(Desde Washington, Estados Unidos) Donald Trump desplegó una ofensiva comercial y financiera contra Irán que tiene como objetivo geopolítico aislar al régimen chiíta y colapsar su economía doméstica.
Scott Bessent -secretario del Tesoro- anunció las sanciones que aplicará Estados Unidos a todos los países que comercialicen con Irán, y adelantó que la estrategia de la Casa Blanca se ejecutará por etapas y no hará distinción entre aliados clave o enemigos acérrimos.
“En todo el mundo, nuestro objetivo es cortar cada salvavidas económico que sostiene a este régimen tiránico hasta que Teherán quede completamente aislado”, advirtió Bessent.
Y concluyó: “Cualquier tipo de relación económica con este régimen asesino expondrá a los responsables a todo el poderío estadounidense”.
Irán mantiene relaciones comerciales con Qatar, Turquía, India y Pakistán, que son aliados de Estados Unidos. En este contexto, Estados Unidos podría lograr que reduzcan o limiten sus vínculos bilaterales con Teherán.
Será una tarea compleja para Trump, Bessent y Marco Rubio -secretario de Estado-, ya que Qatar, Turquía, India y Pakistan se benefician del intercambio comercial con Teherán, y Washington no compensaría la caída de ingresos al prohibir sus exportaciones a Irán.
Además, el régimen chiíta amenazó con atacar a los países que se pliegan a las sanciones de la Secretaría del Tesoro, y por eso Bessent aseguró que habrá una negociación reservada con los paises involucrados para encontrar una solución a cada caso en particular.
Pero la dificultad principal para Trump no está en la negociación secreta que habrá con Qatar, Turquía, Pakistán y la India. Son socios de Estados Unidos, y siempre habrá un punto de contacto que permita un acuerdo diplomático.
Distinta es la situación con China, que tiene un papel protagónico al momento de sostener la economía de Irán y toda su maquinaria militar y logística.
La decisión política de Xi Jinping fue sostener siempre al régimen chiíta, pese a las constantes sanciones de Estados Unidos y Europa, y es poco probable que cambie de opinión durante su cónclave con Trump en la Casa Blanca, previsto para el próximo 24 de septiembre.
Beijing tiene un acuerdo secreto con Teherán que les permite eludir las sanciones establecidas por Estados Unidos. Esa sistemática evasión se hace a través de la compra de petróleo iraní con descuento, a cambio de inversiones chinas en infraestructura y mecanismos alternativos de liquidación financiera.
China como comprador privilegiado del petróleo de Irán asume un rol crucial en el mantenimiento de ingresos de divisas que permiten al régimen de Khamenei mantener cierta estabilidad macroeconómica.
Junto al comercio bilateral vinculado a la energía, China invirtió en proyectos de infraestructura (ferrocarriles, carreteras y puertos) y de producción industrial que Irán utiliza para aplacar los daños económicos causados por la distintas sanciones ejecutadas por Estados Unidos.
La capacidad de presión de Estados Unidos sobre China no sólo será limitada al momento de exigir que suspenda sus compras ilegales de petróleo a Irán.
También será acotada cuando Trump refiera a Xi sobre el uso del sistema financiero global para lavar los dólares que se podrían utilizar en las compras encubiertas de combustible iraní.