Un video grabado desde el interior de un local de ropa se convirtió en una de las piezas más compartidas de las últimas horas en las redes sociales. Su protagonista fue Rodrigo Micelli, empresario textil y dueño de una marca de indumentaria, quien decidió enviar un mensaje directo al presidente Javier Milei para describir la situación que, según aseguró, atraviesan distintos sectores de la economía.
“La estamos padeciendo todos. Para todos está duro. Hablás con el carnicero, se está quejando. Hablás con el plomero, se está quejando. Hablás con nosotros, nos estamos quejando”, afirmó en el comienzo de un video que rápidamente acumuló reproducciones y comentarios.
A lo largo de la grabación, Micelli insistió en que no buscaba realizar un reclamo político ni pedir beneficios particulares para su actividad. “Este es un mensaje para el Presidente. No le voy a manguear, no le voy a pedir nada extra. Simplemente, quiero que nos escuchen. Quiero que entiendan que realmente está complicado”, expresó.
El empresario también destacó su condición de empleador y contribuyente. “Empleo un montón de gente. Pago todos, todos, todos mis impuestos. Necesitamos que nos den una mano. El que estudió para eso es usted, nosotros no. Yo sé hacer remeras, sé hacer buzos, no sé hacer otra cosa. Y sé vender”, sostuvo.
Una de las frases que más repercusión generó fue aquella en la que pidió “una soga” para atravesar el momento actual. “Necesitamos realmente una soga. Estamos complicados. Esto una vez que se caiga, va a ser muy difícil levantarlo”, advirtió. También apeló a una metáfora para describir sus expectativas sobre el futuro. “El túnel ese que vemos, esa luz blanca, quiero que sea la salida, no que sea el tren que nos lleva puestos nuevamente”, señaló.
Tras la viralización del mensaje, Micelli fue entrevistado en Infobae en Vivo, donde amplió los motivos que lo llevaron a publicar el video y detalló cómo observa la actualidad del sector.
Consultado sobre el origen del posteo, aseguró que no imaginó el alcance que tendría. “No, a mí no me gusta meterme en política”, dijo. Sin embargo, explicó que decidió hablar porque observa dificultades crecientes para sostener la actividad. “La realidad es que está difícil, está costando mucho mantener a los empleados. La verdad que cuesta mucho más que antes”, afirmó.
Según relató, su empresa mantuvo históricamente una estrategia basada en márgenes reducidos y altos volúmenes de venta. “Nosotros siempre trabajamos de la misma manera. Margen poco y mucha cantidad”, explicó.
En ese contexto, rechazó la idea de que las importaciones sean la causa principal de los problemas actuales. “Lo importado tampoco está moviéndose. Hoy lo importado no es que nos quitó venta a nosotros. Lo que nos quitó es la situación de la venta”, sostuvo. Para Micelli, el principal problema es la reducción del consumo. “Hay menos capacidad del gastito ese extra que uno se da, un gusto que uno se puede dar”, describió.
Durante la entrevista también repasó la evolución de su negocio. Contó que fabrica ropa desde hace tres décadas y que abrió su local en Avellaneda durante la pandemia. Además, señaló que el año pasado lanzó un sistema de franquicias que alcanzó 120 aperturas en distintos puntos del país. Pese a ese crecimiento, aseguró que la situación de los puntos de venta se deterioró. “La venta en los locales está muy caída. Muy, muy caída”, afirmó.
Al mismo tiempo, remarcó que distintos costos continuaron aumentando. “Los alquileres siguen subiendo, los impuestos siguen subiendo, porque la verdad que a mí no me bajó nada. Pago más de todo”, dijo.
Sobre las importaciones, reiteró que no está en contra de la apertura comercial. Su planteo, explicó, apunta a las condiciones de competencia. “Traé remeras de China, está todo bien. Cada uno elige dónde quiere comprar y qué quiere comprar. Pero si a ellos les cobrás y a nosotros nos cobrás diez y tenés que recaudar diez, sacale cinco a nosotros y cinco a ellos”, señaló.
En ese sentido, afirmó que una remera básica fabricada por su empresa tiene un costo aproximado de entre 5.000 y 5.500 pesos y que él la comercializa a unos 7.000 pesos. También indicó que una prenda similar producida en China puede llegar al país por un valor cercano a los dos dólares.
“No me estoy oponiendo”, aclaró al hablar de las importaciones. “Nadie dice que no traigas. Vos podés comprar lo que quieras donde quieras”.
El empresario también cuestionó los precios que algunas marcas exhibieron en años anteriores. “Yo sé cuánto cuesta fabricar una remera. La mejor remera, con el mejor algodón pima, te puede costar ocho o diez lucas como mucho. No te puedo vender una remera a ochenta lucas”, afirmó.