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Kevin Warsh juró este viernes como nuevo presidente de la Reserva Federal en una ceremonia celebrada en la Sala Este de la Casa Blanca, un escenario poco habitual para este tipo de actos que subraya el respaldo del presidente Donald Trump a su candidato para liderar el banco central más influyente del mundo.
El juez de la Corte Suprema Clarence Thomas administró el juramento. Entre los asistentes figuraron el presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) John Ratcliffe, el secretario del Tesoro Scott Bessent y el juez Brett Kavanaugh, además de empresarios y miembros del Partido Republicano.
Trump afirmó durante el acto que desea que Warsh actúe “totalmente independiente”. “No me mires a mí, no mires a nadie, simplemente haz lo tuyo”, declaró el mandatario. No obstante, en el mismo discurso sostuvo que la Fed “ha perdido el rumbo en años recientes” y anticipó que Warsh impulsará políticas de “crecimiento económico positivo”.
La elección del recinto avivó las dudas sobre la autonomía del organismo. La gran mayoría de los presidentes de la Fed han prestado juramento en ceremonias de bajo perfil en la sede del banco central. El precedente más cercano al acto de este viernes fue el de Alan Greenspan, quien en 1987 juró en esa misma Sala Este ante el entonces presidente Ronald Reagan.
Warsh, de 56 años, sucede a Jerome Powell, cuyo mandato como presidente concluyó la semana pasada. Powell, quien también fue nominado originalmente por Trump en 2017, permanecerá como miembro de la Junta de Gobernadores hasta 2027. La relación entre ambos se deterioró de forma progresiva desde el regreso de Trump al poder en enero de 2025, cuando el mandatario comenzó a exigir públicamente recortes más agresivos en las tasas de interés.
El Departamento de Justicia llegó a abrir una investigación penal contra Powell por el presunto manejo irregular de fondos en las obras de reforma de la sede del banco central, aunque la cerró tras las críticas recibidas. El asunto quedó en manos del inspector general interno de la institución.
Warsh asume el cargo en un momento de presión inflacionaria aguda. El precio del petróleo ha superado los USD 100 por barril a raíz de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que ha encarecido los combustibles, perturbado los mercados financieros y reavivado los temores sobre la evolución de los precios. A ello se suman los elevados aranceles a la importación y el aumento de los costos de los servicios públicos.
El gobernador de la Fed Christopher Waller —nominado por Trump y entrevistado para el cargo que finalmente obtuvo Warsh— señaló este viernes que el banco central debería abandonar el “sesgo de flexibilización” en sus perspectivas de política monetaria y dejar abierta la posibilidad de una subida de tasas. “La Fed debería dejar claro que una bajada de tasas no es más probable en el futuro que una subida de tasas”, afirmó Waller, según se informó. Sus declaraciones refuerzan una percepción de mercado que ya apunta hacia una política monetaria más restrictiva.
Warsh llega con un historial de críticas a la gestión reciente del banco. Cuestionó la política de tasas bajas tras la pandemia de covid-19, a la que atribuye en parte el mayor repunte inflacionario de Estados Unidos en cuatro décadas, registrado entre 2021 y 2022. Más recientemente, ha coincidido con Trump en la conveniencia de reducir los costos de financiación, argumentando que los avances en inteligencia artificial (IA) permitirán un crecimiento más rápido sin presionar los precios. Varios funcionarios de la Fed discrepan de esa tesis, en parte porque la misma tecnología ha sido señalada como causa de despidos masivos en el sector informático.En su discurso tras asumir el cargo, Warsh prometió “liderar una Reserva Federal orientada a la reforma” y afirmó que “estos años pueden traer una prosperidad sin parangón que eleve el nivel de vida de los estadounidenses de todos los ámbitos”. Recordó que el mandato de la Fed es “promover la estabilidad de precios y el máximo empleo” y sostuvo que, cuando esos objetivos se persiguen “con sabiduría y claridad, independencia y determinación, la inflación puede ser más baja, el crecimiento más sólido y el salario real más alto”.
En su audiencia de confirmación en el Senado, Warsh había advertido: “La inflación es una elección de la Fed”, en referencia al control que el organismo ejerce sobre las tasas de interés a corto plazo como instrumento para modular el gasto y contener los precios. La Fed lleva más de cinco años sin alcanzar su objetivo del 2% y actualmente se sitúa más de un punto porcentual por encima de ese umbral.
Bessent, al retirarse de la ceremonia, predijo ante la prensa que Warsh “hará lo correcto para la inflación y el crecimiento”. La próxima reunión del banco central está programada para los días 16 y 17 de junio, cuando los responsables de la política monetaria votarán sobre las tasas de interés, publicarán una nueva declaración de política y presentarán proyecciones económicas actualizadas.
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México se ubicó como el tercer mayor mercado de carga aérea internacional en marzo, con 57 mil 417 toneladas
Jamieson Greer, titular de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), anunció este 22 de mayo que la primera ronda formal de negociaciones para revisar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá tendrá como ejes centrales el fortalecimiento de las normas regionales de origen y las disposiciones en materia de seguridad económica. El funcionario formuló estas declaraciones desde las instalaciones de Micron Technology, fabricante de chips de memoria, ubicadas en las afueras de Washington. Greer subrayó que resulta necesario modificar las normas de contenido regional para favorecer la relocalización de la manufactura en territorio estadounidense. “Si se va a conseguir un acuerdo comercial especial con los Estados Unidos de América, queremos asegurarnos de que haya contenido estadounidense en él”, declaró ante los medios de comunicación. Greer también reconoció los llamados de los fabricantes de automóviles para que el T-MEC, que cumple seis años de vigencia, se mantenga como un instrumento comercial trilateral. Las conversaciones previstas para la próxima semana se celebrarán en la Ciudad de México en formato exclusivamente bilateral, entre Estados Unidos y México, con la exclusión de Canadá en esta primera fase. La ronda formal marca un avance respecto a las sesiones previas, en las que solo participaron grupos técnicos gubernamentales. Según Luis Rosendo Gutiérrez, subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía, a partir de esta ronda se incorporarán actores clave en la negociación, entre ellos personal del Congreso estadounidense, algunos legisladores y representantes de cámaras empresariales. La delegación de Estados Unidos esperada incluye al menos 30 funcionarios federales y un grupo de alrededor de 50 empresarios. Cameron Mackay, Embajador de Canadá en México, descartó el 21 de mayo que el 1 de julio represente una fecha definitiva o insalvable para las negociaciones. “El primero de julio no es un precipicio, es un punto de control, no determina el futuro de nuestra relación comercial, ni significa que todo debe resolverse para esa fecha”, señaló durante la Cancham Night, evento organizado por la Canada Chamber en la Ciudad de México. Llamó a no dejarse llevar por la incertidumbre propia de las negociaciones y destacó que el diálogo entre Canadá y México se ha intensificado en todos los niveles a lo largo del último año, con visitas de jefes de Gobierno y misiones empresariales entre ambos países. Mackay también enumeró los retos concretos que enfrentan las empresas canadienses con presencia en México: problemas fiscales, proyectos detenidos por falta de permisos, incertidumbre regulatoria, disponibilidad de energía y escasez de agua en regiones clave. “No son preocupaciones abstractas, afectan decisiones, plazos e inversiones. Quiero ser claro, los escuchamos y nos lo tomamos muy en serio”, puntualizó. Canadá es el tercer mayor inversionista extranjero en México, con presencia en los sectores energético, minero, farmacéutico y de transporte. Respecto a la integración de Canadá a las conversaciones formales, el subsecretario Gutiérrez expresó optimismo sobre una incorporación en las próximas semanas, sin que se haya definido aún una fecha concreta. “Nosotros pensaríamos que en las próximas semanas Canadá está por subirse, pero todavía no se determina la fecha, pero somos optimistas de que en algunas semanas más Canadá se integrará”, afirmó. Las negociaciones se desarrollan en el marco de la revisión establecida en el artículo 34.7 del T-MEC, cuya fecha límite quedó fijada para el 1 de julio de 2026. De alcanzarse un acuerdo en esa fecha, el tratado se extendería automáticamente por 16 años adicionales, hasta 2042. De no lograrse consenso, el proceso continuaría mediante revisiones anuales durante 10 años, con posibilidad de extinción del acuerdo en 2036.