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Nevaco Global
9 de julio de 2026

Traer del exterior lo que la industria local no puede ofrecer

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“Son productos pesados: se necesita maquinaria especial para trasladarlos, bajarlos y consolidarlos”. Con esa descripción, Natalia repasa los desafíos cotidianos de importar insumos para la industria metalúrgica, desde la planificación documental hasta las restricciones cambiarias que todavía complican la operatoria.

Lo más complejo es que todos en la cadena entiendan la complejidad de las operaciones de comercio internacional. Comprar afuera no es lo mismo que comprar en el mercado local: cualquier error que se cometa es plata, es costo, y encarece el producto que finalmente llega al cliente.

Hay que tener mucho cuidado con la documentación y con la planificación, que es probablemente lo más importante. La logística de lo que se importa no es igual a la logística interna: lleva mucho más tiempo y hay muchísima gente involucrada para que un producto llegue en tiempo y forma.

Un error de documentación o en las posiciones arancelarias demora ese producto para la producción. En el caso de las materias primas, esa demora se traslada directamente al producto final que finalmente se entrega al cliente, encareciendo todo el proceso.

Estoy en comercio exterior desde hace muchos años y pasé por varios momentos: desde una etapa casi completamente cerrada a otra de mayor apertura para traer mercadería de afuera. Hoy, aunque está mucho más abierto, todavía existen restricciones que complican la operatoria.

El principal freno sigue siendo el giro de divisas y el pago al proveedor externo, algo que todavía falta flexibilizar. Ese es un desafío para adelante: agilizar el comercio internacional y tener la libertad de elegir productos más novedosos, sofisticados y amigables con el medio ambiente.

Hay productos que directamente no tienen sustituto en el país y tienen que venir de afuera. Muchos clientes compran y diseñan en base a ese producto puntual, entonces hay que traerlo sí o sí, aunque hoy el proceso sea más ágil que antes.

Todavía falta trabajar en sacar trabas para que la operatoria sea más dinámica. El sector tiene mucho por crecer y las empresas mucho por producir, y hay materiales que no se consiguen localmente y deben importarse de manera necesaria.

Una parte de la mercadería que se importa se maneja como un commodity, con cierto nivel de monopolio en el mercado local, lo que hace que traerla de afuera sea un desafío. También hay que testear que la calidad del producto importado esté a la altura de la que se consigue en el país.

En la industria metalúrgica se trabaja con productos pesados: se necesita maquinaria especial para trasladarlos, bajarlos y consolidarlos. Muchas plantas no cuentan con los equipos necesarios para manipular esa mercadería, así que hay que recurrir a depósitos de terceros y traerla fragmentada.

Hay que planificar cada tramo: el camión que retira en la puerta del proveedor, el traslado hasta el puerto, cómo se acomoda en el contenedor y cómo se mantiene durante el viaje. Buena parte de esta mercadería se raya con facilidad, así que el embalaje también es clave a la hora de planificar.

Hace falta mucha tolerancia al estrés y el trabajo en equipo es fundamental. Hay que confiar en el equipo de logística, en los despachantes y en los forwarders: somos muchas personas que tenemos que coincidir para que las operaciones sucedan.

También es clave mantenerse actualizado, porque las reglas cambian todo el tiempo, tanto acá como afuera. Hace falta capacidad de planificación, de evaluación de costos y de análisis, y sobre todo facilidad para adaptarse rápido y buscar soluciones, en un área con inconvenientes constantes.

Comercio exterior, sin dudarlo. De hecho estoy trabajando para poder volcarme completamente a esa área. Me gusta lo dinámico que es, trabajar en equipo y con personas de otros países: uno termina entendiendo cuestiones que pasan en distintos lugares del mundo al mismo tiempo.

La contabilidad es mucho más metódica, todos los años se repite la misma situación. El comercio internacional en cambio es cambiante y los problemas aparecen todos los días, así que hay que tomar decisiones rápidas para resolver cualquier error de la forma más económica posible.

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