Desde hace mucho venimos hablando sobre el impacto que tiene el cambio climático en Honduras, en el 2020 sufrimos dos huracanes devastadores, Eta e Iota que dejaron miles de pérdidas humanas, destruyeron casi el 80 por ciento de nuestra infraestructura, afectando no solo nuestras vías de comunicación, sino también viviendas, la agricultura, y cuantiosas pérdidas económicas que aún siguen repercutiendo en varios sectores.
Creo que es importante saber que Honduras ocupa la posición de tercer país más vulnerable en el mundo ante el cambio climático, vivimos una crisis caracterizada por fenómenos climáticos extremos y las sequías agudas debido al fenómeno del El Niño, aumento en el nivel del mar y, como consecuencia, un crecimiento alarmante de enfermedades transmitidas por vectores.
A pesar de todo esto, los gobiernos se han preocupado poco o nada sobre el tema, no han tomado las acciones necesarias, aun conociendo la situación de emergencia en que se encuentra un 46 por ciento del territorio nacional, porque de 298 municipios, 146 están bajo alerta por enfrentar sequías severas, lo que pone en riesgo también la seguridad alimentaria de miles y miles de compatriotas.
Según un informe del Banco Mundial sobre “Acción climática en América Latina y el Caribe”,
el 30 % de los hondureños trabaja en el sector agrícola y el 71 % de las exportaciones dependen del agua y de los recursos hídricos del país. Además, el 60 % de la red vial está expuesta a amenazas naturales.
El cambio climático podría aumentar el riesgo de inundaciones y deslizamientos de carreteras claves para acceder a hospitales, escuelas y mercados, asimismo, estos impactos probablemente incrementen la migración, el desplazamiento interno, los conflictos de tierras y la inseguridad, señala el informe.
En ese sentido, el Banco Mundial (BM) indica que el crecimiento económico y las inversiones en adaptación climática deben estar alineadas con las políticas de resiliencia y protección social para lograr una reducción efectiva de la pobreza.
Por otra parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que las cálidas aguas inusuales del Pacífico están favoreciendo la aparición del fenómeno de El Niño, y es que este se caracteriza por un aumento de la temperatura de la superficie del océano en la parte central y oriental del Pacífico ecuatoriano. Por ello, para los meses de junio, julio y agosto se prevén temperaturas superiores a lo normal en casi todas las partes del mundo.
La OMM advierte también que los próximos cinco años serán los más calurosos registrados en la historia, e igualmente el planeta se enfrentará a sequías intensas, escasez de agua y olas de calor extremas con lluvias torrenciales.
Recientemente el presidente Nasry Asfura participó en la conferencia internacional sobre el Cambio Climático y Movilidad Humana en Berlín, Alemania, el mandatario aprovechó para solicitar apoyo y fortalecer la cooperación global en el tema, ya que es un desafío para los hondureños, en muchos casos los obliga a desplazarse de sus comunidades, porque el cambio climático destruye sus medios de supervivencia.
Creo que es positivo que el mandatario tome acciones sobre esta crisis, porque antes de promover cualquier tipo de inversiones para Honduras, debe atender este problema, conjuntamente con toda la población, empresa privada, medios de comunicación, sociedad civil, etc.
Porque todos los pronósticos apuntan a que se deben adoptar medidas para proteger vidas y medios de subsistencia ya, y que se deben planificar medidas preventivas.
Pienso que es tiempo de crear oportunidades y soluciones políticas a largo y mediano plazo que fortalezcan la resiliencia en los hogares, entre las soluciones que según expertos pueden ayudar a contrarrestar los efectos del cambio climático, están: el fortalecimiento de la gestión de recursos hídricos y la infraestructura, implementar planes integrados en las 19 cuencas hidrográficas prioritarias del país para poder mitigar las sequías intensas y crear nuevas reservas de agua.
Es indispensable además la protección forestal y luchar contra la deforestación que desde hace años sufrimos por la tala ilegal.
Lógicamente, se requiere de recursos económicos grandes, por ello necesitamos el apoyo internacional, alianzas con países comprometidos e interesados en impulsar mecanismos para reducir el impacto de los fenómenos asociados al cambio climático, porque este no es un tema aislado, los efectos del mismo se están sufriendo alrededor del mundo.
“La tierra es un lugar maravilloso y vale la pena luchar por ella”, —Ernest Hemingway, fue un destacado escritor y periodista estadounidense, Premio Nobel de Literatura en 1954.