Con los datos del BCR acumulados a julio de 2026, el déficit comercial de El Salvador alcanzó USD 7,108.8 millones. Las importaciones sumaron USD 11,145.5 millones y las exportaciones, USD 4,036.7 millones, según cifras del Banco Central de Reserva.
Las importaciones de El Salvador alcanzaron en los primeros siete meses de 2026 su nivel más alto en toda la serie registrada: USD 11,145.5 millones, según cifras del Banco Central de Reserva (BCR). La cifra superó en USD 874.1 millones el total del mismo período de 2025 y rebasó en más de USD 1.000 millones el anterior techo, registrado en 2022.
El resultado amplió un déficit comercial que ya era récord al cierre del primer semestre. Entre enero y julio, las exportaciones sumaron USD 4.036,7 millones, lo que dejó una brecha negativa de USD 7.108,8 millones: el mayor saldo desfavorable acumulado a ese corte en tres décadas de registros comparables.
El ritmo de crecimiento de ambos flujos explicó la profundidad del desequilibrio. Las importaciones subieron 8,5% respecto de enero-julio de 2025, mientras que las exportaciones avanzaron 4,4% en el mismo lapso.
La tendencia no fue nueva. En el primer semestre, el BCR ya había informado un déficit de USD 5,919.1 millones, un 11.6% superior al del mismo período de 2025 y el más alto para ese corte desde 1994. Los datos de julio profundizaron esa trayectoria.
Estados Unidos dominó el intercambio en ambas direcciones. Acumuló USD 3.036,3 millones en ventas al mercado salvadoreño entre enero y julio, como principal proveedor individual, y recibió USD 1.322,8 millones en exportaciones del país, también como principal destino.
China ocupó el segundo lugar como proveedor, con USD 2.207,7 millones en importaciones, pero apenas el noveno como comprador, con USD 57,3 millones en productos salvadoreños. Esa asimetría generó uno de los déficits bilaterales más pronunciados de toda la estructura comercial del país.
Juntos, Estados Unidos y China concentraron el 47% de todo lo que El Salvador importó: USD 5.244 millones de los USD 11.145,5 millones totales.
Los derivados del petróleo encabezaron la lista de productos importados. Los aceites de petróleo no crudos sumaron USD 1.372,1 millones y el gas de petróleo e hidrocarburos gaseosos añadió otros USD 353,7 millones. El bloque energético en conjunto representó USD 1.725,8 millones, el rubro de mayor peso individual en la factura importadora.
Le siguieron los medicamentos para uso terapéutico o profiláctico, con USD 414,3 millones, y los vehículos para transporte de mercancías, con USD 318,9 millones.
Del lado de las ventas al exterior, el sector textil encabezó la oferta exportadora. Las camisetas y T-shirts de punto generaron USD 272,3 millones y los suéteres y similares de punto, USD 247,8 millones: entre ambos sumaron USD 520,1 millones, el bloque exportador más cuantioso.
El azúcar de caña o remolacha aportó USD 194,3 millones y el café, incluso tostado o descafeinado, alcanzó USD 167,5 millones. Ambos productos reflejaron el peso de la agroindustria en la canasta exportadora, una tendencia que ya se observaba desde el primer cuatrimestre del año, cuando el azúcar registraba un alza interanual de 39,2%.
Un dato que reordenó la lectura del comercio exterior fue la distribución regional de las ventas. El bloque centroamericano —Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica— absorbió en conjunto USD 1.941,1 millones en exportaciones salvadoreñas entre enero y julio, una cifra superior a los USD 1.322,8 millones destinados a Estados Unidos.
Guatemala fue el segundo socio individual en exportaciones, con USD 786,6 millones, y el tercer proveedor en importaciones, con USD 1.038,1 millones.
La perspectiva de largo plazo reforzó la magnitud del momento. En 2020, el año de mayor contracción por la pandemia, las importaciones acumuladas a julio apenas superaban los USD 5.435 millones. En 2026, esa cifra se duplicó con creces.