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Nevaco Global
4 de julio de 2026

La dimensión logística y operativa de la salud privada

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Detrás de la cobertura médica hay una operación que incluye estoqueo, distribución en todo el territorio y decisiones de comercio exterior. José lo sintetiza bien: “no es una capacidad que se desarrolle internamente”. La logística en salud privada tiene sus propias reglas, y entenderlas es parte central de la gestión.

Un sistema médico es una suma de elementos complejísimos. La coordinación de los distintos estamentos que lo componen es de las cosas más complejas que existen: funciona las 24 horas, con personas muy afectadas y familiares en esa misma situación. En términos operativos, es comparable a la logística de gestionar un buque.

A eso se suma una tensión estructural: la demanda en salud crece sistemáticamente, pero la demanda no es lo mismo que la necesidad real. Sin formación médica, una persona no puede discernir si lo que pide es lo que realmente necesita. Organizar una red de prestadores para responder a eso, sin desperdicio, es parte central del desafío operativo.

La demanda en salud crece sistemáticamente, porque la demanda es lo que la persona quiere, y eso es distinto de la necesidad real que tiene. Sin formación médica, es difícil discernir una cosa de la otra: alguien con dolor de cabeza puede demandar un neurólogo sin necesitarlo realmente.

Existe una tensión permanente entre las demandas individuales y agregadas, y las necesidades reales de las personas. Esa tensión se traslada directamente a la logística de provisión del servicio: hay que organizar y sistematizar la red de prestadores para que cada recurso se traduzca en atención médica sin desperdicio.

Intuitivamente se piensa que ese peso es bajo en una empresa de medicina prepaga, pero cuando hay integración con hospitales y sanatorios, la logística empieza a tener mucho más sentido. La decisión de cuándo comprar, cuánto estoquear y si los productos son importados o no implica un pensamiento logístico constante.

A eso se suman micrologísticas: farmacias internas con sus propios controles de inventario y puntos de reposición. Uno de los mayores desafíos son los medicamentos de alto costo, que pueden valer hasta un millón de dólares: cuanto mejor se gestione su llegada en tiempo y forma, mejor es para el paciente y para el sistema.

Para llegar con medicamentos de alto costo a provincias como Salta, Formosa, Misiones o la Patagonia se requiere un socio logístico adecuado, ya que no es una capacidad que se desarrolle internamente. Existen pocas empresas especializadas en este tipo de distribución, generalmente las que ya vienen trabajando con droguerías y otras cadenas farmacéuticas.

Algunos envíos requieren consideraciones específicas, como el mantenimiento de cadena de frío, y otros no. Muchas veces los propios laboratorios también cuentan con una logística propia que no es menor, y cada caso depende del tipo de medicación: no es lo mismo distribuir insulina que otro tipo de producto.

En ese contexto, la tecnología puede parecer que complejiza más, pero también puede ser una herramienta para acortar caminos y dar soluciones más directas. No es la panacea: no se puede hacer medicina sin médicos ni sin equipos completos de profesionales. La inteligencia artificial colabora en el proceso diagnóstico, pero no lo reemplaza.

Es innegable el lugar de preeminencia que tomó China en hardware, aunque el nivel de sofisticación del software que lo acompaña todavía tiene una capa evolutiva pendiente. Los fabricantes tradicionales de Europa y Estados Unidos hacen un esfuerzo importante por reducir costos, pero conservan una ventaja competitiva clara en el desarrollo de interfaces y software.

En equipamiento como la electrocardiografía, lo más relevante no es solo el hardware, sino la capacidad de integración: que una misma persona pueda visualizar y centralizar todos los estudios que se realizan en una institución. Ese software de centralización es clave para el diagnóstico y la emisión de resultados.

Más allá de la formación técnica, lo más valioso es la disposición a sumarse a los desafíos, a dar ese paso adicional que muchas veces hace falta. El liderazgo se ejerce dando el ejemplo: ser el primero en hacer la milla extra para que el resto se sume.

También es clave la humildad y la capacidad de trabajar en equipo con personas de distintos perfiles. El liderazgo no puede ser mesiánico ni asumir que una sola persona resuelve todo: esa actitud termina siendo tóxica y, tarde o temprano, no funciona.

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Donde prospero, allí está mi patria. -- Una versión previa de este artículo fue publicada en Encompass (Bruselas). Pierre Schori es exviceministro de Asuntos Exteriores de Suecia, exembajador ante la ONU y exvicepresidente de Política Exterior del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo. Patrick Costello es exfuncionario de la UE en la Comisión, el Parlamento y el Servicio de Acción. Mariano Aguirre Ernst es investigador del Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona, miembro asociado de Chatham House y asesor en materia de seguridad de la Fundación Friedrich Ebert.

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