Desde la importación de paneles y baterías de litio hasta la coordinación de cargas IMO 9 y el abastecimiento de proyectos en zonas alejadas de los grandes centros urbanos, el sector de energía solar combina tecnología, comercio exterior y planificación logística. “Hoy en día en Argentina lo que está pegando fuerte es en la minería y en gas. Hay proyectos donde se construyen microrredes porque no llega ningún cable”, explica Ariel, quien además analiza cómo evolucionan las rutas marítimas, la eficiencia energética y las soluciones de almacenamiento en una industria cada vez más dinámica.
La logística es fundamental. Hay proyectos de gran escala donde el contenedor directamente va al campo o a zonas inhóspitas, como parques solares en la cordillera. No tiene sentido descargar grandes cantidades de pallets en un depósito, volver a cargarlos y recién ahí llevarlos al destino final. Entonces el contenedor llega directamente al lugar donde se instala el proyecto y ahí se consolida la operación.
Argentina, además, es casi un país bioceánico, y eso obliga a pensar mucho la ingeniería logística. A veces conviene importar por el puerto de Buenos Aires y hacer carretera; otras veces entrar por Chile y nacionalizar en Mendoza. Todo depende de los tiempos, los costos y las características del proyecto. Son decisiones que tienen un impacto financiero muy importante.
Todo cambia constantemente. Argentina durante un tiempo estaba complicada para importar, después se tranquilizó y el problema pasó a China, con aumentos en los costos del litio, el cobre, la plata y el silicio. Ahora aparece el conflicto en Medio Oriente y vuelve a alterar el transporte marítimo.
Por eso es clave analizar las rutas marítimas y entender cómo impacta cada situación en el proyecto final. Nosotros acompañamos mucho en eso: monitorear barcos, tiempos y cambios logísticos. El barco puede adelantarse o retrasarse y uno no controla eso, pero sí puede estar encima de toda la información para coordinar la logística interna después.
Y ahí aparece otra ingeniería: no es solo comercio exterior, también está toda la logística local. Muchos proyectos grandes están vinculados a minería o gas y se desarrollan en lugares donde no llega ninguna red eléctrica. Entonces se construyen microrredes completas con parque solar y almacenamiento de energía.
Las baterías de litio son carga IMO 9, que es una clasificación de carga peligrosa dentro del transporte marítimo internacional. Aunque vienen descargadas y no ha habido casos de explosiones en nuestras operaciones, las navieras tienen protocolos muy estrictos.
Por ejemplo, un contenedor con baterías de litio no puede estar al lado de otro contenedor con determinada carga peligrosa. Además, las navieras permiten solo un porcentaje limitado de este tipo de carga dentro del buque. Entonces hay mucha coordinación con forwarders y navieras para encontrar espacio disponible.
Todo se resuelve, a veces con más tiempo y otras con menos, pero requiere mucha planificación y coordinación. Y eso después también impacta en la logística local, porque muchos proyectos necesitan grandes volúmenes de almacenamiento energético.
Antes se hablaba solamente de generación de energía solar. Hoy la tendencia es generación más almacenamiento. Ahí aparecen sistemas híbridos, sistemas off grid y proyectos de almacenamiento a gran escala.
El sistema híbrido para mí es ideal porque combina lo mejor de ambos mundos. Generás energía con paneles solares, consumís una parte, almacenás otra en baterías y después podés usar esa energía cuando no hay sol o incluso durante cortes de luz.
Eso puede aplicarse desde en una vivienda hasta en proyectos industriales enormes. En minería, por ejemplo, hay microrredes completas donde no llega ninguna línea eléctrica y toda la solución energética depende de generación solar y almacenamiento con baterías de litio.
Es una industria extremadamente dinámica. Los chinos no paran de innovar. Hay paneles flexibles, tejas solares, pintura solar y muchas tecnologías nuevas que se van probando constantemente.
Nosotros trabajamos con productos que sabemos que funcionan y tienen respaldo financiero y técnico. En paneles solares, por ejemplo, el mercado busca mucho lo que se conoce como categoría “Tier One”, que no habla solo de calidad sino del respaldo financiero de la empresa que garantiza el producto durante 20 o 25 años.
La eficiencia de los paneles también mejoró muchísimo. Hace algunos años había parques solares con paneles de 320 o 380 watt pico y hoy, con dimensiones físicas similares, ya se trabaja con paneles de 620 o hasta 640 watt pico, logrando una eficiencia mucho mayor. Entonces, toda la ecuación empieza a medirse en costo dólar por watt generado y en cuánta eficiencia se obtiene con la misma superficie instalada.