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Nevaco Global
6 de julio de 2026

Los centros de esquí refuerzan la logística ante el pico de las vacaciones de invierno

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El escalonamiento de las vacaciones de invierno en las 24 jurisdicciones del país, repartidas en tres bloques entre el 6 y el 31 de julio, vuelve a poner a prueba la capacidad logística de los principales centros de esquí de la Argentina.

La coincidencia entre el receso escolar y la temporada de nieve exige una planificación operativa que va más allá de la oferta turística: implica sostener el transporte de cargas, la disponibilidad de combustible y la transitabilidad de rutas que en algunos tramos superan los 1.500 kilómetros desde los principales centros emisores.

Según el calendario oficial, Córdoba, Entre Ríos, Mendoza, San Juan, San Luis y Santa Fe iniciarán su receso el 6 de julio, mientras que la mayoría de las provincias patagónicas y del NOA lo hará entre el 13 y el 24. Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Chaco y Santiago del Estero cierran el ciclo entre el 20 y el 31 de julio. Ese esquema fragmentado busca, entre otras razones, distribuir el flujo de visitantes y aliviar la presión sobre la infraestructura vial y de abastecimiento en la temporada de mayor demanda del año.

El organismo vial nacional puso en marcha el Plan Integral de Mantenimiento Invernal 2026, que cubre más de 7.800 kilómetros de rutas nacionales en Mendoza y las cinco provincias patagónicas. El dispositivo incluye más de 450 agentes y 350 equipos, motoniveladoras, camiones barrenieve, cargadoras y vehículos 4x4, distribuidos en campamentos viales estratégicos sobre corredores como las rutas 3, 25, 26 y 40.

Ese despliegue resulta clave porque son las mismas arterias que utiliza el transporte de cargas para abastecer de alimentos, combustible e insumos a las localidades cordilleranas durante los meses de mayor afluencia turística. La formación de hielo, el viento blanco y las nevadas intensas pueden interrumpir la circulación por horas o días, como ocurrió recientemente en Neuquén, donde se dispuso una restricción preventiva para camiones y colectivos ante un temporal de nieve.

El Poder Ejecutivo activó además el Plan Invierno 2026, que coordina a distintos organismos viales, energéticos y de defensa civil ante eventuales cortes de ruta o desabastecimiento en Patagonia, Cuyo y el NOA. El esquema prevé la movilización de camiones especiales para trasladar víveres, medicamentos y combustibles, además de un trabajo conjunto con los organismos de conservación de áreas protegidas para garantizar la provisión de leña en zonas aisladas.

En Santa Cruz, la administración vial provincial agrupó más de 5.000 metros cúbicos de sal y reservó 40.000 litros de combustible semanales para sostener la operatividad de sus equipos. Ese tipo de previsión se replica, con variantes, en las administraciones viales de Chubut, Río Negro y Neuquén, donde el clima puede cambiar de forma abrupta y afectar simultáneamente el turismo y el abastecimiento cotidiano de las comunidades de montaña.

El refuerzo no se limita al transporte terrestre. La oferta de vuelos de cabotaje hacia los destinos de nieve creció un 7% para julio, con 92 frecuencias semanales entre Buenos Aires y Bariloche y un salto del 21% en la ruta a Ushuaia. A eso se suman vuelos directos desde Córdoba y Rosario hacia los principales centros turísticos patagónicos, que evitan escalas y descomprimen la demanda sobre las terminales de la región.

Bariloche, además, incorporó un sistema de monitoreo con drones para relevar en tiempo real el estado de la pista y las calles de rodaje del aeropuerto durante los días de nevada, una herramienta que busca reducir demoras y cancelaciones en el momento de mayor tránsito de pasajeros. La ciudad rionegrina proyecta una ocupación hotelera de entre 80% y 90% durante julio, con picos que dependerán de la evolución de las condiciones climáticas.

Los principales complejos de la cordillera fueron abriendo de forma progresiva según la acumulación de nieve natural y el refuerzo con fabricación artificial. Esa variable climática no solo define la calidad del producto turístico, sino también el ritmo de la cadena de abastecimiento local: la afluencia de visitantes obliga a los comercios y prestadores de servicios de cada localidad a anticipar compras de insumos y coordinar turnos de reparto en rutas que, en temporada alta, concentran un tránsito varias veces superior al habitual.

En Bariloche, la asociación hotelera local proyecta la llegada de 473.000 pasajeros durante el trimestre invernal, con estadías de entre 4 y 5 días por turista. Ese volumen de visitantes demanda una logística de distribución constante de alimentos frescos, combustible para calefacción y suministros para la operación de los medios de elevación, en un contexto donde el transporte de media y larga distancia debe adaptarse a cortes de ruta imprevistos.

La superposición de recesos escolares, la afluencia de turistas extranjeros, especialmente de países limítrofes y de Brasil, y la variabilidad climática de la cordillera configuran un escenario logístico complejo que requiere coordinación permanente entre organismos viales, energéticos y de transporte aéreo. La eficiencia de esa articulación será determinante para sostener sin interrupciones el flujo de personas y mercancías hacia los centros de esquí durante las semanas de mayor demanda, y podría marcar un precedente para la planificación de futuras temporadas invernales en todo el corredor cordillerano.

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