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El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó que las sanciones de Estados Unidos y la guerra en Medio Oriente llevaron al país persa a “una fase crítica y peligrosa en los últimos meses”, durante su intervención en el Foro Económico de los BRICS, celebrado en Nueva Delhi. El mandatario señaló que el conflicto, además de sus costos humanos y materiales, mostró que “la seguridad económica es inseparable de la seguridad nacional y regional”.
“Irán se ha enfrentado a sanciones generalizadas en los últimos años, pero en los últimos meses estas presiones han entrado en una fase mucho más difícil y peligrosa” para la economía iraní, declaró Pezeshkian, a la vez que pidió a los BRICS establecer “un espacio en el que ningún país pueda perturbar el comercio legítimo de otro monopolizando un instrumento financiero o una tecnología”.
La República Islámica enfrenta sanciones estadounidenses desde hace décadas y Washington inició en agosto la operación Paria Económico, dirigida a aumentar el aislamiento financiero de Irán, en el marco de una guerra que superó los seis meses. A esa situación se sumó el cerco que Estados Unidos impuso en julio a los puertos y buques iraníes, después de que Teherán bloqueara otra vez el estrecho de Ormuz tras negociaciones fallidas.
“El creciente uso de instrumentos económicos para ejercer presión política, junto con la incertidumbre geopolítica y las interrupciones en las cadenas de suministro, han complicado el entorno económico mundial”, agregó durante su discurso en la antesala a la cumbre en India.
Pezeshkian llegó el viernes a Nueva Delhi para participar en la cumbre de líderes de los BRICS, prevista para este sábado y domingo. La agenda incluye la guerra en Medio Oriente, las tensiones comerciales y los mecanismos financieros destinados a reducir la dependencia de sistemas dominados por Occidente.
El deterioro de la situación económica alimentó protestas contra la República Islámica en los últimos años. A fines del año pasado, el costo de vida impulsó movilizaciones que exigieron el fin del régimen y terminaron tras una represión en la que, según las autoridades iraníes, murieron 3.117 personas. La organización opositora de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos, eleva el número de muertos a más de 7.000.
A fines de agosto, Pezeshkian reconoció que las acciones estadounidenses redujeron en 35% las exportaciones e importaciones iraníes y advirtió: “Si las sanciones continúan, la inflación aumentará”. La inflación interanual en Irán alcanzó el 87,9% en julio, mientras que el alza de precios en alimentos y bebidas llegó al 128%. El régimen iraní calificó las nuevas medidas de Washington como “terrorismo de Estado” y “guerra económica”, y pidió a otros países que no las apliquen.
Sin embargo, el régimen utiliza criptomonedas, como Bitcoin, para sostener sus intercambios comerciales y sortear el bloqueo y las sanciones de la Casa Blanca, según fuentes internas consultadas por el Financial Times. El Banco Central de Irán instó a inversores y operadores comerciales a repatriar fondos con el objetivo de mantener la actividad económica. Entre los mecanismos habilitados figura el uso de criptomonedas para liquidar operaciones transfronterizas mediante plataformas de intercambio iraníes.
“El banco central no pregunta cómo se transfirió ese dinero. Recibir criptomonedas como pago por exportaciones ya es algo habitual”, afirmó al Financial Times un ejecutivo de una empresa cercana a las autoridades iraníes. La flexibilización de las normas también permite el intercambio de monedas extranjeras en el mercado local al margen de los tipos de cambio aprobados por Teherán.
Dentro de las últimas sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra aerolíneas iraníes y compañías extranjeras que amenazan con restringir aún más las conexiones aéreas de Irán con el exterior, se encuentran las penas a 36 entidades “por apoyar al sector de la aviación de Irán, utilizado por el régimen para transportar armas, personal y carga ilícita”.
La administración de Donald Trump incluyó el martes a varias aerolíneas y empresas de otros países en su lista de entidades sancionadas. También alertó a las instituciones financieras sobre los riesgos de operar con ese sector, al que acusa de facilitar a Teherán la adquisición de componentes para armas.
La medida se suma a las sanciones adoptadas el mes pasado contra dos bancos extranjeros: las filiales en Emiratos Árabes Unidos de la entidad egipcia Banque Misr y del turco Golden Global Investment Bank.
El impacto económico sobre la aviación iraní todavía resulta difícil de calcular. El director ejecutivo de Iran Air sostuvo el año pasado que el sector aportaba el 9% del producto interno bruto del país, valorado entonces en unos USD 300.000 millones. No hay datos oficiales sobre la evolución de esa participación desde los ataques lanzados por Israel y Estados Unidos el 28 de febrero.
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