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Nevaco Global
9 de octubre de 2026

La industria y la construcción volvieron a caer en agosto, y las fábricas no ven el piso

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El INDEC confirmó nuevas bajas interanuales en los dos sectores. Además, las empresas anticipan que quienes proyectan recortes de producción superan a quienes esperan crecer, y el nivel de confianza empresarial tocó el mínimo de 2026.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) retrocedió 4,4% en agosto respecto de igual mes de 2025. En tanto, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) cayó 3,2% en la misma comparación interanual. Así lo informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) este miércoles.

Sin embargo, los datos mensuales mostraron un comportamiento diferente. La construcción subió 0,4% respecto de julio en la serie desestacionalizada, y la industria creció 1,9% en la misma comparación. Además, el acumulado de los primeros ocho meses del año quedó levemente positivo para la construcción: +0,8% frente al mismo período de 2025. En cambio, la industria acumuló una caída de 2,7%.

Desde sus redes sociales, el ministro de Economía Luis Caputo eligió destacar el crecimiento mensual. «La industria y la construcción crecieron en agosto», publicó, poniendo el foco en el rebote intermensual y evitando la comparación interanual.

Detrás del número general, el comportamiento de los insumos mostró un deterioro extendido. Así, el asfalto cayó 18,4% interanual; el yeso, 17%; las cales, 13%; los pisos y revestimientos cerámicos, 11,9%, y los artículos sanitarios de cerámica, 11,4%. También retrocedieron los ladrillos huecos (9,7%), el cemento portland y el hierro redondo para construcción (8,1% ambos).

En cuanto al empleo sectorial, en julio se registraron 375.158 puestos asalariados privados en la construcción. Esa cifra representó una baja de 0,3% respecto de julio de 2025.

Por su parte, la superficie autorizada por permisos de edificación en 246 municipios cayó 0,3% interanual en julio, aunque acumuló un crecimiento de 7,5% en los primeros siete meses del año.

El retroceso industrial de agosto alcanzó a 11 de las 16 divisiones relevadas por el INDEC. Entre las mayores caídas interanuales se destacaron maquinaria y equipo (-24%), otros equipos y aparatos (-20,6%), prendas de vestir, cuero y calzado (-14,7%), productos de tabaco (-14,3%) y vehículos automotores y autopartes (-8,8%).

En cambio, algunas ramas mostraron suba. Así, otro equipo de transporte creció 12,1%; refinación de petróleo, 4,7%; sustancias y productos químicos, 4%; industrias metálicas básicas, 3,3%, y madera, papel y editorial, 2,3%.

De esta manera, el resultado dejó a la industria 17,2% por debajo del máximo alcanzado en noviembre de 2017, con cinco años de erosión acumulada.

Las perspectivas del sector son igualmente sombrías. Según la Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC, para octubre y noviembre el 64,9% de las empresas no espera cambios en su producción. Sin embargo, el 19,7% anticipa una disminución, contra solo el 15,4% que proyecta un aumento. El balance quedó en -4,3 puntos.

Así lo reflejó también el índice de confianza empresarial. En agosto se ubicó en -20,2%, el nivel más bajo de 2026, frente al -17,2% de julio.

El principal obstáculo que señalan las empresas es la demanda interna insuficiente: el 53,6% la identifica como el factor que les impide aumentar su producción. Lejos aparece la competencia de productos importados (10,1%) y la incertidumbre económica (6,7%). Además, el 52,9% afirma que su cartera de pedidos está por debajo de lo normal.

El economista Santiago Casas, de EcoAnalytics, caracterizó la situación con precisión: «El serrucho de la actividad, con caídas seguidas de rebotes, empieza a mostrar menos capacidad para esconder las debilidades de fondo». Su diagnóstico apunta al mercado interno: la economía vinculada al consumo doméstico sigue sin motor de crecimiento.

Por su parte, Tomás Amerio, de la Fundación Libertad y Progreso, habló de una «Argentina a dos velocidades». Según su análisis, lo que se debilita es la inversión en bienes de capital y la demanda de bienes durables. En cambio, el procesamiento de materias primas se mantiene relativamente firme.

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