El Paso Internacional Sistema Cristo Redentor, principal corredor terrestre entre Argentina y Chile, opera esta semana bajo un cronograma escalonado que organiza por día y por sentido el paso del transporte de cargas tras 34 días de cierre.
El esquema, definido por el Comité binacional que administra el corredor, prioriza en esta primera etapa a las unidades de carga documentadas, mientras que autos, colectivos y turistas siguen sin autorización para cruzar la cordillera.
Martes, miércoles y jueves, la circulación se habilita únicamente en sentido Argentina-Chile, de 09:00 a 21:00 horas locales y hasta el sector de Guardia Vieja, donde el tránsito de cargas vuelve a operar con normalidad en ambos sentidos.
El viernes y el sábado, el esquema se invierte: el corredor permite el paso exclusivo de transporte pesado desde Chile hacia territorio argentino, en el mismo rango horario y hasta la localidad de Uspallata, para equilibrar el flujo acumulado.
Ese ordenamiento por bloques de días busca evitar que se repitan los cuellos de botella que generó el cierre, distribuyendo la demanda entre ambos sentidos sin saturar de manera simultánea la Ruta Nacional 7 en un mismo tramo horario del recorrido.
Para el traslado de las unidades varadas se dispuso además un operativo de circulación asistida, que organiza el avance en grupos reducidos y reduce el riesgo de demoras adicionales por el estado de la calzada tras semanas de intensas nevadas.
El cierre preventivo había comenzado el 14 de julio, cuando un frente de inestabilidad impidió garantizar condiciones seguras en la traza. Desde entonces, cerca de 3.500 unidades de carga quedaron varadas en el Área de Control Integrado de Uspallata, a la espera de la reapertura.
Durante esas semanas, equipos de Vialidad Nacional realizaron tareas intensivas de despeje de nieve, aplicación de soluciones antihielo y distribución de sal en los tramos más críticos, trabajos determinantes para habilitar la reapertura.
Las condiciones de la ruta fueron evaluadas de manera conjunta por organismos técnicos de ambos países, que analizaron pronósticos meteorológicos, el estado de la calzada y el riesgo de nuevas nevadas antes de confirmar el reinicio de la circulación en el corredor.
Tendrán prioridad de cruce las unidades que ya completaron la documentación aduanera y permanecen en la playa de estacionamiento de Uspallata, con el objetivo de ordenar el flujo sin generar nuevas demoras en el transporte de cargas de la región.
Muchos de los choferes varados debieron permanecer semanas en los playones habilitados a ambos lados de la cordillera, en un contexto de bajas temperaturas que también demandó atención sanitaria y provisión de alimentos.
La circulación de vehículos particulares y ómnibus de pasajeros continúa sin autorización. Según las autoridades, los horarios y condiciones para ese tránsito se comunicarán más adelante, según la evolución del clima en la cordillera.
El Sistema Cristo Redentor, conocido como Paso Los Libertadores del lado chileno, concentra buena parte del intercambio terrestre entre ambos países, por lo que cada cierre prolongado repercute de forma directa en las cadenas de abastecimiento regionales.
Más de un mes sin conectividad terrestre plena también afectó a sectores que dependen de insumos importados y de la exportación de productos frescos, que en algunos casos recurrieron a vías alternativas de mayor costo y tiempo de tránsito.
Este tipo de cierres invernales no son inéditos en la cordillera, aunque su duración este año superó ampliamente los promedios históricos, lo que reavivó el debate sobre la necesidad de infraestructura complementaria que reduzca la dependencia de un único corredor.