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El Perú obtuvo seis galardones en los World Travel Awards 2026, edición Sudamérica, con reconocimientos en las categorías de turismo general, gastronomía, cultura, naturaleza y sostenibilidad. La lista incluye también al Santuario Histórico de Machu Picchu, en Cusco, distinguido como la principal atracción turística de la región.
Los resultados sitúan al país entre los destinos reconocidos por la industria internacional de viajes. La distinción principal corresponde a la categoría “Destino líder de Sudamérica”, a la que se suman otros cuatro premios para la oferta turística nacional y uno para el complejo arqueológico cusqueño.
La gastronomía peruana y el patrimonio histórico forman parte de las áreas reconocidas en esta edición. A ellas se suma la diversidad natural del territorio y la contribución al turismo sostenible, dos aspectos incluidos entre las categorías en las que el país recibió premios.
El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) informó sobre los resultados y destacó el reconocimiento a diferentes componentes de la oferta nacional. Por su parte, la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (PROMPERÚ) desarrolla acciones para difundir los destinos peruanos en los mercados internacionales.
El Mincetur informó que el país obtuvo cinco distinciones en categorías destinadas a reconocer destinos y prácticas vinculadas con el turismo. Entre ellas figura “Destino líder de Sudamérica”, premio que reconoce la oferta turística peruana en el ámbito regional.
La lista incluye también “Destino culinario líder de Sudamérica”, una categoría relacionada con la gastronomía del país. La cocina peruana constituye uno de los componentes de su propuesta turística internacional y cuenta con un reconocimiento específico en la edición 2026 de los premios.
En el ámbito cultural, Perú recibió el galardón “Destino cultural líder de Sudamérica”. Esta distinción comprende el valor turístico del patrimonio histórico y las tradiciones del país, elementos presentes en diferentes regiones.
La categoría “Destino de naturaleza líder de Sudamérica” completa los reconocimientos vinculados con la diversidad de la oferta nacional. El territorio peruano reúne distintos paisajes y ecosistemas, con alternativas para visitantes interesados en experiencias relacionadas con el entorno natural.
El quinto premio nacional corresponde a “Líder en contribución al turismo sostenible de Sudamérica”. Según el Mincetur, esta distinción reconoce la importancia de promover prácticas turísticas responsables, con atención a la protección del patrimonio natural y cultural y a las oportunidades para las comunidades locales.
El Santuario Histórico de Machu Picchu, ubicado en Cusco, obtuvo el reconocimiento “Atracción turística líder de Sudamérica”. Con este galardón, el complejo arqueológico suma una distinción propia dentro de los resultados peruanos de los World Travel Awards 2026.
El sitio destaca por su arquitectura inca y su relación con el entorno natural. Su valor histórico y cultural lo convierte en uno de los principales lugares de interés para quienes visitan el país.
A diferencia de las cinco categorías otorgadas al destino Perú, este premio distingue de manera específica a una atracción turística. De esta forma, el resultado contempla tanto la oferta nacional en su conjunto como uno de sus principales espacios patrimoniales.
El ministro de Comercio Exterior y Turismo, Rogers Valencia, señaló que los premios respaldan el compromiso del Gobierno con el desarrollo de un sector competitivo, sostenible e inclusivo.
“Esta distinción nos llena de orgullo y reafirma nuestro compromiso de seguir promoviendo un turismo competitivo, sostenible e inclusivo, que valore nuestra diversidad, proteja nuestro patrimonio y genere oportunidades para nuestros ciudadanos. Agradecemos a la organización, a quienes nos brindaron su apoyo y a todas las personas que integran esta cadena de valor”, declaró el titular del Mincetur.
La Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo, entidad adscrita al Mincetur, desarrolla acciones de promoción para presentar la diversidad de destinos y experiencias del país ante públicos internacionales.
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El apocalipsis laboral que iba a traer la inteligencia artificial (IA) queda pospuesto, al menos de momento. En Estados Unidos, el auge de esta tecnología habría contribuido a crear cerca de un millón de puestos de trabajo, frente a unos 200.000 despidos atribuidos a la IA desde mediados de 2023, según un reciente artículo del semanario británico 'The Economist'. Los últimos datos de la Oficina de Estadísticas Laborales estadounidense apuntan además en la misma dirección, con 162.000 empleos añadidos en agosto y una tasa de paro del 4,1%.Javier Cortés, director de inversión de LIFT Asset Management, cree que se confundió la capacidad de automatizar tareas con la eliminación completa de puestos de trabajo. La mayoría de las profesiones combinan tareas automatizables con otras que exigen criterio, responsabilidad y relación con el cliente, explica. Adoptar la IA implica además integrar sistemas, rediseñar procesos y formar equipos, un proceso bastante más lento de lo previsto. Es por eso que, por ahora, Cortés aprecia transformación del trabajo y menor contratación en algunas funciones con un elevado peso de la repetición, pero no una destrucción masiva de empleo. La IA reduce costes, aumenta la productividad y genera nuevas actividades que necesitan trabajadores, apunta Luis Garvia, profesor del IEB. Su implantación requiere además inversiones, infraestructuras y profesionales con el conocimiento técnico y la capacidad adecuada. «Nos volvemos locos muchas veces con el relato, y la realidad suele ser más prosaica», comenta Garvia. Parte de la explicación de por qué se está destruyendo menos empleo de lo esperado está en cómo se utiliza. En profesiones muy distintas permite realizar en pocos minutos determinadas tareas y liberar tiempo para aquellas en las que las personas aportan más valor, explica Alberto Gavilán, director de talento del Grupo Adecco. El peso del trabajo se desplaza así hacia el criterio, la creatividad, la relación humana, la negociación y la toma de decisiones complejas. En 2023, Goldman Sachs calculó que el equivalente a 300 millones de empleos a tiempo completo en el mundo podía quedar expuesto a la automatización por la IA generativa. La estimación medía exposición, no destrucción de empleo, y la propia entidad señalaba que la mayoría de los puestos estaban solo parcialmente expuestos y que probablemente la IA complementaría a los trabajadores más de lo que los sustituiría. Nuevas oportunidadesEn España, la automatización ya está generando demanda de profesionales capaces de supervisar, implementar y optimizar estas herramientas, según Adrián Gómez, director nacional de Randstad Digital. De acuerdo con un informe de Randstad sobre IA y mercado de trabajo en España, el 36,1% de las empresas ya utiliza la IA para automatizar procesos. El cambio se aprecia con especial claridad en desarrollo de software, ciberseguridad, análisis de datos e inteligencia artificial, junto a actividades como logística, salud e ingeniería. Randstad detecta sobre todo una modificación de funciones y nuevas necesidades técnicas. Nadie puede precisar cuántos empleos está generando la IA, advierte Francisco Rodríguez, director de estudios financieros de Funcas, porque las estadísticas oficiales no separan los puestos creados por esta tecnología de los generados por el ciclo económico. Ingenieros de aprendizaje automático, científicos de datos o especialistas en ciberseguridad son perfiles muy demandados y bien pagados, pero se cuentan por decenas de miles y no por cientos de miles, indica Rodríguez. No obstante, el canal que puede mover de verdad el empleo es el de las compañías que ganan productividad, abaratan sus servicios, venden más y aumentan su contratación, asegura. Ese efecto requiere una adopción que en España todavía es limitada y se concentra en las grandes empresas, añade. La velocidad del cambio tampoco será la misma en todas las profesiones, apunta Ana Villalba, directora de The Valley Business & Tech School. Las tareas digitalizables, como el análisis, la documentación, los contenidos o el soporte, cambiarán antes que aquellas donde pesan la interacción humana, el contexto o la responsabilidad. En ese escenario gana valor una formación que una práctica real, criterio y resolución de problemas. Romper la escalera de aprendizaje hacia los puestos senior es arriesgado, advierte. Ganadores y rezagadosEn las firmas de servicios profesionales que LIFT analiza en España, la adopción sigue siendo muy desigual. «No observamos recortes generalizados de plantilla», comenta Cortés. Los proyectos buscan automatizar tareas concretas para atender a más clientes y liberar tiempo para el criterio profesional, la relación con el cliente y la generación de negocio, dice. El objetivo pasa sobre todo por mejorar la eficiencia operativa y la propuesta de valor hacia el cliente. Si la IA reduce el coste de un servicio y permite incorporar suficientes clientes nuevos, puede generar más actividad y empleo, opina también Cortés. Ve esa posibilidad en servicios legales, fiscales, contables o de consultoría especializada dirigidos a pymes actualmente desatendidas. En tareas repetitivas de procesamiento documental, administración o back office, con demanda limitada, es más probable que predomine la automatización. La tecnología obligará además a repensar el modelo piramidal y la formación de los perfiles junior, añade. Un saldo favorable de empleo podría convivir con una brecha creciente entre trabajadores, indica Alberto Gavilán, director de talento del Grupo Adecco. Le preocupa menos una destrucción masiva de empleo que una posible polarización del mercado laboral, que una parte de las personas acceda a trabajos más productivos y mejor remunerados mientras otra tenga dificultades para reciclarse profesionalmente. Empresas, administraciones y sistema educativo tendrán que ayudar a las personas a adaptarse, añade. El riesgo de que un trabajador sea sustituido depende sobre todo del peso de las tareas rutinarias, repetitivas o estandarizadas dentro de su puesto, explica Gómez. El sector y el nivel de cualificación tienen menos peso en ese riesgo. El pensamiento crítico, la experiencia, la capacidad de supervisión y el criterio para detectar sesgos o errores cobran importancia. Quienes combinan competencias digitales con habilidades blandas y mantienen un aprendizaje continuo se convierten en promotores de valor para sus empresas, añade el directivo de Randstad. La primera señal de alarmaEntre los estadounidenses de 22 a 25 años en las ocupaciones más expuestas a la IA, investigadores de Stanford calculan que el empleo está alrededor de un 19% por debajo de la trayectoria que habría seguido si hubiera evolucionado al mismo ritmo que entre jóvenes de ocupaciones menos expuestas. La cifra refleja una diferencia relativa entre ambos grupos y no significa que la IA haya destruido el 19% de esos puestos. Entre los trabajadores con experiencia no aparece una brecha comparable. La sustitución puede aparecer antes en las contrataciones que en los despidos, plantea Rodríguez. Una empresa que antes incorporaba a cinco jóvenes para tareas de documentación, atención o análisis básico podría pasar a contratar solo a dos. Ese cambio no se vería en la tasa de paro, sino en las puertas de entrada al mercado laboral. La sustitución, cuando llegue, dudo que tome la forma de despidos masivos. Llegará como contrataciones que no se producen, afirma el director de estudios financieros de Funcas. España tiene problemas de productividad y la IA puede ser de gran ayuda, apunta Garvia, del IEB. El riesgo a corto plazo es que quienes utilicen estas herramientas mejoren su productividad mientras quienes queden fuera vean aumentar la desigualdad si no existe apoyo estatal o de la política fiscal. Si no se realizan las reformas adecuadas, la desigualdad social aumentará y la tecnología actuará como catalizador de ese proceso, advierte Garvia. La señal de una verdadera sustitución aparecerá cuando la IA permita rediseñar procesos completos con menos intervención humana, según Ana Villalba, directora de The Valley Business & Tech School. El impacto llegará en oleadas a medida que madure la tecnología y las compañías encuentren casos de uso capaces de generar rentabilidad o nuevos ingresos. Habrá que vigilar al mismo tiempo si el mercado genera nuevas demandas de habilidades y oportunidades profesionales. La frontera dependerá también de la capacidad de la tecnología para complementar el talento humano, crear nuevo valor y hacer posibles actividades que hoy no existen.