El gobierno “acomodó” el precio del dólar en torno de los $1.500 gracias a una combinación de dos fenómenos: por un lado, el dólar se apreció en el mundo y, por el otro, el Banco Central y el Tesoro utilizaron mecanismos como la venta de instrumentos indexados al dólar (USDL) y el aumento de la tasa de interés en pesos.
En lo inmediato, ese logro estaría asegurado. “Si bien se observa alguna reciente tensión en la percepción y evolución del riesgo argentino por cambios de portafolio que puede agregar presiones al mercado de cambios, se espera una mayor oferta de divisas por liquidaciones del comercio exterior y del financiamiento tomado por el sector privado en el exterior”, indica un informe de Quantum sobre la política cambiaria.
La consultora destaca que entre mediados de abril y principios de julio el tipo de cambio oficial del peso se devaluó 10,2% mientras el CCL lo hizo 8,4% respecto al dólar. “El movimiento estuvo acompañado por un proceso de fortalecimiento del dólar en el mundo, que impactó en algunas monedas de la región”, destacó la consultora, y precisó que en ese mismo período el peso chileno se depreció el 5% y el real brasileño un 3%, esto es entre la mitad y un tercio de lo que se devaluó el peso argentino.
¿Qué ocurrió mientras tanto en los mercados de contado y futuro del dólar? En todos los casos, dice Quantum, el aumento del tipo de cambio se dio en un contexto de mayores flujos, con incrementos en los volúmenes operados en ambos mercados y en el de futuros con un aumento en el interés abierto. “La percepción de que el tipo de cambio se había apreciado en términos reales y la decisión del BCRA de permitir un ajuste derivó en que aumentara la demanda por cobertura, aun cuando el tipo de cambio se corrigió”, señala el informe.
Finalmente, desde este mes hay una reversión de esas tendencias. “Con datos al 12 de agosto surge que los volúmenes operados en los distintos mercados se redujeron respecto a los meses previos y también lo hizo el interés abierto en Rofex. El volumen diario promedio operado de instrumentos USDL en A3 se redujo a USD 510 millones —contra USD 532 millones de julio—, el volumen en Rofex pasó de USD 1.246 millones diarios en julio a USD 1.029 millones en agosto y el interés abierto en el Rofex se redujo 13% desde fines de julio, a niveles de USD 3.900 millones”, dice un pasaje del informe.
En definitiva, tras el deslizamiento cambiario el Tesoro estabilizó el tipo de cambio en $1.500 comprando menos dólares, ofertando más instrumentos indexados y vendiendo contratos de dólar futuro, para reducir las expectativas de depreciación a corto plazo, secundado por un BCRA que aumentó las tasas en pesos de 20 a 23% de tasa anual efectiva (TNA) para operaciones de caución.
Por ahora, misión cumplida, aunque sigue habiendo dudas sobre la conveniencia de esa “estabilización”.
Por caso, el economista Carlos Rodríguez precisó este viernes que mientras en los últimos doce meses la inflación minorista fue del 33,8%, el dólar oficial vendedor del Banco Nación subió 13,9%, casi 20 puntos porcentuales menos. “Conclusión: los precios en dólares aumentaron un 17,4%. ¡Es mucho!”, destacó el académico, que en 2023 fue durante un breve tiempo asesor del entonces candidato presidencial Javier Milei.