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Nevaco Global
3 de septiembre de 2026

España pierde fuelle como potencia del automóvil: el superávit comercial se desploma un 41% en el primer semestre

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La industria del automóvil española desaceleró su crecimiento en el primer semestre de 2026. La balanza comercial de vehículos cerró los seis primeros meses del año con un saldo positivo de 3.344 millones de euros, pero la cifra supone un desplome del 41,2% respecto al mismo periodo de 2025, según los datos difundidos este miércoles por la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac).

El deterioro se explica, en buena medida, por el fuerte crecimiento de las importaciones. Entre enero y junio, España exportó vehículos por valor de 20.503 millones de euros, un 1,3% más que un año antes. En cambio, las compras al exterior aumentaron un 17,8%, hasta alcanzar los 17.159 millones. La brecha entre ambas partidas se estrecha y reduce de forma significativa el colchón comercial que tradicionalmente ha aportado el sector.

A esta evolución se suma la menor producción nacional. La fabricación de vehículos en España cayó un 1,7% hasta junio, en un contexto marcado por la adaptación de las plantas a la llegada de nuevos modelos electrificados y por una menor demanda en el mercado europeo. El descenso de la producción también se ha trasladado a las exportaciones: el volumen de vehículos enviados al mercado europeo bajó un 4,1%.

Los principales mercados europeos han registrado descensos en el número de vehículos procedentes de las fábricas españolas. Francia, uno de los destinos tradicionales, redujo un 17% sus compras en volumen, mientras que Alemania las recortó un 2,4%. En Reino Unido el descenso fue del 2,1% y en Turquía alcanzó el 10,7%.

Italia se desmarcó de esta tendencia. El mercado italiano incrementó un 8% el volumen de vehículos recibidos desde España y se consolidó como el cuarto principal destino de las exportaciones españolas.

El aumento de las matriculaciones de turismos en España, que crecieron un 6,2% durante el semestre, no ha impedido, que la industria afronte una mayor presión en sus operaciones internacionales.

Europa sigue concentrando la práctica totalidad de las ventas exteriores de vehículos fabricados en España. El continente absorbió el 93,9% del valor total de las exportaciones entre enero y junio, ligeramente por encima del 93,5% registrado un año antes. Pero dentro de ese mercado los resultados son desiguales y reflejan las dificultades de la industria para mantener el ritmo en algunos de sus principales destinos.

Alemania fue el principal comprador por valor económico, con 3.841 millones de euros, el 18,7% del total y un crecimiento del 6,1%. Francia ocupó la segunda posición, con 3.676 millones y una cuota del 17,9%, aunque sus compras descendieron un 3,3%. Italia alcanzó los 2.525 millones de euros, un 28,3% más, mientras que Reino Unido sumó 2.125 millones y Turquía, 1.605 millones.

En el lado contrario de la balanza, las importaciones crecen con fuerza. Europa continúa siendo el principal origen de los vehículos adquiridos por España, con el 70,8% del valor total, aunque su cuota ha disminuido 3,7 puntos porcentuales en un año. Alemania mantiene el liderazgo como proveedor, con una cuota del 24,3% y unas importaciones valoradas en 4.177 millones de euros, un 9,5% más.

El avance más llamativo corresponde a China. El país asiático se mantiene como segundo origen de las importaciones, con el 11,1% del total y 1.913 millones de euros, después de registrar un incremento interanual del 51,8%. Japón ocupa el tercer puesto, con 1.450 millones y una cuota del 8,5%, tras aumentar sus ventas a España un 37,7%.

El deterioro es todavía más acusado cuando se amplía el análisis al conjunto de la automoción, incluidos los componentes. El sector cerró el primer semestre con un superávit comercial de apenas 501 millones de euros, un 84,1% menos que un año antes. Las exportaciones alcanzaron los 26.619 millones, un 1,1% más, mientras las importaciones crecieron un 12,6%, hasta los 26.118 millones.

Los componentes presentan una situación aún más desfavorable. Este segmento registró un déficit comercial de 2.842 millones de euros durante los seis primeros meses del año, pese a que sus exportaciones aumentaron un 0,3%. Las importaciones crecieron un 3,8%, ampliando así el desequilibrio exterior de una industria estrechamente vinculada a la fabricación de vehículos.

Para Anfac, la evolución del superávit constituye una señal de alerta para la industria española. El director general de la asociación, José López-Tafall, ha reclamado recuperar niveles de producción y reforzar la competitividad de las fábricas españolas ante un escenario de transformación tecnológica y cambios en la demanda europea.

El proceso de electrificación aparece como uno de los elementos centrales para el futuro del sector. La llegada de nuevos modelos eléctricos y electrificados a las plantas españolas puede contribuir a recuperar actividad y a mantener el peso de España dentro del mapa industrial europeo.

“La llegada de nuevos modelos electrificados, tanto en el ámbito de mercado como para nuestros centros de producción, debe ayudarnos a recuperar impulso y consolidar a España como uno de los grandes polos de automoción de Europa”, incide Tafall.

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