Después del 15 de septiembre 1821, el comercio de Centro América con los demás países, se estableció por tratados firmados en Guatemala, ratificados después por la Federación Centroamericana. En ellos referían: “…Todos los extranjeros que quieran venir a cualquiera de las “Provincias Unidas del Centro de América” podrán hacerlo…de la manera que mayor les convenga…se trasladen a las provincias…serán admitidos por las autoridades locales de ellas, permitiéndole, que se ocupen con toda libertad y seguridad en el ejercicio, oficio o industria que más le acomode…”. Otro tratado fue: “Convención de Paz, Amistad, Comercio y Navegación entre la Federación de Centro América y los Estados Unidos de América”, firmado el 5 de diciembre 1825. En su artículo No. 3 refirió: “…deseando también establecer el comercio y navegación de sus respectivos países sobre las liberales bases de perfecta igualdad y reciprocidad, convienen mutualmente, que los ciudadanos de cada una, podrán frecuentar todas las costas y países de la otra, y residir y traficar entre ellos con toda clase de producciones, manufacturas y mercaderías…”. Las pugnas ideológicas entre los Estados Federados Centroamericanos, concluyeron con luchas armados (1825-1829), afectando las intenciones prescritas en los tratados. La actividad comercial de los centroamericanos siguió realizando con agentes británicos radicados en Belice o Jamaica, ya no en forma ilícita, como la extracción de madera, efectuándose mediante concesiones estatales. En 1831, Francia y Países Bajos, iniciaron relaciones diplomáticas con Centroamérica quedando interrumpidas en 1839 al darse la ruptura federativa. Las relaciones con Alemania datan de 1842. Respecto a España, lo apunta el historiador Ismael Zepeda, reconoció la independencia de Honduras el 15 de marzo 1865. En nuestro país, los puertos de Amapala y la Brea en el Golfo de Fonseca, Trujillo y Omoa en región Norte permitieron comerciar. Las exportaciones de pieles y cueros iniciaron, cabe aclarar, ya no exclusividad de pieles y cueros del ganado, se incluyen de venados, -y según anotaciones dadas- jaguares, tigres, leopardos, leones, (de los tres últimos, me reservo criterios). A Trujillo llegaban pieles y cueros de las haciendas de Olancho y Yoro. El área anterior, no dejó de ser mucho más grande, según lo detalló el Jefe Político Sr. Herrera al informar en 1840: “…parece que el punto más a propósito…es un paraje que llaman ¨Chiflones”. Tan ventajoso era dicho lugar, incluso se pensó: “…abrir un puerto en el río guallape…”trayendo ventajas a criterio del Sr. Herrera: “…no solo a los olanchanos, sino a los comayaguas, Tegucigalpas y yuscaranes…pues éstos pueden poner sus mercaderías con el centro del Estado por un camino fácil, barato y seguro…”. Respecto al puerto de Omoa, llegaban productos de las haciendas de Occidente y Noroccidente. Posteriormente de aquí llevadas a Belice. En documento de 1843, esta actividad fue descrita: “La mayoría de los negociantes de las provincias, llegan a Belice para elegir las mercaderías…pagan 1/4 de sus compras en efectivo, sea en plata o en lingotes; y el resto, vendido a 3 ó 6 meses plazo, es saldado con rendimientos del añil, grana, zarzaparrilla y cueros…”. El traslado de pieles y cueros se hacía a lomo de mulas (Ilustración 1). La modalidad comercial tuvo vigente por mucho tiempo por comerciantes ingleses, produciéndoles buenos ingresos. Esta situación continuó aun cuando hubo roces bélicos entre Guatemala, El Salvador y nuestro país. No se descuidó comerciar los productos citados, en vista de la protección marítima proporcionada, por la nación que aprovechaba tal situación: “El transporte de todas estas mercancias ocupan una veintena de goletas, cada una de un porte de 30 a 60 toneladas, que navegan ordinariamente bajo el pabellón inglés, y a veces bajo él de la América Central”. Para la región Sur, el comercio efectuabasé en pequeñas goletas trasladando mercaderías desde la Unión (El Salvador) hasta San Lorenzo (La Brea) o El Pedregal (Honduras). Robert Naylor proporcionó datos: “…de cantidades de cueros exportados de Centroamérica oscilan ampliamente 1500 libras en 1834 y 120,000 libras en 1850, sin contar con el año de 1846, que es un año excepcional, lográndose exportar 220,000 libras” Expongo otro dato de una firma inglesa entre 1855-1856 se exportaron por Trujillo 9,549 cueros de ganado y 2,193 de venado. Por Omoa 9,882 de ganado y 1,112 de venados. Se recurre a esto en vista que, nuestras autoridades detallaban: “Cualquier tentativa de obtener una información exacta en cuanto al monto de las exportaciones e importaciones en Honduras se estrella ante la falta absoluta de datos estadísticos, lo que deja al investigador en obscuridad y hace muy dudosa el resultado de su labor”. Se agregan otros inconvenientes que hicieron que los registros no se llevaran con precisión por autoridades estatales: “Las cuentas llevadas en las aduanas de Trujillo y Omoa han desaparecido por negligencia, o se han perdido o destruido en las revoluciones tan corrientes en el país, de las cuales resultan inesperados cambios de funcionarios, a quienes importa más su propio medro que la acuciosidad en el registro de las entradas del Estado”. Williams Wells en 1856/57, tuvo la oportunidad, dejarnos un dato del acarreo de pieles y cueros, y conocer que los nuestros, tenían competencia de los traídos de Argentina: “…a un precio de un 20% menos…”. Las pieles y cueros nuestros, tenían destino mercados de Belice y Boston, Nueva York e Inglaterra. Wells agregó, había comercio por puertos del Sur; La Brea y Amapala: “El comercio del lugar…estaba confiando al pequeño negocio de la casa Dárdano y Müller. Consistían en driles, ferretería, ropa, artículos generales de manufactura europea que se reciben a cambio de cueros de res, pieles de venados, venidas de las costas vecinas…”. Lo anterior se hacía a pesar de: “…muy limitado y grande la rivalidad con el puerto adyacente de La Unión, El Salvador”. Como se ha expresado, fue tarea de los cabildos municipales hacer en forma colegiada sus respectivos Planes de Arbitrios, al fin de percibir fondos necesarios para enfrentar actividades colectivas. En los planes, detallabansé actividades comerciales locales a los cuales recaían impuestos. Hay planes de arbitrios de distintos municipios del país en los que describen ventas de pieles y cueros. De los planes, examinando algunas observamos, no hay peso o medida oficial para la venta de pieles de res o venado, mencionándose la carga de 10 piezas, y la de 2 quintales. El precio de cueros de venados tuvo un precio mayor. Pocas son las referencias en los planes de arbitrios, la venta de materiales propios para la certidumbre. Para el caso en Olanchito, en arbitrios de 1865, Iván Herrera tiene la anotación: “Por carga de maderas de…nance o encino para curtir un real”. Según referencias dadas por el Sr. Catalino Reyes, de 68 años, vecino de Santa Cruz de Yojoa: “…los troncos de los árboles de nance o encino, roble y otros como el brasilete, propios para curtir, se reducen -mediante hacha o machete- a grandes bultos de cascajos, luego se depositan en pilas con agua haciendo que ésta cambie a color ocre y se vierten las pieles crudas, impregnándose dando paso al primer curtido”. (Foto 1). Para terminar con este tema diré que, al crearse en 1889, la Escuela de Artes y Oficios en Tegucigalpa, ya se impartían clases de carpintería, zapatería, sastrería, lapidarios, grabados y tallados, imprenta y encuadernación, talabartería, teniendo todas sus oficinas, depósitos y talleres. Los trabajos de talabartería se efectuaban con cueros preparados fuera del edificio estudiantil a orillas del rio Grande, lado de Comayagüela (Foto 2). La industria sintética, poco a poco ha hecho que trabajos de cueros y pieles desaparezcan.
Notas.
Universidad Pedagógica Nacional “Francisco Morazán”. “La curtiembre Tradicional: Industria en Transición”. Asignatura Etnología de América. Catedrática Dra. Gloria Lara. 1994. (Trabajo de Campo).
-Secretaria de Relaciones Exteriores. “Tratados Internacionales Tomo I. Periodo colonial. República Federal de Centro América”. Teg. 1954. Págs. 125/126
-Naylor Robert. “Influencia Británica en el Comercio Centroamericano durante primera década de la Independencia (1821-1851)”. Guatemala. CIRMA. 1988. Pág. 166.
-Zepeda Ismael. Relaciones Internacionales de Honduras-España. Diario La Tribuna. Teg. No. 420. Anales Históricos, 2 de julio 2006. (Centenario del Laudo).
-Wells, Williams. “Exploraciones y Aventuras en Honduras. 1857”. Educa. 1978. Págs. 346-358.
-Planes de arbitrios, varias Municipalidades de Honduras. Archivo Nacional de Honduras.
Juan Manuel Aguiar Flores.
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