Este negocio ilegal supera en facturación a muchas de las mayores empresas de Colombia
Un estudio alerta que este fenómeno podría repetirse con los llamados minerales de transición, en los que Colombia tiene gran potencial.
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Empresas Públicas de Medellín, EPM, propuso que el ahorro o el derroche de energía se refleje directamente en la factura de los usuarios como una medida para enfrentar la sequía prevista por el fenómeno de El Niño y reducir el riesgo de racionamiento en el país.
La idea consiste en que quienes consuman menos energía frente a sus registros históricos reciban un incentivo económico, mientras que los usuarios con consumos excesivos o por encima de sus patrones habituales puedan enfrentar algún tipo de penalidad. La propuesta toma como referencia la campaña “Apagar, paga”, aplicada en 2016 para promover el ahorro.
De acuerdo con la información publicada por Blu Radio, la Comisión de Regulación de Energía y Gas, CREG, presentó recientemente un borrador de resolución con un enfoque similar. Aunque la medida todavía está pendiente de aprobación, EPM insistió en que el país debe actuar antes de que los embalses lleguen a niveles críticos.
La empresa advirtió que aún existe margen de maniobra porque los niveles actuales de los embalses permiten mantener la generación de energía. Sin embargo, sus directivos señalaron que ese margen puede cerrarse si no se toman medidas coordinadas entre el Gobierno Nacional, las empresas del sector y los ciudadanos.
El gerente de Generación de Energía de EPM, Alberto Mejía, defendió la necesidad de aplicar incentivos y sanciones desde la factura para modificar los hábitos de consumo. Según explicó, el ahorro debe tener una recompensa visible para los usuarios y el derroche debe generar una señal económica clara.
“Por ejemplo, el derroche de energía o consumos por encima de los históricos deben tener algún tipo de penalidad y los que consuman menos que sus registros históricos también tengan algún incentivo desde la factura”, afirmó Mejía.
El directivo sostuvo que no basta con una medida regulatoria aislada. Para EPM, el Gobierno Nacional debe liderar una campaña pública fuerte, como ocurrió en 2016, cuando la Presidencia comunicaba de manera permanente los avances del ahorro energético.
“Aquí lo que se necesita es que el Gobierno Nacional lance una campaña fuerte como la del 2016 en donde el presidente de la República era el que salía en la televisión diciendo cuánto fue el ahorro de energía”, señaló el gerente de Generación.
La advertencia apunta a cambiar comportamientos cotidianos antes de llegar a un escenario más complejo. EPM considera que el ahorro temprano puede ayudar a evitar decisiones más drásticas si la sequía reduce la capacidad de generación hidroeléctrica.
El gerente general de EPM, John Maya Salazar, también pidió una acción coordinada para impulsar el ahorro. El directivo mencionó medidas simples que, acumuladas, pueden ayudar a reducir el consumo eléctrico en hogares y empresas.
“Verificar que los bombillos no todos estén encendidos cuando no necesitamos luz, así como abrir la nevera el menor número de veces y desconectar el cargador de los celulares de las tomas de energía si no está en uso, ya que si no se hace eso suma y suma y al final se ve reflejando en la tarifa cuando no hay ahorro”, explicó Maya.
La preocupación de fondo es el impacto que puede tener El Niño sobre los embalses y la generación de energía. Según EPM, el sistema enfrenta un déficit equivalente a una planta de 700 megavatios para afrontar épocas de fuerte sequía.
Por eso, la compañía planteó que no solo se requiere reducir el consumo eléctrico. También consideró urgente instalar plantas diésel y gestionar importaciones de gas para evitar racionamientos críticos en marzo, cuando los embalses podrían llegar a mínimos históricos.
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Un estudio alerta que este fenómeno podría repetirse con los llamados minerales de transición, en los que Colombia tiene gran potencial.
La guerra entre Estados Unidos e Irán reabre un viejo frente en uno de los lugares más vulnerables de la economía mundial: las rutas por las que circula buena parte de la energía que consumen las principales potencias. El recrudecimiento de los ataques ha colocado bajo presión simultáneamente el estrecho de Ormuz, a la salida del golfo Pérsico, y el de Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el océano Índico. El riesgo dejó de ser una amenaza teórica después de que los hutíes de Yemen anunciaran ataques contra dos petroleros saudíes en el mar Rojo. La ofensiva amplió una guerra hasta ahora concentrada alrededor de Irán y del golfo Pérsico hacia una segunda arteria fundamental para el transporte de crudo. La respuesta de Donald Trump fue prometer nuevos castigos contra Teherán y sus aliados, mientras el Ejército estadounidense completaba su decimotercera noche consecutiva de bombardeos sobre territorio iraní. Los mercados reaccionaron de inmediato. El barril de Brent, referencia en Europa, cerró el jueves en 100,69 dólares después de subir un 7% en una sola sesión. Se trata de su precio de cierre más elevado desde mayo y supone un incremento cercano al 40% desde el comienzo de la guerra a finales de febrero. El temor no se limita a que desaparezcan barriles del mercado, sino que también incluye el aumento de los seguros, los fletes y el tiempo necesario para trasladar cada cargamento. Del golfo al mar Rojo La nueva escalada altera el mapa energético de Oriente Próximo. Durante los últimos meses, el foco había estado situado sobre Ormuz, por donde salían las exportaciones de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos e Irán. Las restricciones a la navegación obligaron a algunos productores a reducir su actividad y a buscar vías alternativas para colocar su petróleo en los mercados internacionales. Arabia Saudí consiguió amortiguar parte del golpe utilizando su oleoducto Este-Oeste, que transporta crudo desde los campos próximos al golfo Pérsico hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. La infraestructura tiene una capacidad cercana a los siete millones de barriles diarios, aunque solo alrededor de cinco millones estarían disponibles para exportaciones. Emiratos cuenta, por su parte, con una conducción hacia Fuyaira, situada fuera de Ormuz. Son las principales alternativas terrestres de la región, pero no pueden sustituir todo el volumen que normalmente navega por el estrecho. El problema es que el crudo enviado a Yanbu todavía necesita atravesar Bab el-Mandeb para llegar por la ruta más corta a los grandes compradores asiáticos. Los ataques hutíes amenazan ahora precisamente esa salida. La vía utilizada para esquivar el bloqueo iraní puede convertirse así en el segundo punto de estrangulamiento del conflicto. Los hutíes aseguran haber atacado con misiles y drones los petroleros saudíes Encelia y Layla. Al menos uno de ellos emitió una señal de socorro cerca del puerto de Jizán después de sufrir un incendio en la proa. Aunque no todos los detalles han podido confirmarse de forma independiente y el tráfico marítimo no se ha...