Madrid, 13 sep (EFE).- España afronta la recta final para lograr el objetivo de reservas de gas marcado por Bruselas desde niveles sensiblemente más bajos que el año pasado, en un entorno de incertidumbre geopolítica en el que la guerra de Irán ha disparado el precio de los combustibles fósiles con las restricciones del estrecho de Ormuz.
Las reservas de gas de España se sitúan en algo más del 73 % tras haber trascurrido nueve días de septiembre, un nivel por encima de la media de la Unión Europea, donde se encuentran en el 67 %; pero por debajo de hace un año cuando en las mismas fechas marcaban el 85 % en el caso de España y en el 79,6 %, en la media de la UE.
Este menor porcentaje de reservas puede deberse, en parte, a que se esperaba una duración menor del conflicto de Oriente Medio y que la situación pudiera haberse estabilizado antes de la llegada del invierno, lo que hubiera derivado en una bajada de precios del gas.
Gonzalo Escribano, investigador principal del Real Instituto ElCano, explica en declaraciones a EFE que se confiaba en que el conflicto en Oriente Medio se podría resolver en "unos pocos meses", pero van siete y esto afecta al precio del gas.
Aunque ni la Unión Europea ni España importaban grandes cantidades de gas de Catar o Emiratos Árabes, explica el experto, ahora los países asiáticos, que sí lo hacían, tienen que empezar a aprovisionarse en otros lugares y lo están haciendo de proveedores habituales para los europeos, sobre todo, Estados Unidos, lo que eleva la presión sobre el precio.
Entre los dos ejercicios, el precio del TTF neerlandés, referencia del mercado europeo del gas, se ha disparado desde alrededor de 30 dólares de septiembre de 2025 hasta el entorno de los 80 en las últimas jornadas.
Unos precios que, sin embargo, están lejos de los registrados tras la invasión de Rusia a Ucrania, cuando llegó a superar los 300 dólares.
Para poner en perspectiva el escenario actual, el experto señala que "aunque tengamos menos gas almacenado que en años anteriores, también es verdad que la demanda y el consumo de gas en Europa ha ido cayendo".
"Europa va a seguir siendo capaz de abastecerse y de comprar; otra cuestión es el precio que tenga que pagar por ello", señala, y añade que el escenario central no es, ahora mismo, una crisis de suministro.
Tras la invasión de Ucrania, Bruselas estableció un objetivo vinculante para alcanzar un llenado del 90 % de las reservas en algún momento entre el 1 de octubre y el 1 de diciembre.
Esta normativa permite desviarse hasta diez puntos porcentuales cuando existan dificultades y otros cinco si la Comisión activa una flexibilidad adicional.
El conflicto de Oriente Medio se produce, además, en pleno desacoplamiento de la Unión Europea del gas ruso tras las sanciones impuestas a Moscú entre las que se incluía un veto a las importaciones de carbón, petróleo y diésel de dicho país.
Quedaron fuera de estas las descargas de buques metaneros, por lo que este país todavía aparece como uno de los orígenes del gas importado por España, pero ya existe un calendario para poner fin a estas compras.
"El mercado europeo del gas se ha vuelto más flexible, pero también más expuesto a la competencia mundial. Si Europa tiene que pujar agresivamente por el GNL (gas natural licuado) este invierno, los efectos se dejarán sentir mucho más allá de sus fronteras", argumenta Johannes Müller, economista jefe de la gestora DWS en un reciente análisis.
En este sentido, la consejera delegada de Engie España, Loreto Ordóñez, recordaba en un foro de energía la semana pasada que el GNL que viene de Catar ha salido del mercado por el deterioro de las infraestructuras, y "lógicamente todo ese volumen tiene que ser reemplazado por cargos de GNL flexible en el mercado internacional".