Samuel Doria Medina propuso una reforma legislativa de emergencia orientada a la atracción de inversiones privadas como la única ruta estructural para revertir la escasez de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en el mercado nacional.
El líder empresarial e industrial afirmó que los desajustes visibles en la distribución del carburante doméstico, tales como la distorsión de precios y la saturación de los centros de abastecimiento, constituyen el síntoma directo del agotamiento paulatino de las reservas y de la parálisis en la exploración de campos productores.
De acuerdo con su planteamiento, si bien el contrabando profundiza la crisis logística, la problemática central reside en el declive productivo del sector hidrocarburífero por la falta de hallazgos de nuevos pozos comerciales.
En consecuencia, instó a priorizar de forma inmediata la actualización de la Ley de Hidrocarburos y de la Ley de Inversiones, con el propósito de estructurar un entorno normativo altamente competitivo a nivel global que reactive el potencial energético del subsuelo boliviano y prevenga un escenario de desabastecimiento crónico a escala país.