La actividad económica parece haber encontrado un punto de resistencia a la baja desde máximos históricos alcanzados en los últimos meses de 2025, pero disminuye en el cotejo mes a mes de los datos ajustados por estacionalidad en los valores agregados. En tanto, a nivel sectorial, se consolidan como los sectores más expansivos los vinculados con el agro, la energía y la minería, y pierden relevancia la industria manufacturera y el comercio interior, principalmente.
En el frente de las finanzas, también se observa un comportamiento dispar entre la consolidación de las cuentas públicas, la acumulación de reservas y la disminución del índice de riesgo país, por un lado, y la caída de la confianza del consumidor, por percepción de deterioro de la capacidad de compra de sus ingresos y expectativas negativas para el corto plazo.
Con ese cuadro, Infobae entrevistó a Daniel Garro, CEO y founder de Value International Group y Value Capital, licenciado en Economía, máster en Administración de Empresas con especialización en Marketing y Master of Sciences in Economy and Business, y profesor en distintas escuelas de negocios, para conocer su análisis de la coyuntura económica y sus expectativas para el corto plazo.
— Las cuentas nacionales marcan récord de actividad y consumo, pero muchos consultores observan una economía sin tracción, con desempeños dispares por sectores y regiones. ¿Cuál es su lectura?
— Es el problema de mirar la economía a partir de “agregados”, típica visión neoclásica/keynesiana. Si antes de diciembre de 2023 había tres pizzerías y hoy hay dos, no hace falta ir a la universidad para saber que dos menos tres es menos uno.
El punto es que aquellas tres pizzerías funcionaban con incentivos al consumo vía emisión monetaria, créditos con tasas subsidiadas y tarifas ficticiamente bajas. Las dos de ahora funcionan con un mercado mucho más libre, muy escasa emisión monetaria (para compra de reservas), sin subsidio de tasas de interés y tarifas que caminan hacia su normalización.
Al aplicar la teoría económica correcta para analizar y luego ver las estadísticas, el razonamiento cambia. Las tres pizzerías de antes de 2023 eran falsas y las dos de ahora son reales. Contestando a su pregunta con este esqueleto conceptual nuevo, podríamos decir que hay sectores nuevos que están creciendo e invirtiendo (en algunos casos RIGI de por medio) y sectores que se están reestructurando.
Con un sistema de precios más libres, no el ideal, pero más libres, cambian los incentivos: se invierte menos en consumo final o masivo, lo que Carl Menger llamaba bienes de grado inferior (porque están cerca del consumo final), y más en bienes de grado superior, lo que está atrás de la economía más visible. Es una economía más cercana a la oferta que a la demanda, más cerca de Jean-Baptiste Say que de John Maynard Keynes.
Recordemos que la economía funciona de oferta de valor a oferta de valor y la demanda es el puente entre ambas, mal que les pese a los keynesianos. Idéntico análisis y razonamiento cabe para las regiones: dejando de lado los “agregados” regionales, aquellas provincias que dependían de la demanda están más rezagadas que las que hoy comienzan a depender de la oferta de valor.
— En junio, ¿las finanzas públicas cerraron con déficit solo por la estacionalidad del pago del medio aguinaldo en la Administración Central y de jubilaciones y pensiones, o ya ve señales de agotamiento del plan de ajuste?
—El “agotamiento” del plan de ajuste es responsabilidad del Congreso y de la Justicia, y sumemos aquí a las provincias y a los municipios; todos ellos no permiten bajar el gasto público más rápido, porque el ajuste debe seguir haciéndolo el sector público y no el privado.
La Administración Central ha bajado impuestos, entre ellos la inflación, mientras el resto sigue igual o peor: hay provincias y municipios que terminaron 2025 aumentando el gasto y van a terminar 2026 igual. Esto no permite que se aprecie de manera fuerte la baja que ha producido la Nación.
El Congreso y la Justicia no permiten que la Nación siga bajando el gasto público de manera más fuerte y rápida (auditorías de universidades, programas sociales, subsidios, privatizaciones de empresas, aspectos laborales con cautelares, etc.) y, encima, las provincias y municipios siguen sin entender que el Estado no genera valor, y continúan gastando y aumentando impuestos como si no hubiera un mañana.
Ahí está el agotamiento en ciernes que podría estar mostrando el superávit fiscal, algo crucial para demostrar al mercado sustentabilidad intertemporal de la deuda pública.
— La desinflación que se observa desde abril, ¿indica que el Ministerio de Economía recuperó el control de la macroeconomía y que la tendencia está consolidada?