Cuatro hombres fueron imputados y quedaron bajo prisión preventiva en una causa por el transporte de más de 450 kilos de cocaína en el centro de Santa Fe, un cargamento que fue secuestrado en febrero dentro de una camioneta abandonada tras una persecución en cercanías de la localidad de Elisa. Con estas nuevas acusaciones, ya son siete las personas vinculadas a la investigación judicial.
La decisión fue tomada por el juez federal de Garantías de Rafaela, Santiago Saux, tras una audiencia realizada a pedido de la Sede Fiscal Descentralizada local y la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR). Los cuatro imputados permanecerán detenidos por 164 días, hasta el 8 de marzo de 2027, el mismo plazo fijado para continuar la investigación.
Fueron identificados como W.F.L., W.D.F., R.G. y J.P.E y la fiscalía les atribuyó el delito de tráfico ilícito de estupefacientes, en la modalidad de transporte y agravado por la intervención de tres o más personas. Por tratarse de una investigación en curso, la responsabilidad penal de los imputados deberá determinarse durante el proceso judicial.
El caso comenzó en la madrugada del 28 de febrero, durante un control vial de la Gendarmería Nacional Argentina sobre la ruta provincial 4, en el cruce con la ruta provincial 61. Allí, los efectivos detectaron una Volkswagen Amarok gris cuyo conductor escapó al advertir el operativo. La persecución se extendió unos 30 kilómetros hasta que la camioneta fue encontrada abandonada.
Con orden judicial, los gendarmes revisaron el vehículo y encontraron 456,231 kilos de cocaína distribuidos en 418 paquetes. Los envoltorios tenían una imagen de un cebú de raza Guzerat y las letras “ST” grabadas en relieve.
Según la información difundida por el Ministerio Público Fiscal, el análisis de la droga estableció una concentración del 84,86%. El informe calculó que esa cantidad equivale a 3.542.916,8 dosis umbrales. Dentro de la camioneta, además, se secuestraron tres teléfonos celulares y una antena de Starlink.
Para los fiscales Federico Grimm, de Rafaela, y Martín Uriona, el traslado de la cocaína no fue una acción aislada. La hipótesis es que los siete acusados se distribuyeron tareas y utilizaron al menos tres camionetas para llevar adelante la maniobra.
La investigación ubica el comienzo del transporte el 27 de febrero, un día antes del hallazgo de la droga. Ese día, una Amarok negra conducida por N.L.G. escapó de otro control policial. La fiscalía cree que esa camioneta trasladó inicialmente el cargamento y que después la cocaína fue pasada a la Amarok gris que terminó abandonada.
Los cuatro nuevos imputados fueron vinculados con distintas etapas de esa logística. W.F.L. y W.D.F. habrían coordinado aspectos del traslado. Ambos fueron asociados con dos celulares encontrados dentro de la Amarok gris, ya que las líneas estaban registradas a sus nombres.
El contenido extraído de esos dispositivos permitió reconstruir comunicaciones con N.L.G. y detectar intercambios sobre los desplazamientos de los vehículos. También aparecieron referencias a una revisión técnica de la Amarok utilizada para transportar la droga.
En el caso de R.G., la fiscalía le atribuye haber participado en la circulación y el ocultamiento de la camioneta gris. Según la acusación, recibió el vehículo de N.D.C. y luego se lo entregó a W.D.F. Los investigadores también sostienen que se elaboró documentación sobre una supuesta compraventa de la Amarok que no reflejaba el uso que habría tenido el vehículo.
J.P.E. fue relacionado con la compra de la Amarok negra que habría sido utilizada en el tramo inicial del traslado. Este acusado ya estaba detenido desde agosto en otra causa por narcotráfico tramitada por el Juzgado Federal N°2 de Morón.
La fiscalía sumó a la investigación otros procedimientos que, según su planteo, presentan coincidencias con el secuestro de Elisa. El 21 de abril, N.L.G. fue detenido en Chaco, donde se encontraron seis paquetes de cocaína con un peso de 2,530 kilos.
Esos envoltorios tenían la misma imagen del cebú que los ladrillos incautados en Santa Fe. N.L.G. fue imputado formalmente tres días después de ese operativo y permanece bajo prisión preventiva. Los otros dos primeros acusados, G.A.L. y N.D.C., tienen prohibido salir del país.
También se incorporó el procedimiento realizado el 4 de agosto de 2026 en la causa que involucra a J.P.E. En esa oportunidad se secuestraron 20 ladrillos de cocaína, con un peso cercano a 22 kilos, envueltos en nailon negro y marcados con el sello “ST”.