La Alianza Reformista Centrista, creada por sectores del Partido Democrático Constitucional (PDC) y Komeito para disputar el poder a la coalición gobernante de Japón, se disolvió tras el fracaso de las negociaciones para transformarla en una formación única.
La alianza se constituyó poco antes de las elecciones generales de febrero. Komeito, una formación minoritaria, integró durante 26 años una coalición con el gobernante Partido Liberal Democrático (PLD). El acuerdo terminó tras la llegada de Sanae Takaichi al cargo de primera ministra, a finales de 2025.
El líder, Junya Ogawa, comunicó que los integrantes de Komeito regresarán a su partido, mientras que los miembros del Partido Democrático Constitucional de Japón (PD) preparan una nueva fuerza política. “Lamento profundamente que no hayamos podido lograr la fusión entre un solo partido, que era nuestro principal objetivo”, afirmó Ogawa en una rueda de prensa.
El dirigente indicó que el nuevo espacio político del PD se constituirá antes del período de sesiones de otoño de la Dieta, el Parlamento japonés. La coalición opositora se formó a partir de diputados de la Cámara Baja con el objetivo de enfrentar a la alianza oficialista encabezada por la primera ministra, Sanae Takaichi.
El bloque sufrió un retroceso en las elecciones de febrero de 2026, cuando obtuvo 49 de los 645 escaños en disputa. La coalición de Takaichi consiguió 316 bancas.
El regreso de Komeito a su estructura partidaria y el plan del PD para reorganizarse bajo otra denominación dejan sin efecto el proyecto de una oposición unificada frente al gobierno japonés.
Komeito puso fin en octubre de 2025 a su coalición de 26 años con el Partido Liberal Democrático (PLD), después de acusar a su entonces socio de rechazar un endurecimiento de las reglas sobre donaciones políticas tras un escándalo de financiación. El partido pacifista, respaldado por una organización budista laica, rompió así una alianza que había sostenido al bloque gobernante en Japón durante más de dos décadas. Komeito reclamaba cambios en la normativa sobre aportes a la política a raíz del caso de recaudación de fondos. Según el partido, el PLD se negó a reforzar esos controles, una postura que derivó en la ruptura de la coalición.
En paralelo, el Partido de la Innovación de Japón (JIP), socio minoritario de la coalición gobernante, planteó una mayor cooperación con Taiwán en drones y sistemas espaciales durante una visita parlamentaria a la isla, en un contexto de tensiones entre Tokio y Pekín.
El ex líder del JIP, Nobuyuki Baba, sostuvo el martes en Taipéi que Japón y Taiwán deberían complementar sus capacidades y desarrollar tecnologías avanzadas de manera conjunta, incluidas las vinculadas con los drones. Baba afirmó que su partido busca aplicar los drones y las tecnologías espaciales en áreas como la defensa y la logística, ante las exigencias de los conflictos actuales. También señaló que el Gobierno japonés evalúa un refuerzo de sus capacidades de autodefensa por el aumento de las tensiones regionales y globales.
La delegación del JIP se reunió con el presidente taiwanés, Lai Ching-te, para tratar las relaciones entre Japón y Taiwán, los vínculos entre Estados Unidos y China y la situación regional.
Lai manifestó su intención de ampliar la cooperación con la alianza que integran el Partido Liberal Democrático (PLD), en el gobierno, y el JIP. El mandatario planteó la creación de una cadena de suministro “no roja”, una expresión con la que Taiwán busca fortalecer la capacidad de respuesta de las cadenas productivas entre socios democráticos.
La visita ocurrió en medio de la tensión entre China y Japón, que se agravó tras las declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, a finales de 2025. La mandataria sostuvo entonces que un eventual ataque chino contra Taiwán podría amenazar la supervivencia de Japón y justificar la intervención de sus Fuerzas de Autodefensa.
Beijing respondió con restricciones a las exportaciones hacia Japón de productos de uso dual y minerales críticos. Además, recomendó a sus ciudadanos evitar los viajes al archipiélago. China considera a Taiwán, una isla autogobernada desde 1949, como parte de su territorio y ha advertido en repetidas ocasiones que no descartará el uso de la fuerza para tomar su control.