Más de 700 productores de café, cacao y palma aceitera de Ucayali, Junín, Huánuco y Pasco fortalecen sus sistemas de trazabilidad y sus prácticas agrícolas para responder a las exigencias del mercado europeo.
El objetivo es que sus cultivos acrediten que no proceden de áreas deforestadas, una condición que establece el Reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación (EUDR).
La calidad del café, el cacao o el aceite de palma ya no basta para ingresar a Europa. La normativa europea exige información verificable sobre el origen de las materias primas y la localización de las parcelas donde fueron producidas.
En ese escenario trabaja Amazonía Link, una iniciativa que acompaña a productores y organizaciones agrícolas en el proceso de adaptación a las nuevas reglas comerciales.
El proyecto está a cargo de la Organización Solidaridad junto con el Instituto para el Desarrollo Sostenible de la Amazonía (IDSA), dentro del componente de apoyo al sector privado del programa AL-INVEST Verde.
La iniciativa utiliza herramientas de información geográfica para revisar si existen registros de pérdida de bosque en las zonas de cultivo. Mediante la plataforma GeoCultivate se analizaron cerca de 60 mil kilómetros cuadrados de territorio, una extensión equivalente a unos 8,4 millones de canchas de fútbol.
A partir de ese trabajo, 737 productores cuentan con sus predios georreferenciados, con datos sobre la ubicación y los límites de cada parcela.
Además, obtuvieron más de 1.700 reportes que certifican ausencia de deforestación en sus campos. Esa información permite a las organizaciones demostrar el origen de sus productos ante compradores y operadores de las cadenas de suministro europeas.
La adaptación a la EUDR tiene impacto sobre actividades que concentran una parte relevante de las agroexportaciones peruanas. En 2025, el café, el cacao y la palma aceitera representaron cerca del 25% de las agroexportaciones nacionales e involucraron a más de 380 mil familias, en su mayoría pequeños productores.
En el caso del café y el cacao, cerca del 40% de la producción se dirige al mercado europeo, de acuerdo con estimaciones de Solidaridad elaboradas a partir de datos oficiales. La posibilidad de cumplir con los criterios de trazabilidad y libre deforestación resulta determinante para sostener esas exportaciones.
El programa también incorpora Cultivate, una plataforma digital que ofrece microcursos a través de WhatsApp. La herramienta se complementa con talleres presenciales bajo la modalidad “Formando formadores”, destinados a técnicos y productores que luego transmiten los conocimientos dentro de sus cooperativas y comunidades.
“Los talleres involucran a toda la familia productora. Participan esposas, hijos e hijas, incluso los más pequeños, quienes también aprenden y empiezan a incorporar estas herramientas”, afirmó Keila Capcha Cisneros, gestora de Cultivate en Ucayali.
En Junín, 200 caficultores de las cooperativas Valle Ubiriki y ACPC Pichanaki reciben asistencia técnica en producción sin deforestación, compostaje y manejo de sombra. En Ucayali, 258 productores de cacao de la Cooperativa Colpa de Loros participan en el proyecto y 250 ya implementan composteras para aprovechar la materia orgánica.
La iniciativa también trabaja con más de 200 productores de palma aceitera vinculados a APROMAN, ASPASH, Innovapalma y el Programa Palma Orgánica. Entre las prácticas promovidas figuran el uso de biofertilizantes líquidos y pruebas de sistemas agroforestales.
“Demostrar dónde y cómo se produce será cada vez más importante para participar en cadenas de suministro internacionales”, señaló Bryan Vela, analista técnico de cacao de Solidaridad.