Volver a la edición
Nevaco Global
22 de septiembre de 2026

La guerra de Irán subió los precios; ahora la disputa EEUU-Canadá añade presión a pequeñas empresas

Cargando análisis estratégico...

NUEVA YORK — Una guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá está dificultando y encareciendo las operaciones de las pequeñas empresas en estos países con estrechos lazos económicos, según dueños de negocios atrapados en el fuego cruzado.

Canadá impuso aranceles recíprocos sobre unos 20.000 millones de dólares (27.600 millones de dólares canadienses) en productos de Estados Unidos la semana pasada, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aplicara impuestos a la importación a bienes canadienses por el mismo monto. En respuesta a la medida de Canadá, Trump afirmó que Estados Unidos también prohibiría las importaciones desde Canadá de vino, whisky, determinadas motocicletas y suero de leche.

Hasta ahora, los aranceles abarcan alrededor del 5,5% del comercio bilateral de productos entre las naciones vecinas. Analistas señalan que, por lo tanto, el impacto económico general será limitado. Pero los propietarios de pequeñas empresas que dependen de las ventas transfronterizas sostienen que un impuesto de hasta el 50% sobre sus productos y el malestar generado por el conflicto tienen un efecto desproporcionado sobre ellos, especialmente cuando los mayores costos de la energía derivados de la guerra con Irán están erosionando sus balances.

Los dueños de cuatro pequeñas empresas, dos en Estados Unidos y dos en Canadá, hablaron con The Associated Press sobre las maneras en que la guerra comercial está afectando a sus compañías.

Mateo Kehler, cofundador de la firma artesanal de queso Jasper Hill Farm en Greensboro, Vermont, comentó que la primera andanada de Trump produjo un efecto inmediato: se cancelaron pedidos navideños de clientes mayoristas en Canadá, cuya frontera está a apenas unos 40 millas.

El queso no estaba entre los productos sujetos a los nuevos aranceles de Estados Unidos el mes pasado. Kehler sospecha que sus esperanzas de expandir el negocio en Canadá se están estancando porque los residentes allí resienten la manera en que el presidente y miembros de su gobierno tratan a su país, un viejo aliado.

“La reacción del lado del mercado es en realidad lo que más nos está afectando. Es la retórica la que ha inspirado un boicot”, afirmó Kehler.

Trump ha provocado repetidamente al vecino del norte de Estados Unidos desde que regresó a la Casa Blanca. Primero fueron los comentarios del año pasado sobre querer absorber a Canadá como el estado número 51. Después de que las negociaciones comerciales se vinieran abajo en agosto, se burló del primer ministro Mark Carney y firmó una orden ejecutiva para cambiar el nombre del lago Ontario a lago América.

Kehler indicó que la pérdida de ventas y los precios más altos de materiales y equipos que compra en Canadá son difíciles de digerir cuando la guerra con Irán también ha encarecido el combustible para los camiones y la maquinaria de Jasper Hill Farm. Añadió que algunos de sus proveedores y distribuidores están aplicando recargos para cubrir sus costos.

“Es como morir por mil cortes, porque entre el aumento del costo de la energía y los aranceles, la presión inflacionaria sobre los insumos en casi todos los aspectos de nuestro negocio —desde la parte agrícola hasta los productos terminados— simplemente se está intensificando”, explicó Kehler.

Revival Stillworks fabrica equipos para destilar licores como vodka, agave y whisky, y ayuda a diseñar espacios para producir bebidas espirituosas artesanales desde la base de la empresa en la isla de Vancouver, a menos de 20 millas de la isla San Juan, en el estado de Washington.

Hasta el mes pasado, el equipo podía entrar a Estados Unidos sin aranceles en virtud del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, un pacto comercial que Trump negoció durante su primera presidencia. Ahora, los alambiques, fermentadores y otros productos de la empresa pagan un impuesto del 50% al cruzar la frontera, señaló el cofundador Darcy Lane. Los cargos aduaneros son considerables porque el equipo cuesta entre 250.000 dólares y 2 millones de dólares, explicó Lane.

“Tenemos pedidos por millones de dólares que se supone que van a concretarse en los próximos cuatro a seis meses, y de repente vuelve a pasar esto”, comentó Lane, al recordar cómo un cliente de Estados Unidos canceló un proyecto el año pasado cuando Trump amenazó con imponer aranceles a algunos productos canadienses.

Los clientes en Estados Unidos suponen aproximadamente la mitad del negocio de Revival Stillworks. Con el aumento de los precios del petróleo durante la guerra, que está elevando los costos de envío, muchos ya estudiaban si seguir adelante con proyectos que implican equipos importados, dijo Lane.

Él y su socio están explorando otros tipos de trabajo. Como emplean ingenieros, soldadores y fabricantes, su negocio podría prestar servicios a la industria marina local, indicó Lane.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte