La Canarinha despertó del letargo ofensivo en la primera mitad // Los caribeños son la primera selección eliminada
Brasil hizo valer el peso de su camiseta. Le costó abrir el marcador, pero, una vez que descifró el camino, cada llegada frente a Haití resultó un gol nuevo. Tras el empate del debut, la Canarinha jugaba sin una red de contención: la victoria era la única aduana posible para evitar que Países Bajos u otras potencias europeas aparecieran en su camino hacia los dieciseisavos de final. Y cumplió. El 3-0 definitivo, con un doblete de Matheus Cunha, dejó a los brasileños en la cima del Grupo C.
Aunque parece un rival sin experiencia, al conjunto caribeño le sobra pundonor. Sus jugadores compiten como si en cada pelota se les fuera la vida. Ya habían caído ante Escocia, pero ayer volvieron a dejar la certeza de que son una piedra en el zapato de cualquiera. Incómodos, duros y resistentes. La persiana del partido, sin embargo, se bajó desde temprano: Vinicius Jr, la estrella del Real Madrid, selló la cuenta en el descuento de la primera mitad (45+3).
Como ya es costumbre en su ciclo, el técnico Carlo Ancelotti prescindió de Neymar. Horas antes del partido, el propio presidente Luiz Inácio Lula da Silva se permitió una ironía sobre el delantero del Santos: dijo que es el primer convocado de la historia en modalidad “home office”.
En la misma frecuencia, el mandatario sugirió que, en el futuro, la inteligencia artificial podría diseñar un cuadro brasileño perfecto: “11 Pelés”.
Sobre el césped, la realidad fue más analógica. A Raphinha le anularon un gol por fuera de juego, una frustración inicial que funcionó como el prólogo exacto de la goleada. Con Ronaldo Nazário como testigo, Cunha revalorizó el dorsal 9 de Brasil. Marcó los dos goles (23 y 36) en Filadelfia y dejó a los pentacampeones del mundo a un paso de la siguiente fase de la Copa.
La única afectación en el plan brasileño fue la salida de Raphinha en el minuto 40. Se retiró cuando era, por lejos, el hombre más lúcido de la cancha.
Acompañado de Ronaldinho Gaúcho, Ronaldo presenció desde un palco del estadio Lincoln Financial Field el doblete de Cunha y la resurrección de su selección. El resultado decretó, además, la eliminación de Haití, la primera del torneo, sin opciones de avanzar de ronda con una fecha todavía por jugar en su primera participación mundialista en 52 años.
Brasil puso en juego la memoria de sus hombres. Con un promedio de 30 años y 190 días, la selección alineó su 11 más longevo en un Mundial desde la final de 1962 contra Checoslovaquia. Experiencia pura. O acaso el arte de saber envejecer ganando.
Los sudamericanos saltaron a la punta de su zona con cuatro unidades, las mismas de Marruecos, al que superan por diferencia de gol. Ambos están prácticamente clasificados a la siguiente instancia.
Cunha dejó el campo en el minuto 64 para permitir el debut mundialista de Endrick. El joven talento, de 19 años, que llegó a celebrar un tanto, luego invalidado por fuera de juego, fue aclamado por la torcida de una Canarinha que cerrará la primera ronda ante Escocia el miércoles en Miami, en un choque que puede valer la cima del grupo.
A pesar de remar contra la historia de los tres choques previos (tres derrotas, 17 goles en contra y uno a favor), la minoritaria afición de Haití se hizo sentir con cánticos y bailes que dejaron en un segundo plano a los brasileños.
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