La Federación Colombiana del Carbón (Fenalcarbón) pidió siete medidas al nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella para recuperar la producción y la competitividad del carbón y el coque en Colombia, luego de que los aportes del sector al Estado pasaran de más de $10 billones en 2022 a menos de $3,5 billones estimados para 2025; es decir, el país dejó de recibir $6,5 billones.
Según el gremio, entre los factores que explicaron esa caída figuraron medidas como la que tomó el ya expresidente Gustavo Petro de no exportar carbón a Israel, como protesta y presión humanitaria ante la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza.
Como se recordará, el exjefe de Estado argumentó en su momento que este combustible fósil era utilizado por el Estado israelí en la logística de su aparato militar.
El gremio sostiene que el país conserva capacidad productiva para revertir esa caída si cambian las condiciones tributarias, logísticas, comerciales y de seguridad jurídica.
Dicha hoja de ruta se presentó el miércoles 19 de agosto junto con un balance de cuatro años de retroceso en producción, exportaciones y empleo. En ese periodo:
Sobre la situación, el presidente ejecutivo de Fenalcarbón, Carlos Cante, en rueda de prensa, explicó que el retroceso tuvo relación con la reducción de recursos públicos.
“El país está dejando de recibir recursos que podrían financiar inversión social, infraestructura y desarrollo regional, en un momento crucial como la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto”, dijo. Aseveró que “recuperar la producción y la competitividad del sector significa también recuperar una fuente importante de ingresos y estabilidad para Colombia”.
Cante afirmó que el carbón representa 1% del Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia y 17% del PIB del sector de petróleo, gas y minería. También equivale a 30,4% del PIB del Cesar, 19,7% del PIB de La Guajira y entre 2% y 5% del PIB de Boyacá, Cundinamarca, Santander, Norte de Santander y Córdoba.
El funcionario agregó que el país mantiene una capacidad de producción cercana a 92 millones de toneladas. Cante defendió esa base operativa con una frase que resume la posición del gremio: “Lo único que nosotros no hemos dejado de tener son carbones, los carbones están, la capacidad operativa está”, puntualizó.
El balance del gremio incluye otra serie para exportaciones entre 2024 y 2025. Según esa medición, pasaron de USD7.101 millones a USD4.901 millones, con una pérdida de 31% en valor y 20% en volumen. Cante también explicó que entre 2024 y 2025 la producción y las exportaciones de carbones térmicos y metalúrgicos pasaron de 60,6 millones de toneladas a 47,7 millones. Para el dirigente, esa reducción implicó menores ingresos para el país, las regiones y los trabajadores.
Fenalcarbón destacó que el 19 de agosto de 2026 quedó aprobada en el Comité Triple A la derogación de la restricción a las exportaciones de carbón hacia Israel. Cante celebró la decisión al decir que “esta medida que nunca debió haberse tomado la celebramos y la aplaudimos de parte del Ministerio de Comercio y de la Presidencia de la República”.
Y es que calcula que esa restricción restó cerca de 3,5 millones de toneladas de carbón térmico exportado. El volumen equivalía a unos USD200 millones y alrededor de $100.000 millones en regalías, sobre todo, para departamentos del norte del país. El líder gremial advirtió que la apertura no garantiza una recuperación rápida de ese destino. “Poder recuperar ese mercado en ese volumen que tenía Colombia va a ser muy complicado”, afirmó.
Según explicó, durante la restricción Israel pasó a comprar carbón en Sudáfrica y aumentó el uso de gas en algunas plantas térmicas. Los volúmenes que antes iban a ese mercado terminaron en América Latina, con efectos sobre la gran minería del norte y sobre pequeños y medianos productores del interior.
Entre 2022 y 2026, la tasa efectiva de tributación combinada del sector pasó de 33,7% a 82,3%, incluido el efecto de la no deducibilidad de regalías. Por eso, Fenalcarbón pidió modificar el anticipo de renta para devolverlo de 4,5% a 1,6%, nivel que Cante identificó como la tarifa general del sector industrial.
Sostuvo que esa estructura recorta la liquidez de las empresas en un escenario de tasa de cambio cercana a los $3.100 por dólar. También planteó revisar la sobretasa de renta y las tarifas de autorretención.