El acuerdo preliminar para poner fin a la guerra entre EEUU e Irán alimenta las esperanzas de que termine la crisis energética que ha afectado a países de todo el mundo desde que comenzó el conflicto.
"Barcos del mundo, pongan sus motores en marcha. ¡Que fluya el petróleo!", escribió Trump en una publicación en redes sociales. Una vez que ambas partes firmen oficialmente el texto el viernes 19 de junio, se reabriría el estrecho de Ormuz.
Teherán ha mantenido prácticamente cerrado el tránsito por esta vía marítima desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero de 2026, lo que ha provocado una de las mayores interrupciones del suministro mundial de petróleo de la historia.
En aquel momento, muchos analistas preveían que los precios pasarían de unos 72 dólares (62 euros) por barril, el 27 de febrero, a entre 150 y 200 dólares. Finalmente, el aumento ha sido más moderado.
Varios factores han contribuido a contener la subida de precios: el aumento de la oferta procedente de EEUU y de otros productores fuera del golfo Pérsico, la menor demanda china, la liberación coordinada de reservas estratégicas y el optimismo del mercado respecto a un final próximo del conflicto.
Por ejemplo, EEUU incrementó sus exportaciones de crudo en abril y mayo a más de cinco millones de barriles diarios, frente a una media de unos cuatro millones en los últimos años.
Por su parte, China redujo significativamente sus importaciones de crudo en las últimas semanas, recurriendo a sus existencias comerciales y reservas estratégicas.
Fereidun Fesharaki, presidente emérito de la consultora energética FGE NexantECA, comentó recientemente a Bloomberg que el mercado petrolero ha respondido al shock energético destruyendo la demanda. Según él, China, el mayor importador mundial de petróleo crudo, ha reducido sus importaciones en cuatro millones de barriles diarios.
Para Emma Li, analista principal del mercado petrolero chino en Vortexa, China comenzó a utilizar sus enormes volúmenes almacenados en mayo para compensar las interrupciones del suministro procedente de Oriente Medio, en lugar de comprar petróleo en el mercado al contado. Esta retirada de las compras inmediatas "redujo significativamente la presión sobre los precios absolutos del crudo", escribió Li en una nota de finales de mayo.
China no es el único caso. Países de todo el mundo han recurrido cada vez más a sus reservas internas para compensar los millones de barriles de petróleo bloqueados en el golfo Pérsico.
Según la Administración de Información Energética de EEUU, las existencias de petróleo disminuyeron a un ritmo medio de 5,3 millones de barriles diarios entre marzo y mayo. Expertos del sector alertaban de que las reservas estaban alcanzando niveles críticos.
"Los márgenes de seguridad son cada vez menores", advertía la semana pasada a DW Jorge León, analista de Rystad Energy y exfuncionario de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
"La reducción de existencias y las opciones parciales de desvío pueden proporcionar cierto alivio a corto plazo, pero no pueden compensar completamente una interrupción prolongada de los flujos a través del estrecho de Ormuz", dijo León.
Ahora que Washington y Teherán han alcanzado un acuerdo y se han comprometido a reabrir rápidamente el estrecho, existe la esperanza de que la escasez de suministro se supere pronto, pero los expertos advierten que probablemente pasarán meses antes de que los mercados energéticos regresen a la normalidad previa al conflicto. Entre otras razones, será necesario adoptar medidas de seguridad como el desminado.
También llevará tiempo restablecer el tráfico por el estrecho, donde aún permanecen atrapados cientos o incluso miles de barcos. Además, es necesario resolver cuestiones relacionadas con los seguros de los buques.