito robadas.
El gabinete de seguridad de México señaló que no cuenta con información sobre los señalamientos publicados en la nota.
A pesar de estas acusaciones, Rodríguez Castro, coronel del Ministerio del Interior de Cuba, de 42 años y antiguo escolta y asistente personal de su abuelo Raúl Castro, ha adquirido relevancia en contactos reservados entre Cuba y Estados Unidos.
Durante reuniones enfocadas en aliviar las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump, “El Cangrejo” se ha reunido por separado con el director de la CIA, John Ratcliffe, y el secretario de Estado, Marco Rubio.
La nota de Frances Robles señala que en Washington incluso ha sido considerado un posible interlocutor para una transición en Cuba, en parte porque su interés por bienes materiales ha sido interpretado como una señal de apertura hacia ideas capitalistas.
Sin embargo, analistas y exiliados cubanos cuestionan su capacidad para negociar un cambio político. El periodista cubano en el exilio Rolando Cartaya lo describió, según Periódico Cubano, como un intermediario con poca preparación académica conocida y consideró que carece de la formación intelectual necesaria para negociar de manera independiente.
Bajo esta interpretación, el papel de Rodríguez Castro en los acercamientos con Estados Unidos sería principalmente servir como enlace para recibir y transmitir las instrucciones de su abuelo, Raúl Castro, de 95 años, quien mantiene influencia política en la isla.